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Opinión

Ciberseguridad, un tema estratégico

PULSO 02/02/2016

Por Jorge Castro. La seguridad se ha convertido en un tema estratégico que afecta y tiene que considerar toda la organización y sus procesos.

En el contexto actual de transformación digital, no podemos ignorar las amenazas en materia de ciberseguridad. Si hablamos de innovación y de cómo esta se está llevando a cabo en los bancos, las compañías de telecomunicaciones o las empresas de distribución, no podemos obviar hablar a su vez de cibercrimen, uno de los sectores más innovadores en materia de delitos informáticos, y que actualmente mueve millones de dólares diariamente, gozando de una estructura perfectamente organizada.

Los directorios o las reuniones de los diferentes comités de las empresas han ido incorporando paulatinamente aspectos de ciberseguridad en sus agendas, dentro de proyectos e iniciativas de innovación. Según un estudio reciente de KPMG sobre las cuestiones de ciberseguridad, en el que han participado más de mil CEO de diez países, actualmente las ciberamenazas están escalando posiciones en temas estratégicos que preocupan a los directivos y se sitúan en un mismo nivel de preocupación que la fidelización de los clientes o cuestiones de mejorar la relevancia de productos y servicios en los mercados de influencia de las compañías.

Todo esto pone de relieve que la seguridad se convierte en un tema estratégico que afecta y tiene que considerar toda la organización, considerando aspectos de procesos, personas y estructuras; no se trata de un mero tema técnico, delegado en el departamento de TI.

Gracias a este giro estratégico, la ciberseguridad se convierte en un asunto que ayuda a las compañías a ser más ágiles, a reducir riesgos y a diferenciarse de la competencia. En este sentido es clave considerar tres aspectos: los grandes riesgos se pueden reducir en gran parte aplicando medidas de seguridad básicas; las empresas no pueden proteger al mismo nivel todos sus activos, por lo que hay que hacer un análisis de riesgos riguroso estableciendo prioridades; y, por último, hay que empezar a considerar las herramientas de ciberinteligencia como un aspecto clave de la estrategia de defensa.

Tenemos que anticiparnos a los cibercriminales, aprendiendo del mercado, de nuestro sector y otras empresas similares.

*El autor es socio de KPMG Chile.

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