DIEGO GUAITIA

Opinión

Ahorro + trabajo: fórmula para una vejez serena

PULSO 11/01/2018

Por Diego Guaita. En el propósito de estimular el ahorro, tanto los gobiernos como los empleadores tienen un rol muy relevante: apoyar a las personas a tomar buenas y oportunas decisiones de ahorro.

El último Censo realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en 2017 arrojó que 11,40% de la población total del país tiene más de 64 años, lo que implica un alza de 4,8 puntos en relación con 1992. El mismo sondeo arrojó

que de los 7 millones de habitantes que actualmente viven en la Región Metropolitana, más de un millón tienen entre 60 y 100 años. Estas cifras por sí solas no serían tan relevantes sino fuera porque vienen a confirmar un hecho que ya se preveía: el creciente envejecimiento de la población.

Un reciente estudio de Cepal plantea que entre 2015 y 2040, el grupo de personas de 60 o más años en América Latina y el Caribe crecerá casi 87 millones, y la población de 20 a 59 años casi 63 millones. Por el contrario, la población menor de 20 años sufrirá una reducción de 26 millones de personas en 2040 en relación con 2015.

Si bien la vejez es un tema que se ha estado abordando en el último tiempo -sobre todo en el marco de la discusión por la modificación del sistema de pensiones-, aún no hay claridad sobre qué haremos como sociedad para hacer frente a todo lo que estas cifras significan, especialmente en cuanto a la solvencia económica de este grupo etario, teniendo en cuenta que son muchos más los años que deben cubrir con sus pensiones.

Una solución de fondo sigue siendo el ahorro a largo plazo. El documento “Ideas audaces para solucionar la brecha existente en el ahorro a largo plazo” que recientemente lanzó Mercer a nivel global, plantea la necesidad de que los jóvenes de hoy tomen conciencia de que muy probablemente vivirán más que sus abuelos e incluso que sus padres, por lo que deben comenzar a ahorrar apenas ingresen al mundo laboral.

En el propósito de estimular el ahorro, tanto los gobiernos como los empleadores tienen un rol muy relevante: apoyar a las personas a tomar buenas y oportunas decisiones de ahorro. En ese sentido, legislar para permitir que los actuales trabajadores sigan ahorrando en períodos de cesantía sería un gran paso para disminuir las lagunas previsionales. No es difícil, pues casos como estos pueden ser solucionados a través de un seguro.

Para las personas más próximas al retiro, es necesaria una redefinición del trabajo y la jubilación, que abra nuevas posibilidades para que puedan decidir cuándo y cómo trabajar, y así apoyar la solvencia de los sistemas de pensiones.

Aumentar por ley la edad de retiro, como ya lo han hecho muchos países en el mundo -especialmente los desarrollados-, parece ser el paso correcto ante la situación que hoy enfrentamos. Así también lo ve la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en un informe publicado en diciembre, en el que plantea que la edad de jubilación con una cotización completa aumentará en los

países OCDE en 1,5 años para los hombres y en dos años para las mujeres de aquí a 2060, para situarse en casi 66 años por las reformas aprobadas hasta ahora.

Pero se trata de una medida que no va a cambiar completamente el panorama, porque los jubilados en Chile no tienen impedimentos legales para seguir trabajando después de su retiro, y muchos ya lo hacen, algunos por opción y muchos por necesidad.

Por ello, además de aumentar la edad de jubilación -o igualarla para hombres y mujeres-, una medida complementaria y también efectiva sería fomentar que la gente siga activa en el mundo laboral después de cumplir la edad legal de retiro.

Para que eso ocurra, es necesario que las empresas generen y fomenten plazas laborales para adultos mayores, acordes a su formación profesional, y no sólo en labores de segundo orden. Esta acción podría contribuir en gran medida a mejorar la solvencia actual de las pensiones, y a que este grupo etario pueda vivir de una mejor manera.

*El autor es CEO de Mercer Chile.