Opinión

Asesorías indebidas

PULSO 08/09/2017

Las asesorías “copy paste” son sin duda una mala práctica que debe extirparse del Congreso. Por ello es importante que la fiscalía investigue si existe delito.

Se ha revelado que el senador Alejandro Guillier contrató como asesoría a una pequeña empresa, aparentemente formada con ese propósito, a la que pagó mensualmente por informes que han copiado en parte información de la página web del Senado, además de recibir asesorías verbales. Es evidente que esto obliga a Guillier a dar explicaciones -ya lo ha hecho- que pueden ser o no creíbles o verosímiles, lo que dependerá del sesgo político que cada uno tenga. Sin embargo, la denuncia es un nuevo ejemplo de una mala práctica relativamente común en el Congreso: la contratación de asesorías discutibles en sus objetivos o calidad del producto, y que más bien parecen apuntar a mecanismos para extraer más recursos del presupuesto de las cámaras y subsidiar personas próximas a los legisladores. El Congreso ya cuenta, además, con un ente interno que provee de información a los parlamentarios: la Biblioteca del Congreso. La justificación de Guillier se asemeja a la de otros congresistas también sorprendidos en falta y confirma una mala práctica que debe ser extirpada. El hallazgo también ha mostrado algunas asesorías de determinado centros de pensamientos ligados a partidos políticos, que podrían calificarse al borde de lo correcto. Estos hechos generaron una controversia entre el Ministerio Público y el Poder Legislativo -y por supuesto con el senador Guillier- respecto de las atribuciones que tiene la fiscalía para indagar las asesorías. Es importante que esta continúe investigando si hay algún tipo eventual de delito por mal uso de recursos públicos, aunque también es conveniente que precise y defina de mejor manera el objeto de sus pesquisas. Con todo, el Congreso debería colaborar con este proceso.