Internacional

Temer logra primer triunfo tras visto bueno del Congreso a nueva meta fiscal

Francisca Guerrero 26/05/2016

La aprobación a la propuesta del mandatario llega a calmar las aguas en una agitada semana, luego de la renuncia del recién nombrado ministro de planificación.

Una de las grandes dudas que despertaba el gobierno de Michel Temer en Brasil era su capacidad para negociar con un congreso dividido. Sin embargo, ayer en la madrugada el presidente interino demostró su fortaleza en el parlamento con la aprobación de un nuevo objetivo fiscal para 2016.

En una desordenada sesión que se prolongó pasada la medianoche, se aprobó una meta para el déficit primario de 70.500 millones de reales (unos US$47.400 millones), lo que equivale al 2,75% del PIB, evitando una paralización del Gobierno en junio.

Este avance en la agenda legislativa llega un día después de que el gobierno anunciara una serie de medidas, incluyendo una enmienda constitucional que impone un tope al gasto público.

El nuevo objetivo de déficit es casi el doble de lo que el Gobierno de la suspendida presidenta Dilma Rousseff había proyectado. Ese alto monto facilitaría un mayor gasto antes de las elecciones municipales de octubre.

“El Gobierno está teniendo un enfoque muy pragmático antes de las elecciones de octubre (…) habrá muchas negociaciones políticas para la aprobación de otras medidas”, señaló a Reuters Sacha Tihanyi, estratega senior de mercados emergentes de TD Securities.

El déficit presupuestario primario, que no considera el pago de intereses de deuda, es un indicador de la solvencia de un país y es muy seguido por la agencias calificadoras de crédito.

Justamente ayer, Moody’s emitió un informe en el que aseguraba que “las medidas de reforma propuestas (por Temer) son necesarias para revertir las tendencias macroeconómicas negativas y contener el elevado déficit fiscal”. No obstante, destacaron “las limitadas opciones disponibles para el gobierno” y precisaron que la implementación de los cambios “siguen estando sujetos a la incertidumbre política, lo que se inserta en la perspectiva negativa de la calificación Ba2 de Brasil”.

Parte de la incertidumbre a nivel político quedó plasmado esta semana con la salida del recién nombrado ministro de planificación Romero Jucá, figura clave para las negociaciones con el congreso en el esquema de Temer, que renunció luego de que se filtrara en la prensa local una llamada telefónica en la que insinuaba que la suspensión de Dilma Rousseff ayudaría a frenar las investigaciones anticorrupción. 

Sin embargo, para Joao Pedro Ribeiro, analista de Nomura, la renuncia de Jucá “muestra que este Gobierno está expuesto a la pesquisa por corrupción, que podría afectar su gobernabilidad y capacidad de aprobar medidas”. 

De todas maneras, para Neil Shearing, economista de mercados emergentes en Capital Economics, “los riesgos políticos siguen siendo altos y el hecho de que tanto el mercado de acciones y la moneda se hayan suavizado desde que el Sr. Temer ha tomado posesión del cargo sugiere que la mayor parte de las buenas noticias en el frente de la política ya han sido descontadas por los inversionistas”. 

Tras el anuncio de la nueva meta de déficit el Bovespa subió 0,28%. Un movimiento más contundente se observó en los CDS a 5 años, que cayeron desde los 355,8 puntos hasta los 351,579.

El gigante sudamericano también enfrenta riesgos a nivel social y ayer el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra aseguró que intensificará las ocupaciones de tierras no usadas. “Hay muchos ministros que son dueños de tierras que no se explotan y que se deberían distribuir a la gente”, indicó a Reuters su líder, Marina do Santos.