Pasión por los negocios

A 30 años de la primera parra en Casablanca

Esta zona de la V región es conocida por sus vinos blancos y cuenta hoy con 17 viñas. Macarena Zarhi Macarena Zarhi | Evasión | 04/05
HERRAMIENTAS
Tres preguntas a Pablo Morandé, enólogo que plantó la primera parra en Casablanca

¿Qué significa cumplir 30 años desde que instaló la primera parra en este lugar? 

-Cumplir 30 años significa que uno está más viejo. Al envejecer se va aprendiendo y madurando, como los vinos. Además, es bueno ver que muchas empresas internacionales han invertido acá.Y como resultado tenemos una ciudad más grande que cuando llegamos.

¿Qué fue lo más difícil de  este proceso?

-El año 87 me puse a golpear puertas en todas las industrias para que invirtieran acá ya que era la panacea del vino blanco. El 90 Emilana compró una propiedad, luego de que entrara esta empresa, comezaron a llegar las otras.

¿Cómo ve este lugar en 30 años más?

-Va a pasar de la juventud a la sabiduría. Con un medio consolidado, inmerso en una actividad febril de turismo que busca alegría, paz, salir, expandirse con un remanso de felicidad.

Viña Santa Rita en Casablanca: En esta viña cultivan principalmente Sauvignon Blanc, Merlot, Chardonnay y Pinot Noir.

Hace 30 años Pablo Morandé llegó a Casablanca en la búsqueda de nuevas tierras para cultivar parras. En ese tiempo trabajaba en la viña Concha y Toro y estudiaba nuevos lugares para plantar. Cuando llegó a contar lo que había encontrado en Casablanca, la viña desechó el proyecto.

En ese minuto Morandé vio una oportunidad y decidió dejar su trabajo para instalarse en el pueblo de la V región para trabajar en su propio viñedo. “Recuerdo que llegué buscando dónde hacer  un buen vino blanco de excelencia, lo que quedó demostrado con el correr del tiempo. Nunca pensé que esto iba a crecer tan rápida y exitosamente. Lo bueno de Casablanca es que no sólo abrió las ventanas de la industria nacional, permitiendo que otros valles emularan el éxito. Sino que fue copiado en otras latitudes, lo que es de mucho orgullo”, cuenta  Morandé.

Varias fueron las razones para elegir este lugar y recuerda que poner  la primera parra no fue tan difícil. Cuando se encontró con este valle, era un lugar seco y no explotado, cubierto de espino. Estas características le hacían sentido, ya que las conocía muy bien. En Cauquenes, donde creció, también hay espinos. “Lo primero que hice fue conseguir derechos de agua, luego decidí plantar la viña. Curiosamente la persona que me vendió la propiedad, me dijo que no plantara ahí porque se iban a helar las parras. Le dije que cómo iba a pasar eso, si acá no hace frío y estamos a 30 kilómetros del mar. Finalmente planté la viña y me helé. No me importó, seguí adelante y planté de nuevo. Hacerlo fue una forma de vencer  los miedos y  las malas vibras. Luego de la  próxima cosecha nunca dejamos de producir”, repasa Morandé.

LOS INICIOS DE CASABLANCA
La ciudad se fundó en 1753 y se llamó así por Santa Bárbara de Casablanca. Su nombre se debe a la esposa del monarca español Fernando VII.

Fue en 1982 cuando Morandé plantó la primera parra y  en más de una década el valle suma 4.000 hectáreas. En 1985 presentó sus primeros Sauvignon Blanc y Chardonnay .

Rápidamente, el valle se convirtió en un fenómeno para la industria vitivinícola y Casablanca pasó de ser una comunidad rural pobre, a uno de los más atractivos polos de la región.

Hoy están presentes en el valle importantes viñas como Veramonte, Emiliana, Morandé, Casas del Bosque, Viña Mar, Casa Lapostolle, Indómita y Viña Casablanca entre otras, las que seguirán dando que hablar en el mundo y consolidando un prestigio.

La cosecha que se da en este lugar es bastante exclusiva ya que las  uvas son para elaborar Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Syrah, las  que se dan en un valle de 5.680 hectáreas plantadas.

Uno de los problemas que están teniendo es la falta de agua. “Hay  que aumentar la mecanización para que el valle sea más competitivo con otros como Leyda. También mejorar la producción en volumen, manteniendo calidades y que haya más tecnología en el uso del agua para riego, fundamentalmente por el déficit”, cuenta Sebastián Warnier, gerente agrícola de viña Santa Rita.

Otro de los puntos críticos es que buscan  darle más valor a los vinos y para eso tienen que trabajar con la sustentabilidad, el problema es que hay una alza en el costo de la energía, pues no tienen río.

En estos temas se trabaja con el Ministerio de Agricultura que busca darle apoyo a la asociación de empresarios vitivinícolas de Casablanca.




Lo más visto
Actualidad & Política