07-08-2012
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Economía

  • Japón, Estados Unidos y Europa: tres crisis y tres soluciones

    Mientras los gobiernos en Europa están buscando cómo impulsar el crecimiento de sus economías, y reducir sus abultadas deudas, otras dos regiones paralelamente tienen graves crisis, las que si bien con diferentes detonantes, impiden que la economía mundial camine por un rumbo certero. Los gobiernos han buscado combatir crisis con soluciones fuertes.
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    La crisis de deuda soberana que golpea a Europa es la crisis que hoy está en el centro de la expectación mundial, sin embargo no es la única que preocupa en el orbe.  La Gran Recesión que ocurrió en 2008 en Estados Unidos y que terminó provocando el colapso de Wall Street, sin duda, todavía está golpeando a una economía estadounidense que aún se tambalea.

    Y es que después de la caída del banco de inversión Lehman Brothers, y el posterior rescate del gobierno estadounidense al banco Bearn Stearns, la Reserva Federal ha intentado impulsar el crecimiento del país sin lograrlo a través de distintas rondas de compras de activos (Relajamiento Cuantitativo), junto con llevar la tasa de interés de referencia a cero. 

    Otra crisis que ha sacudido los mercados en el último tiempo fue el desplome bursátil de 1990 en Japón, tras el estallido de una burbuja inmobiliaria. Entre principios de 1988 y agosto de 1990 el Banco de Japón, ante el riesgo inflacionario de la economía y la depreciación del yen frente al dólar decidió elevar la tasa de interés bancaria, que pasó del 2,5% al 6%, pero luego las volvió a bajar hasta llegar a cero. Los tres organismos monetarios en distintas partes del mundo han tomado medidas similares, con distinto éxito. Aquí el repaso.

    La crisis subprime en Estados Unidos, donde la Fed se posicionó al centro de la acción
    Cuando la crisis subprime llegó a la economía estadounidense, el mundo se dio cuenta de que podría ser algo tan catastrófico para la economía global, que el gobierno tomó drásticas medidas para solucionarla lo más rápido posible.

    Los préstamos fáciles, mezclado con el alto precio de las casas, hicieron estallar un problema que afectó a las instituciones financieras más importantes del país. De ahí, se comenzó un intenso estímulo monetario y fiscal que ayudó a que la caída no fuera tan fuerte como podría haberlo sido.

    La Reserva Federal fue históricamente agresiva en su política monetaria, bajando las tasas a prácticamente cero y emitiendo una cantidad enorme de dólares. Pero, como no fue suficiente, vinieron las rondas de alivio cuantitativo. Ya se han hecho dos, y los mercados están esperando una tercera ronda.

    Para prevenir una corrida bancaria, el gobierno decidió crear un programa de compra de activos por US$700 mil millones, para invertir masivamente en las instituciones financieras más grandes del país.

    Luego obligó a las nueve instituciones restantes más grandes del país que aceptaran un capital del gobierno de US$125 mil millones - una nacionalización parcial sin precedentes en el país.

    La crisis de deuda de Europa en donde Merkel ha puesto la voz guía en ordenar las cuentas
    Como respuesta a la crisis europea, los líderes han acordado avanzar hacia una autoridad bancaria centralizada que regule todos los bancos europeos que se pondría en funcionamiento a finales de 2012,  además de ocupar los fondos de rescate, tanto el Mecanismo Europeo de Estabilidad como el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera de manera más flexible para apoyar a los gobiernos de la eurozona en problemas en el mercado de bonos. 

    Por otra parte, los líderes han acordado el llamado pacto fiscal, donde la canciller alemana, Angela Merkel ha sido pieza clave y que prohíbe a los países superar el 3% de déficit fiscal, y el 60% de deuda pública.

     Los líderes han dicho que usarán los fondos de rescate en una manera flexible y eficiente en orden de estabilizar los mercados para las naciones del euro que están tomando reformas económicas. 

    El BCE, por su parte, en momentos en que el flujo de capitales comenzó a evaporarse de la región, ofreció liquidez ilimitada, inyectando €489.000 millones en la banca europea en diciembre de 2011 y una suma similar en febrero. También se acordó inyectar los fondos de rescate directamente una línea de crédito hasta €100.000 millones a España, en vez de prestar dinero al gobierno. 

    La década perdida que sumergió a Japón en la deflación, pese a los esfuerzos del gobierno
    La recesión que explotó en 1990 en Japón, a raíz de una burbuja inmobiliaria que llevó los precios de las viviendas al suelo, estuvo acompañada por una fuerte crisis financiera que terminó originando la llamada década perdida. 

    Para mantener la economía a flote, las autoridades fiscales niponas expandieron el déficit presupuestario para financiar grandes programas de inversión en infraestructura. Pero esto no fue suficiente, de manera que en 2001 el gobierno del premier Jonichiro Koizumi inició la llamada "reforma estructural", que incluía el saneamiento definitivo de las finanzas de los bancos, reactivación de la economía y reformas profundas en obras públicas, tecnologías de la información y seguridad social. 

    En materia de política monetaria, ésta se flexibilizó a partir de 1991, cuando la tasa de interés de referencia estaba en 6,0% hasta el 0% en 1999, con algunas alzas posteriores para hacer frente a la deflación, para luego llevarla al 0% en que están hoy para hacer frente a la crisis internacional actual.

    La crítica más habitual que se le hace al Banco de Japón es que antes de alcanzar el nivel cero en sus tasas de interés reaccionó lentamente a la crisis, porque dos años antes del crash de la bolsa no supo anticipar la fuerte caída de la economía nipona.

    Según una investigación del estadounidense National Bureau of Economic Research (NBER) publicada en 2004, un elemento clave para escapar de la deflación es manejar las expectativas y, en ese sentido, Japón ha intentado cumplir las metas de inflación y estabilidad de precios. 

    En ese escenario, las medidas no convencionales se tornan relevantes cuando los precios están declinando y el límite mínimo de las tasas de interés está en cero. "La retórica del BoJ no fue favorable en combatir la deflación y el alza en la tasa de interés en agosto de 2000 en medio de la deflación fue un grave error", señala el estudio del NBER.

    La deuda del gobierno es hoy una de las más altas del mundo, con cerca de 215% del PIB, y el Fondo Monetario Internacional espera que esa cifra se incremente a 229% este año, o US$11,73 billones (millones de millones).