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Opinión

Cada día puede ser peor

PULSO 06/01/2016

Por Juan Ignacio Eyzaguirre. Ni la histórica desaprobación de la Presidenta frena el anhelo refundacional del Gobierno y parte del oficialismo.

Con un fuerte golpe de realidad nos recibieron las bolsas el 2016. El desplome de acciones chinas, europeas y americanas recuerda el complejo escenario internacional del año que comienza, pero en Chile pocos pareciesen acusar recibo.

Las turbulencias bursátiles chinas muestran la frágil transición económica del gigante asiático. Agotado su insostenible nivel de inversión, China migra -por ahora sin exabruptos- hacia una economía de consumo, de paso derrumbando el precio del petróleo, el acero y el cobre, y terminando la fiesta de los países en desarrollo, Chile incluido.

Y cuando se acaba la música pocos se mantienen en pie. Carmen Reinhart, economista de Harvard, presagia crisis de deuda soberana causadas por crecientes déficits fiscales, que junto a la apreciación del dólar y las alzas de tasas de interés acercan a varias economías al peligroso espiral del alto endeudamiento.

La fragilidad fiscal también se extiende a Europa, que no ha logrado desprenderse de la debilidad que la aqueja desde hace casi una década. Sus esfuerzos monetarios no vencen el magro crecimiento ni la amenaza de caer en un sombrío escenario deflacionario. Similar suerte corre Estados Unidos, donde la Fed se lanzó en la arriesgada apuesta de cargar su herramienta monetaria elevando la tasa de interés confiada en la fortaleza de su recuperación económica.

Más incertidumbre traen las tensiones geopolíticas marítimas entre Estados Unidos y China, el enredo militar en Siria y el conflicto entre musulmanes sunitas y chiitas plasmado en el quiebre entre Arabia Saudita e Irán. Por último, pareciera que la irrupción de los Trump, Le Pen y Putin con nacionalismos xenófobos como herramienta política para aferrarse o tomarse el poder han llegado para quedarse.

Pero nada de esto es evidente para la política chilena. Incluso parece que ni la histórica desaprobación de la Presidenta frena el anhelo refundacional del Gobierno y parte del oficialismo. No faltará quien piense que están esperando repetir la película del 2008: tras dos años para olvidar (Transantiago y pingüinos incluidos), vino una crisis global que de paso elevó la popularidad de la Presidenta haciendo como si nada de lo anterior hubiese sucedido. Si queremos ser más optimistas, también podemos pensar que la Presidenta nos guarda una sorpresa, después de todo hace unos meses ella ya advirtió que cada día puede ser peor.

*El autor es ingeniero civil PUC y MBA-MPA Harvard – (@jieyzaguirre).

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