Internacional

Reino Unido negocia mejores condiciones para integrar la Unión Europea en hora clave

Leonardo Ruiz 02/02/2016

La campaña de David Cameron ha estado enfocada en demostrarle al electorado que busca protegerlo de los riesgos del resto de la UE y de la eurozona.

David Cameron, el primer ministro británico, está trabajando contra el reloj. ¿La razón? En la reunión del Consejo Europeo del 18 y 19 de febrero, se podría decidir si el referendo del Reino Unido, para votar si la nación sigue siendo parte de la Unión Europea o no, se llevará a cabo a mediados de año o más adelante, incluso en 2017, para lo que debe llegar con negociaciones avanzadas. En su último encuentro del domingo con el jefe del Consejo, Donald Tusk, aún no llegaban a un punto en común.

La campaña de Cameron, hasta ahora, ha estado enfocada en demostrarle al electorado que él puede conseguir un mejor acuerdo para las condiciones en que Gran Bretaña integra la UE y así una mayoría de británicos votará a favor de seguir en la unión de 28 países en junio. Entre las demandas más polémicas, por ejemplo, destaca darle más poderes a UK para reducir la inmigración, como evitar que reciban beneficios laborales durante sus primeros cuatro años en el país.

Ambas partes han indicado que quieren conseguir un acuerdo en la cumbre de la próxima semana, con lo que Cameron tendría luz verde para llamar al referendo en junio. Cameron ha pedido que Gran Bretaña sea excluida de la iniciativa de la UE por unirse aún más y pidió que protejan a UK de los movimientos del bloque de 19 países que comparten el euro. También quiere que los diputados de parlamentos nacionales puedan bloquear leyes a nivel de la UE.

“En la reunión del Consejo Europeo de febrero habrá un fuerte debate, pero no creo que haya un acuerdo, ya que es más complejo que una negociación que dure solamente meses. En algunas áreas hay bastante progreso, pero en otras no”, dijo a PULSO el analista del think tank Bruegel, Zsolt Darvas.

El experto agregó que si no hay un acuerdo en un par de semanas no es ningún problema, porque lo que Cameron prometió fue hacer el referendo antes de 2017, así que tiene tiempo.

“A nadie le gusta la incertidumbre, por lo que a todos les gustaría tener un acuerdo más temprano que tarde y finalmente los británicos decidirán si se quieren quedar o no. Las últimas encuestas muestran que la opción de salirse tomó la delantera, pero ha cambiado día a día. La opinión pública está más equilibrada. Es imposible predecir el resutlado”, agregó.

Costo económico

Independiente del resultado, ING espera que las dudas le cuesten a la economía británica un 0,25% del crecimiento para este año, ya que tanto las empresas dentro de UK como las internacionales podrían adoptar una postura de “esperar y ver”, en cuanto a hacer nuevas contrataciones e inversiones, mientras que la confianza y el gasto de los consumidores podría verse afectada de forma modesta.

“El Banco de Inglaterra esperará antes de tomar una decisión, mientras que la libra esterlina seguirá depreciándose levemente contra el dólar de cara a la votación, pudiendo llegar a 1,32 contra la divisa estadounidense.

De salirse finalmente UK de la UE, ING espera que aumenten los riesgos comerciales y de inversión y que por consecuencia afecte el crecimiento económico y el empleo. “El PIB de 2017 podría desacelerarse hasta 1,5%, un 1,2% menos de lo que pudo haber sido, mientras que el EURGBP podría moverse hasta la marca de 0,90 y el Banco de Inglaterra podría relajar aún más su política monetaria. También se podría ver avivada la campaña por la independencia de Escocia que empeoraría aún más estos efectos”, advirtió en una nota el economista senior de ING, James Kinghtley.

De todas formas, los efectos podrían ser de corto plazo, ya que nuevos acuerdos comerciales se tendrían que aprobar en dos años y una moneda depreciada, junto a una menor tasa de interés mejorarían las perspectivas de crecimiento.

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