Opinión

Chile, país A+

PULSO 14/07/2017

Un prolongado débil crecimiento económico y el incremento en los niveles de deuda, han desencadenado la decisión de S&P de degradar el rating de Chile.

Era cuestión de tiempo. La baja en la clasificación de riesgo de Chile a A+ por parte de S&P finalmente se concretó ayer, pero por más que el mercado ya lo haya tenido internalizado, se debe reconocer que tendrá impacto. Incluso el mismo ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, lo admitió en los últimos días y ayer mismo. Un mayor costo de financiamiento para el Estado y las compañías locales, es el efecto más directo. Se estima que las empresas chilenas deberán refinanciar deuda por unos US$5.500 millones en los próximos tres años. Sin embargo, existen otros impactos, como por ejemplo en la toma de decisiones de los grandes inversionistas a nivel mundial. Podría tener algún efecto también en materia de crecimiento, aunque es marginal. Los fundamentos de la agencia de clasificación para su decisión son el prolongado débil crecimiento económico de Chile, que ha afectado sus ingresos fiscales, contribuido a incrementos en el nivel de deuda del gobierno y que ha erosionado el perfil macroeconómico del país. Lo anterior elevó “en un modesto” incremento la vulnerabilidad de Chile ante shocks externos. La perspectiva es estable. Ello supone que la autoridad, y más que nada las que vienen, apuntarán a una consolidación fiscal gradual, al tiempo que la economía repuntará lenta pero sostenidamente. Lo que ha sucedido es el mejor resumen de lo que ha sido el país en los últimos años: Chile es hoy un país más riesgoso. Las causas son múltiples, pero hay un aspecto que es fundamental: el Gobierno se embarcó en un elevado y creciente gasto fiscal para financiar la gratuidad en la educación superior, para lo cual intentó recaudar vía impuestos los recursos necesarios. Sin embargo, no se consideró que la nefasta Reforma Tributaria provocaría un frenazo en las inversiones. Así, pese al alza tributaria se recaudó menos y, como consecuencia, el nivel de deuda sobre el PIB ya se acerca al 25% del PIB.