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Opinión

¡Al abordaje, Presidenta!

PULSO 17/05/2016

Por Alberto López-Hermida. Entender que con lógica del empate el país pierde y que el verdadero liderazgo solo se da con un primer paso de humildad y sinceridad.

Una nueva cuenta nacional se aproxima este sábado y con ella una de las últimas oportunidades para la Presidenta Michelle Bachelet de dar un golpe de timón a la dirección que ha tomado su administración.

Aunque los últimos dos discursos ante el Congreso Pleno dan poco para ilusionarse, aún queda la esperanza de que quien lleva la piocha de O’Higgins caiga en cuenta de que sobre sus espaldas recaen el peso de la historia y la responsabilidad de aparcar caprichos vagos en beneficio de urgencias ciertas.

Por un lado, entender que con la lógica del empate todo el país pierde y que el verdadero liderazgo solo se da con un primer paso de humildad y sinceridad. Bachelet debe hablar con claridad de la crisis de probidad que afecta al país y reconocer que ella misma, su círculo íntimo y el conglomerado que la trajo de vuelta a Chile son en buena parte responsables, no solo por estar directa o indirectamente involucrados en asuntos turbios, sino especialmente por la torpeza e incluso deshonestidad a la hora de enfrentar la crisis.

Además, aceptar que el clima del país, la situación del continente y la incertidumbre internacional tanto en lo político como en lo económico exigen pausa y reflexión a la hora de realizar cambios. Urge refrenar la codicia reformista, especialmente cuando lo poco que se ha avanzado en el área laboral, tributaria y educacional ha conducido a correcciones apuradas, enmiendas acrobáticas y vetos sinvergüenzas. Con ese currículum, explorar como se ha hecho el terreno constitucional toca la irresponsabilidad dolosa.

Por último, conducir en lo posible al país con orden y prioridad, redefiniendo de manera explícita y contundente que no hay Chile Day que valga desatender la crisis social, económica y política en Chiloé y la Araucanía; que no hay promesa electoral tan urgente ni importante como para permitir revivir un discurso de bronca entre grupos de chilenos; o que no hay interés ideológico ni económico que supere la urgencia por acompañar a las embarazadas y a los que están por nacer.

Humildad y sinceridad.

Pausa y reflexión.

Orden y prioridad.

Semejante acometida a lo que queda de Gobierno podría hacer del sábado que viene un día histórico. ¡Al abordaje, Presidenta!

*El autor es académico Universidad de los Andes (@albertopedro).