Internacional

Ricardo Cusanno, líder empresarial venezolano, sobre estado de emergencia: "Genera falta de confianza en las empresas que ya están mal"

Francisca Guerrero 17/05/2016

Ante el llamado del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a tomarse las fábricas, Cusanno aseguró que el gobierno primero debiera preocuparse la gerencia de las empresas que ya están en sus manos y que tampoco están produciendo.

El estado de emergencia económica se extiende en Venezuela y, pese a que su objetivo es enfrentar la crisis, desde que se implementó en enero nada ha mejorado. Así lo aseguró desde Fedecámaras, la principal organización venezolana de gremios empresariales, su  vicepresidente y vocero Ricardo Cusanno. 

El líder del empresariado indicó a PULSO que la situación es cada vez más crítica, con el 60% de la población sin poder alimentarse tres veces al día, y aseguró que se requieren con urgencia medidas tanto para apoyar a los más necesitados como para activar el aparato productivo del país. Y aunque su primera esperanza es que el gobierno aplique los correctivos, la oposición venezolana sigue batallando con el Consejo Nacional Electoral para acelerar el referéndum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro. El organismo no ha verificado las firmas que presentó la Mesa de Unidad Democrática para iniciar el proceso pese a que se cumplieron los plazos, por lo que se llamó a nuevas movilizaciones para mañana, donde se pondrá a prueba el estado de excepción que decretó el gobierno al mismo tiempo que alargó el estado de emergencia. 

En una búsqueda por oxígeno que le permita cumplir con sus compromisos de deuda, ayer se conoció que Venezuela acordó mejores condiciones para pagar y contraer financiamiento adicional con China, y recortará sus importaciones este año, dijo el vicepresidente económico del país Miguel Pérez Abad.

¿Qué opina sobre la extensión de la emergencia económica que dictó el presidente Nicolás Maduro? 

-Cuando en enero decretaron el estado de emergencia, el objetivo era solventar los inconvenientes de producción, de distribución de alimentos, de medicina, de consumo de bienes y servicios. Eso no ocurrió; nada mejoró, más bien empeoramos en muchos casos. Oyendo las declaraciones de los voceros oficiales, esto pareciera ser más de lo mismo, se definió de manera unilateral, sin consultar ni al sector privado ni a los trabajadores. Pretenden dar una medicina que prácticamente es insuficiente para los problemas del país. Esto aleja mucho a la inversión, genera falta de confianza en los inversionistas y en las empresas que ya están mal. 

El problema no es solo de insumos, de divisas para poder adquirir materias primas y procesarlas en algunos casos, para poder adquirir bienes de consumo ya terminados. Otro problema está en el sector público que trabaja medio día solamente lunes y martes, y el resto del tiempo están exceptuados de la jornada laboral, debido a los problemas de servicio eléctrico. En el interior del país hay cinco bloques de racionamiento diario de un total de 4 horas, lo que también afecta a las industrias. También tenemos problemas de inseguridad y en la mayoría de los servicios públicos. En definitiva, son problemas que todo ejecutivo, todo gobernante de un país, debería abocarse a solucionar, para que luego la empresa privada genere más empleos y pueda hacer su trabajo. 

¿Qué opina del llamado del gobierno a tomarse las fábricas?

-El riesgo principal de un llamado de esta naturaleza es el deterioro de las principales garantías de la propiedad privada. La realidad es que si hoy se encuentran plantas y líneas de producción detenidas, no solo alimentarias sino que también automotrices, farmacéuticas, entre varios otros sectores, no es porque así lo decidió un empresario, es porque el gobierno no ha construido las bases sólidas para que operen sin inconvenientes. 

Lo primero que debiera hacer el gobierno es pensar en las empresas que hoy manejan. Hace 18 años el aporte del sector industrial venezolano al PIB era de 19%, ahora está en 13% y los 6 puntos de diferencia es por todas esas empresas que fueron expropiadas o compradas por el sector público. Hoy la principal empresa distribuidora para el área agropecuaria, que antes se llamaba Agroisleña y ahora Agropatria, no está funcionando. El cemento, hoy en un 99% en manos del Estado, o la industria básica en el Estado de Bolívar que antes tenía inversión privada y ahora no existe, son todos ejemplos de aquello. El Estado antes de estar preocupándose de empresas del sector privado debería ser suficientemente responsable en gerenciar las empresas que hoy tiene en sus manos y que no están cumpliendo con su propósito.

¿Hasta ahora tienen noticias de alguna toma de fábrica?

-Hasta ahora no ha ocurrido nada. No hemos tenido conocimiento oficial o extraoficial de tomas de una fábrica. Sabemos que en las últimas semanas ha habido conflictividad interna en algunas empresas, como en empresas Polar, pero la realidad es que no ha habido ninguna toma. 

¿Cuál es la lectura que hacen de este llamado a tomarse las empresas, en la que nuevamente se responsabiliza al sector privado de la crisis?

-El gobierno sigue entrapado en una ideología política que pretende dominar la economía, pero la economía es muy terca. Siguen tomando decisiones con las mismas premisas que crearon el problema económico que hoy estamos viviendo. Es importante resaltar que en el año 2007 el ejecutivo presentó el Plan Nacional Simón Bolívar, en ese plan planteaban un modelo con un Estado mucho más empoderado en la producción, mientras el sector privado tenía menos espacio, menos capacidad de competitividad, menos capacidad de crecimiento. Pareciera que lo están logrando, pero más allá de hacer crecer el Estado compitiendo con la empresa privada lo que han hecho es diezmar a los privados a costa de sus objetivos políticos. 

¿Fedecámaras apoya el referéndum revocatorio?

-Como representantes de la empresa privada no hacemos política partidista. Sí estamos de acuerdo en que cualquier mecanismo que pueda alterar el rumbo político del país sea dentro del marco de la Constitución y que sean los ciudadanos los que decidan a través de las urnas, donde se evite conflictividad, porque si les incrementa a nivel social y político va a ser mucho más difícil recuperar el aparato económico de lo que es hoy. 

En ese sentido, ¿dónde tienen puestas sus esperanzas para ver un giro económico?

-La esperanza que tenemos es bastante primaria. Nuestras esperanzas están fijadas en que desde el ejecutivo, que como bloque lleva 18 años, se tomen los correctivos en instancias nacionales, regionales y municipales. Hoy hay un gobierno que es legal y que fue legítimamente instituido y nuestra función como institución representante del sector privado es intentar aportar e influir en las políticas públicas. 

¿Cómo ven la situación social en este punto? 

-Hay una encuesta de Venebarómetro que indica que solo el 40% de la población come tres veces al día. Eso permite ver el nivel de la crisis: cómo merma la calidad de vida. Los tiempos del hambre son mucho más rápidos que los de la política. Tememos que, de no tomarse los correctivos en materia económica, que ayuden con subsidios directos a los más desvalidos de la población y que en paralelo reactiven el aparato productivo del país, puedan agudizarse los problemas sociales y que a partir de eso aumente también la conflictividad en la vida del venezolano y en la vida de un país que en algún momento estuvo es una senda de progreso y bienestar y que ahora la perdió.