Carolina Leitao

Internacional

Sector moderado DC depositaría su “última esperanza” en comicios internos

Julián Abusleme 01/02/2018

Una hipotética victoria de figuras como Yasna Provoste o Víctor Torres sería tomado como el triunfo de una tesis política que saca al partido del centro y que detonaría la renuncia de quienes hoy están en reflexión.

La Junta Nacional que celebró la Democracia Cristiana el sábado pasado dejó herido al sector más moderado de la colectividad.

Los primeros síntomas fueron nítidos. El proceso de reflexión que inició el ex timonel partidista, Gutenberg Martínez, junto a otras figuras de la colectividad fue el indicio más claro de que el golpe fue duro. Hasta hoy sigue siendo incierto si la desafección se tornará irreversible.

En medio de esa incertidumbre, las elecciones internas del próximo 27 de mayo asoman como la última esperanza de los sectores moderados de retomar un control que históricamente han tenido en la DC. En privado, algunos señalan que la conducción de Jorge Pizarro fue un paréntesis que sólo se dio gracias a un consenso previo en el que participaron personajes clave como Ignacio Walker, Claudio Orrego y el propio Gutenberg Martínez.

La votación del sábado, que significó un triunfo preliminar para el ala progresistas que representan figuras como Yasna Provoste y Víctor Torres, repercutió en la facción moderada en dos dimensiones.

La primera, tuvo que ver con la forma en que se desarrolló la votación. Asistentes a la cita partidaria aseguraron que los delegados que abogaban por la opción A, redactada por Torres, llamaron a elegir esa alternativa diciendo “votemos contra ‘Gute’ para que se vaya”.

La segunda, es la instalación de una tesis política, que de ratificarse en los comicios de mayo podría precipitar la renuncia de varias figuras de la facción que representa Martínez.

“Si es que tienen los votos para ganar la elección estaría ganando una tesis política. Esa tesis política implica que la DC deja de ser un partido de centro y pasa a ser algo más parecido al PPD”, afirmó la ex consejera nacional María Luisa España, quien renunció a su cargo el sábado como primera manifestación de la desafección que se vive por la crisis de convivencia del partido.

Más categórica fue la alcaldesa de Peñalolén Carolina Leitao. La consejera de la colectividad señaló que “claramente la conducción partidaria se va a jugar entre un par de bloques y eso es decisivo. Es como decir hay esperanza o no hay esperanza. Las personas que dirijan al partido deben ser coincidentes con lo que uno piensa”.

Dudas con los candidatos

“Cuando en marzo se inscriban las listas es un momento en que sabremos lo que puede pasar”, aclaró España, consciente de que mientras no haya liderazgos inscritos “es difícil saber si habrá esperanza”.

Por el momento, sigue siendo una incertidumbre si existirá una carta que logre representar a la facción que perdió el sábado.

Con la propia Carolina Leitao descartada porque considera “incompatible” su función de alcaldesa con la de presidenta del partido, muchos creen que la mejor opción es convencer al intendente de la Región Metrpolitana, Claudio Orrego, quien descartó públicamente postularse para los comicios de mayo.

La intención de convencer a Orrego se acrecentó tras el discurso del ministro de Obras Públicas Alberto Undurraga en la Junta Nacional. Muchos que lo erigían como una opción quedaron preocupados por lo que consideran fue un discurso “neutro” y que contrastó con un Orrego que fue claro en situar a la DC en el centro político.

Además, también generaría inquietud que el secretario de Estado termine compartiendo una lista con el actual subsecretario de la Segpres, Víctor Maldonado, como secretario nacional, sobre todo considerando que éste último el fin de semana dejó claro que no hay camino para la DC sin la izquierda.