Opinión

Cambio de estrategia en la Araucanía

PULSO 17/03/2017

Lo que el Estado ha realizado hasta ahora no ha funcionado. Se requiere llamar a las cosas por su nombre, restablecer el orden público y una nueva fórmula para solucionar el tema de fondo.

EL ATENTADO del fin de semana en la Araucanía ha sido uno de los más graves en esa zona y una demostración de que las autoridades están fallando severamente no sólo en controlar los hechos violentos -lo que podría ser sólo una señal de ineficiencia-, sino que fracasan en algo más profundo: la comprensión misma del fenómeno de la violencia de sectores radicales, el que sin duda tiene un componente de conducta terrorista. En este cuadro, aunque luego se haya corregido, fue indebida la reacción del ministro de Interior. Por momentos se percibe la acción del Estado como una política comunicacional más que una acción que busca solucionar el fondo del problema. A ratos se busca aminorar los ataques, pero cuando se acumula cierta tensión anuncian una misteriosa visita. Ha sido una acción vacía, sin resultados. Una visita a la región o una mesa de diálogo que termina sin grandes avances concretos son respuestas muy insuficientes. Lo primero que se requiere es restablecer las garantías en esa zona de la Araucanía, que se cumpla la ley. Para ello se necesita inteligencia policial, más recursos, pero por sobre todo voluntad política de actuar con todos los medios legales en la desarticulación de las organizaciones violentistas. Pero al mismo tiempo es importante avanzar en un trabajo multisectorial que permita encontrar en el mediano plazo una solución viable.