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Actualidad & Política

Sondeo PULSO a equipos económico y político: lideran Pacheco y Valdés. Reprueban Rincón, Díaz Eyzaguirre y Delpiano

Equipos Político y Económico de PULSO 04/01/2016

Cincuenta empresarios, economistas y analistas le pusieron nota a 8 ministros de Bachelet y evaluaron sus atributos. La calificación promedio fue de 4,3, pero mientras el gabinete económico logró un 4,6, el político se sacó un rojo (3,9). En éste último, la excepción es Burgos.

A más de 7 meses del cambio de gabinete, PULSO realizó una encuesta a 50 agentes del mercado, entre economistas, analistas, y empresarios, para conocer su evaluación de los equipos económico y político de este segundo tiempo del Gobierno de Michelle Bachelet.

Así, se pidió ponerles nota general, de 1 a 7, a ocho secretarios de Estado, como también calificarlos en cuatro atributos específicos: capacidad técnica, liderazgo, peso político y logros concretos.

El resultado global es apenas suficiente, con un 4,3 promedio, lo que sin embargo esconde distintas realidades. 

A nivel personal, sólo cuatro ministros lograron notas azules, liderados por el de Energía, Máximo Pacheco, con un 5,6, y por el de Hacienda, Rodrigo Valdés, con un 5,3. El primero vuelve a concitar una alta valoración del mundo privado, mientras que el segundo pone clara distancia con su antecesor, Alberto Arenas, quien en dos evaluaciones anteriores de PULSO obtuvo nota roja, sumando críticas -entre otras cosas- por  lo que se consideraba su falta de expertise técnica. En el caso de Valdés es justo al revés, precisamente lo que más se le reconoce son sus conocimientos económicos.

También están arriba de 4 los ministros de Interior, Jorge Burgos (4,8) y el de Economía, Luis Felipe Céspedes (4,1).

Los restantes cuatro secretarios de Estado sacan nota roja, siendo la peor evaluada la de Educación, Adriana Delpiano, con un 3,3, seguida por la del Trabajo, Ximena Rincón (3,5), el titular de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre (3,7) y el vocero de Gobierno, Marcelo Díaz (3,8).

Divididos por área, el equipo económico supera al político con un 4,6 de promedio, versus un 3,9 donde sólo se salva el ministro Burgos, quien la semana pasada estuvo a punto de dejar el Ejecutivo por el impasse del viaje a La Araucanía de la Presidenta Bachelet.


Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés

Capacidad técnica limitada por la NM y el programa

La figura de Rodrigo Valdés concita un alto nivel de elogios por su capacidad técnica, tanto que uno lo cataloga como “el mejor ministro del gabinete”. Prácticamente todos los encuestados valoraron su diagnóstico de la economía y cómo ha logrado restringir las prioridades del Gobierno ante el escenario de menores ingresos por la caída del cobre. “Tiene un buen diagnóstico del nuevo entorno de la economía y de las posibilidades que tiene la política fiscal. Su mayor logro está en el Presupuesto de 2016”, y “saber contener el gasto ante las presiones políticas” fueron algunas de las apreciaciones. El aspecto medianamente calificado es el liderazgo, con un 5,2 de nota, que se combina con la percepción de un menor peso político (4,5). “Ha logrado estabilizar las finanzas públicas, pero su aporte en la revisión de la reforma tributaria y especialmente en la laboral ha sido menos efectivo, básicamente porque no ha tenido el empoderamiento necesario”; “está prácticamente solo, sin aliados en el Gobierno. Ha logrado imponer algunos criterios, pero no lineamientos y dirección”; “el ministro tiene un gran background académico, de modo que uno habría podido esperar más de su gestión. Parece que le ha faltado peso político”, fueron algunas de las respuestas. No obstante, hay algunos que calificaron más bajo estas categorías siendo muy críticos respecto del empoderamiento de Valdés: “No había ministro de Hacienda. Fueron a buscarlo. Podría haber exigido trabajar técnicamente, sin embargo, optó por adherir al programa y convertirse en político. Transó la ortodoxia económica por la política”. Y otros son aún más pesimistas a la hora de evaluar a Valdés: “Es una persona capaz en un lugar imposible. Es como un arquero al cual le van a tirar dos penales al mismo tiempo”. “El ministro no puede con sus detractores al interior de la NM y tendrá que renunciar si sigue así”, fue el más lapidario.

Ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes

Poco peso político y escasez de logros

Los economistas, analistas y empresarios consultados por PULSO destacaron la capacidad técnica (5,8) del doctor en Economía de la Universidad de Nueva York y ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes. Sin embargo, en cuanto a su peso político dentro del gabinete económico, lo calificaron con una nota roja (3,3). Similar evaluación negativa (3,5) recibió en el ítem logros concretos de su cartera, que en agenda tiene los proyectos de libre competencia, la Agenda de Productividad y el fortalecimiento del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), iniciativa que se mantiene hace año y medio en tramitación en el Congreso.

“Una desilusión. Ha sido irrelevante e invisible”, dice uno de los encuestados sobre Céspedes, mientras otro personero del mundo privado lo considera un “muy buen economista, pero con apoyo político limitado. Impulsando la agenda productividad y crecimiento podría reforzar su liderazgo y alcanzar logros concretos”.

Uno de los consultados indicó que el titular de Economía “está en un ministerio de poco peso, no pertenece a la Nueva Mayoría, y perdió liderazgo con la salida Arenas” del Ministerio de Hacienda. Asimismo, otro personero coincidió en que Céspedes “es un buen técnico y ha tomado buenas iniciativas, como la Agenda de Productividad y el apoyo a las Pymes”, pero “desgraciadamente el grueso de las políticas de este Gobierno reman en dirección contraria a estas iniciativas, lo cual ha anulado completamente la efectividad de este ministro”.

“Desafortunadamente, su falta de cercanía a la Presidenta Bachelet y la urgencia con que el Gobierno ha debido enfrentar otras crisis y problemas han dejado a su gestión en un plano un poco secundario”, opinó uno de los encuestados.

Otro personero atribuyó su desempeño a “disputas con la subsecretaria (Katia Trusich). No ha logrado posicionar temas de innovación y emprendimiento. Se ve inseguro”.


Ministra del Trabajo, Ximena Rincón

Escaso conocimiento y capturada por sindicatos

La ministra del Trabajo y Previsión Social, Ximena Rincón, no obtuvo una buena evaluación de los consultados sobre su gestión, cuestionándosele su poca capacidad técnica (3,7) para el cargo.

En cambio, el atributo que destacó frente a sus pares fue el peso político (4,6) que atribuyen a la secretaria de Estado que ha estado a cargo, junto al titular de Hacienda Rodrigo Valdés, de liderar el debate de la Reforma Laboral en el Congreso.

“Esta ministra no tiene la capacidad técnica necesaria para el cargo, y por lo tanto va y viene con las presiones sectoriales que recibe. En consecuencia, su aporte en la discusión de la Reforma Laboral ha sido nulo”, señaló uno de los agentes consultados.

“La Reforma Laboral sigue definida por la CUT (Central Unitaria de Trabajadores). No ha equilibrado la reforma, compatibilizando los derechos de los sindicalizados con los derechos de los demás trabajadores. Programas que buscan impulsar trabajo femenino fueron reprobados por evaluación de la Dirección de Presupuesto (Dipres)”, argumentó otro de los encuestados.

También sobre la Reforma Laboral, otro personero comentó que “su falta de experiencia en el campo y su menor capacidad analítica permitieron que Hacienda alterara una propuesta ya establecida. Con ello, Rincón perdió credibilidad y perdió el liderazgo que podría haber tenido”.

Rincón, quien llegó en mayo a Trabajo desde la Segpres, en 2015 enfrentó además del debate laboral una disputa con la superintendenta de Pensiones, Tamara Agnic, donde a través de un inédito oficio planteó a la titular del ente regulador sus reservas respecto de la aprobación de la fusión de Cuprum con Argentum y le pidió abstenerse de visar en el futuro negocios similares. “Intromisión inexplicable en autonomía de la Superintendencia de Pensiones por el caso Argentum”; “mal su disputa pública con Tamara Agnic”, fue parte de la evaluación de los agentes que no olvidaron ese episodio a la hora de calificarla.


Ministro de Energía, Máximo Pacheco

“Sabe del tema, tiene agenda y capacidad para llevarla a cabo”

Máximo Pacheco Matte es uno de los pocos ministros que se ha mantenido en el cargo desde que el 11 de marzo de 2014 llegó a La Moneda Michelle Bachelet.

En sus casi 22 meses en la cartera de Energía, Pacheco ha estrechado lazos con los empresarios y ejecutivos del sector para sacar adelante los nuevos procesos de licitación de los precios de la electricidad, la interconexión SING-SIC, la reactivación de proyectos de inversión y la política energética de largo plazo, en la que a cinco años se evaluará la incorporación de la energía nuclear a la matriz.

A partir de esos hitos, varios de los encuestados destacaron la gestión de Pacheco entregándole la mejor evaluación: “Tiene gran liderazgo, ha sabido dialogar con todos los actores del sector. Es propositivo y buen articulador; “el mejor de los ministros, ha navegado dentro de las restricciones políticas”; “es competente y conocedor de su rubro, entiende cómo funciona el mundo y no repite consignas ideológicas”. “Lo mejor del gabinete”, indicó otro personero.

Otros consultados comentaron que uno de los activos que le ayudó a tener un buen desempeño en Energía fue su paso como alto ejecutivo de empresas del sector privado.

También alabaron su capacidad técnica (5,9): “Sabe del tema, tiene temple y capacidad”; “probada capacidad técnica por su desempeño en el sector privado”; “conoce los temas de energía”, y “excelente capacidad técnica y buen manejo político”.

Algunos de los encuestados, sin embargo, plantearon observaciones a su gestión: “Si bien ha logrado avances en licitación eléctrica, no ha logrado manejar el debate en el Congreso respecto de sus proyectos, los que se han desordenado. Mal que Enap avance en inversiones en energía, sin siquiera mejorar gobierno corporativo” dijo uno.

“Si bien tiene una buena capacidad de liderazgo e hizo frente a los problemas del sector, tiene una tendencia a un intervencionismo excesivo del Estado”, sostuvo otro de los encuestados por PULSO.


Ministro de Interior, Jorge Burgos

“Un hombre honesto en una situación imposible”

El miércoles pasado, Jorge Burgos estuvo a minutos de dejar el gabinete. Su marginación del viaje a La Araucanía lo tuvo con un pie fuera de La Moneda, pero la Presidenta lo retuvo.

Sin embargo, la distancia con Bachelet y su poca sintonía es uno de los puntos más criticados de la gestión de Burgos.”Es obvio que no cuenta con la total confianza de la Presidenta”, dijo uno de los consultados.

Más allá de crisis particulares, todos reconocen la trayectoria política del ex diputado, pero advierten que su buen “criterio político” y “experiencia” de nada sirven si la capacidad de influir en Bachelet es mínima.

“Gran persona. Muy bien intencionado. Pero parece que su camino no es el mismo de la Presidencia”, es uno de los análisis.

El mejor ejemplo del poder acotado que tiene Burgos está en que la promesa de gradualidad y moderación con que llegó a Interior no se tradujo en resultados relevantes.

“Sus logros son débiles, más que nada por el escaso apoyo con que cuenta”, argumenta uno de los evaluadores.

En materia de seguridad la sensación es agridulce. Porque si bien reconocieron el protagonismo que le ha dado al tema, criticaron la falta de resultados en materia de delincuencia.

Pero también hay elementos que los consultados celebraron. Entre ellos, su manejo de la crisis de los camioneros y el haber conseguido “bajar” la asamblea constituyente.

“Este ministro ha logrado reducir la incertidumbre institucional, al aclarar que el proceso de reforma constitucional va a tener lugar a través cauces institucionales”, es una de las respuestas.

Aunque reconocen que el ministro Jorge Burgos “tiene la pega más dura de todas”, también le piden más acción al jefe de gabinete. La metáfora “ataja pero faltan goles”, así lo refleja. Para otro de los consultados la conclusión de la situación en que se encuentra Burgos es una sola: “Un hombre honesto en una situación imposible”.


Ministro de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre

Mal manejo de la agenda le sigue pasando la cuenta

Cuando en mayo pasado Eyzaguirre salió del Mineduc y desembarcó en La Moneda, todo indicaba que su conocida cercanía con la Presidenta y sus años de relación con parlamentarios le harían dejar atrás su accidentado paso por Educación para despegar definitivamente al mando de la Segpres.

Siete meses después, el balance no es positivo. “Su única calificación para el cargo es su cercanía a la Presidenta”, sostiene un encuestado.

Quienes respondieron apuntan al desgaste de la figura de Eyzaguirre fruto de los errores cometidos mientras fue titular del Mineduc. Los análisis son similares, entre ellos, que “se ve desganado”, que “su paso por Educación fue un desastre”, que “lo hizo mal” y que “formuló una pésima estrategia en Educación”.

Con todo, la capacidad técnica del economista no pasa inadvertida. Su nota máxima, un 4,9, es precisamente en esa área.

Pero en el caso de Eyzaguirre, sus credenciales académicas no son suficientes. “Este ministro, pese a su indudable capacidad, ha sido una gran desilusión. Resulta difícil entender el grado de improvisación que ha exhibido”, dijo un participante. Otro agregó que tiene “indudable capacidad técnica, pero incomprensible su adhesión a reformas malas para el país”.

Y aunque en la Segpres Eyzaguirre ha estado al margen de conflictos y a pesar de que su influencia política es evidente -obtiene un 4,8 en peso político-, su gestión no es vista con buenos ojos.

Más de alguno sacó a colación las diferencias entre el “buen ministro de Hacienda de Ricardo Lagos” y el Eyzaguirre de este Gobierno. Según una de las respuestas, es “una decepción respecto de los bien que lo hizo en el Gobierno de Lagos”.

Lo que causa más sorpresa, dijeron, es el nivel de ideologización exhibido por Eyzaguirre. “Es inexplicable su reconversión desde el sector moderado de la Concertación a un líder del refundacionismo en la Nueva Mayoría”, sentenció un consultado.


Ministro Vocero, Marcelo Díaz

Vocerías regulares para una agenda sin contenido

“Sin estridencias, pero sin errores”. La frase sintetiza, en líneas generales, la visión que existe de la labor que desempeña el más joven de los ministros políticos y encargado de las vocerías oficiales de Palacio.

Porque si bien nadie alaba su gestión, tampoco recuerdan errores de gravedad.

Sobre su modo, las opiniones están divididas. Por una parte hay quienes destacaron el buen despliegue comunicacional de Díaz, su “simpatía” y su “accesibilidad”. Otros, en cambio, acusan que es “un peso liviano en un trabajo que requiere ser peso pesado”, que es “fome” y que es un “mal comunicador”.

Pero más allá de la forma, los participantes plantean que el verdadero error de su gestión está en el contenido de las vocerías.

“Siempre es difícil el trabajo de explicar lo inexplicable y darle contenido a una agenda que no lo tiene, igual no convence”, dice un encuestado.

En la vereda contraria, otro participante agrega que “lo ha hecho bien defendiendo lo indefendible”.

La falta de un sello personal que distinga a Marcelo Díaz es otro de los puntos cuestionados. Según uno de los análisis, “es un vocero más, de los muchos que han existido, no veo un sello importante en su gestión”.

También, aunque valoran que el ex diputado socialista tenga redes en el mundo político, explican que su poder y peso específico es casi inexistente. “Irrelevante” es el concepto que usan otros.

Ejemplo de lo anterior, explican, es que las decisiones más relevantes del Gobierno no son comunicadas directamente por el vocero.

El más reciente de esos episodios: cuando los rectores de las universidades estatales anunciaron desde los patios de La Moneda que el Ejecutivo había decidido postergar el ingreso del proyecto de educación superior. Sólo al día siguiente Díaz abordó el tema en una vocería.


Ministra de Educación, Adriana Delpiano

Bajo liderazgo y los costos de la reforma educacional

Es la secretaria de Estado peor evaluada en este sondeo. Desde que el 27 de junio asumió como ministra de Educación, Adriana Delpiano (PPD) se hizo cargo de la cuestionada reforma educacional y también quedó expuesta a las críticas por encabezar uno de los departamentos más difíciles del Gobierno. “Es la peor cartera y sin claridad en los contenidos” subraya uno de los participantes.

En sus primeros seis meses de gestión, el liderazgo de Delpiano ha estado bajo la lupa por discusiones como la Carrera Docente y por el manejo en la Ley de Gratuidad. Este último tema fue un verdadero “dolor de cabeza”, pues tras el fallo del Tribunal Constitucional, terminó resolviéndose en una ley corta, tramitada y despachada en tres días para asegurar su aplicación en 2016. Según uno de los analistas consultados, la ministra “simplemente ejecuta una reforma que va de chambonada en chambonada”. Otros son más duros y enfatizan en que “no ha sido capaz de sacar proyectos” y agregan que “fue superada por Hacienda en la gratuidad”. Este es uno de los puntos que coinciden varios de los participantes, pues consideran que la discusión del proyecto y negociación en el Congreso fue más una muestra del liderazgo político del ministro Rodrigo Valdés, que del manejo de la titular de Educación.

El atributo mejor evaluado de la ex directora ejecutiva de Educación 2020 es su experiencia en el área. “La ministra no ha hecho valer su gran conocimiento técnico y sólo ha seguido la marea de la reforma sin analizarla en forma profesional”, destaca uno de los consultados. Antes de asumir como ministra, Adriana Delpiano fue por más de cuatro años parte de Educación 2020, fundación que criticó abiertamente y en varias oportunidades el modo en que se estaba presentando la reforma educacional. Este 2016 la ministra parte con el desafío de sacar el proyecto de Educación Superior, iniciativa que ya tuvo su primera modificación. Será ingresada a fines de enero y no en el 2015 como lo prometió inicialmente la Presidenta.


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