Opinión

Bella sin alma (corregida)

PULSO 21/04/2018

Por Gonzalo Restini.

La pena de Ricardo Cocciante, cabeceando con su chasca sobre el piano, con la garganta rota de rabia por la falta de alma de su amante (identificada como “Bella”), debe estar en las antípodas de las sensaciones de satisfacción del gobierno al terminar su primer mes. “La Vida es Bella” podría ser, de hecho, el título de la encuesta Cadem a los 30 días. La popularidad del Presidente y el gabinete suben semana a semana. Más aún, las expectativas han tenido un giro sorprendente: El futuro resplandece en el horizonte. Como gran remate, muchas de las evaluaciones de los sesudos columnistas domingueros, siempre difíciles de complacer, son favorables.

Las conclusiones rápidas, sin embargo, suelen ser engañosas. Para encontrar la belleza no basta una primera mirada. Para hacer un juicio de qué tan bella está Bella, hay que analizarla en varias dimensiones.

Cerebro y músculos de Bella: funcionan tan bien como siempre. Desde el 2010, en su versión 1.0, la de las parkas rojas, la eficiencia y la hiperactividad estaba claro que el Presidente era capaz de gestionar con energía, lo que sigue igual. Mención especial merecen los reflejos, muy rápidos como siempre. Inmigración resuelto con olfato. Daniela Vega saca Oscar, discutamos Identidad de Género. Eutanasia se le ocurre a otro por ahí, por qué no. Estamos abiertos a todo y sin prejuicios.

Corazón e Inteligencia emocional de Bella: hay una clara mejora. No sólo está la preocupación por los niños y el Sename. Adicionalmente se escucha, se dialoga, se reflexiona y se comisiona. Un barniz de política de los 90. Y está funcionando. La oposición en parte coopera, en parte se divide y en la mayor parte flota en la anécdota y la intrascendencia.

¿Será suficiente esta mezcla virtuosa de racionalidad, fuerza e inteligencia emocional para un juicio definitivo? En la tranquilidad de estos días pareciera bastar. Pero no es así. Aquí es donde aparece Cocciante. A esta Bella se le echa de menos el Alma.

Michelle Bachelet ejecutó mal, tenía mal equipo. Pero hay que reconocer que sus ideas tenían Alma. Sabía y sentía en la piel el país que quería construir. Con el “El Nuevo Modelo” bajo el brazo, flanqueada por Peñailillo y Arenas evocando a la Cámpora, se lanzó con todo, soñando con 12 o 16 años de corrimientos de cerco, repitiendo “inequidad” y “desigualdad”. Finalmente metió esas ideas en el chip de los chilenos.

¿Cuáles son las grandes aspiraciones de esta administración? Difícil pregunta. Surfear las olas de la contingencia con maestría, devolver la confianza y reactivar la economía…todas cosas necesarias, pero no suficientes. El famoso Relato (que debe aburrir profundamente a alguien con mentalidad de trader como el Presidente). Las grandes ideas de los países imaginados que nunca llegan, pero se acercan.

Hay tips interesantes que pueden inspirar a los muchachos del Segundo Piso si quieren abordar este desafío: Un país que permita a las personas alcanzar todo su potencial, la meritocracia como valor, las bondades de la competencia sana para mejorar, el reconocimiento a los que tomaron riesgos y tuvieron éxito, el apoyo a los que quedaron en el camino. De seguro hay muchas más y mejores. Pero para inspirar, para prolongar los períodos, para no ser una raya en el agua, se necesita el Alma…

Sólo así Cocciante será exorcizado. Y Bella estará completa.

Empresario y panelista de Información Privilegiada de Radio Duna