Opinión

2015 fue un largo año para olvidar

PULSO 05/01/2016

Chile despidió un mal año desde todo punto de vista. Lo que viene por delante es incierto.

El año que pasó será recordado como uno de los peores -si no el peor- para Chile desde 1990 a la fecha, cuando regresó la democracia. Las razones son diversas: un Gobierno refundacional, que está llevando adelante una serie de reformas estructurales mal diseñadas, producto de una mayoría legislativa circunstancial, que pone en riesgo el crecimiento de largo plazo de la economía y los consensos establecidos, que fueron la receta del milagro chileno. El país entró en un período de letargo económico y falto de confianza por parte del sector privado, donde no se ve de manera clara una salida. A ello se sumó el fuerte desprestigio de la actividad empresarial, llevada a su máxima expresión con el Caso Tissue, debido a sus propias actuaciones al margen de la ley. La ciudadanía, tal como lo han reflejado diversos estudios de opinión, ha perdido mayoritariamente la confianza en los empresarios, aunque destaca que aún valora la iniciativa privada como principal motor del desarrollo. Otro de los puntos preocupantes durante 2015 fue la desvalorización de algunas instituciones clave del país, como la Presidencia de la República, y la desafección ciudadana con la democracia, justo en medio de una discusión constitucional que genera incertidumbre y preocupación en diversos agentes. Y por si fuera poco, el deporte nacional, y más específicamente su institucionalidad futbolística, está frente a la mayor falta de credibilidad de su historia. Llegó el momento de dejar 2015 y proyectar de otra forma este 2016, pero con la idea de cambiar de manera sincera, para devolver al país lo que este necesita.

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