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Opinión

El alto precio del Brexit

PULSO 30/03/2017

Por Alberto Rojas. Theresa May podría acabar abriendo dos frentes de altísima complejidad: negociar la mejor manera de abandonar la UE al tiempo que intenta evitar la fragmentación del Reino Unido.

Al invocar la primera ministra británica, Theresa May, el artículo 50 del Tratado de Lisboa ha puesto en marcha finalmente el proceso destinado a desvincular al Reino Unido de la Unión Europa (UE). Una fecha controvertida que, sin duda, quedará marcada en la historia de ese país y de todo el continente.

De esta forma, luego de que el Parlamento autorizara a May para activar este artículo –“un momento decisivo”, como lo definió ella-, se inician formalmente las negociaciones destinadas a abandonar el proyecto comunitario al que Reino Unido se había unido en 1973.

El triunfo del Brexit en el referéndum del 23 de junio del año pasado -cuando contra todos los pronósticos ganó por un 52%- marcó un giro inesperado e irreversible para ese país. El Reino Unido ya gozaba de importantes excepciones como miembro de la UE. Por ejemplo, la posibilidad de mantener la libra y no adscribir al euro; o que hubiese elegido permanecer fuera del Tratado de Schengen, que garantiza la libre circulación de ciudadanos comunitarios.

Sin embargo, a pesar de este “trato especial”, los británicos eligieron por mayoría cortar con Bruselas, sentando un precedente que los sectores euroescépticos en países como Holanda, Francia y Alemania -entre otros- han visto como un ejemplo que debe ser imitado.

En este contexto, los desafíos para el Gobierno encabezado por May no serán pocos. Y uno de los más importantes es Escocia, que ha amenazado con reflotar el fantasma de un nuevo referendo independentista. Cabe recordar que en septiembre de 2014 Escocia ya había realizado uno, en el cual ganó la opción de permanecer dentro del Reino Unido por un 55,3%, contra el 44,7% que sí deseaba la independencia. A esto se suma el hecho de que en el referéndum del Brexit, 63% de los escoceses votó en contra de abandonar la UE.

De esta forma, Theresa May podría acabar abriendo dos frentes de altísima complejidad, como negociar la mejor manera de abandonar la UE -lo que tomará dos años-, al mismo tiempo que intenta evitar la fragmentación del país. Porque además de Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar también han manifestado su descontento con la salida de la UE.

En su momento, el ex premier David Cameron fue tildado como “el hombre que rompió Europa”, tras el resultado del Brexit. Ahora, si los escoceses avanzan en su idea de concretar un nuevo referéndum independentista -que es altamente probable-, May corre el riesgo de pasar a la historia como la primera ministra que no pudo impedir la separación de uno de los países más importantes y estables de Europa.

*El autor es director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae.