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Internacional

Raúl Soto: “Una Democracia Cristiana sin impronta progresista no tiene razón de existir”

Julián Abusleme 09/02/2018

Diputado electo aspira a construir un acuerdo programático desde el Frente Amplio hasta su partido. Dice que en la Junta Nacional perdió una “vieja forma de hacer política” y llama a Gutenberg Martínez a darle paso a los jóvenes.

Con 29 años, Raúl Soto se convertirá en el diputado más joven de la nueva bancada de la Democracia Cristiana. Desde ese espacio aboga por una renovación generacional en el partido y llama a Gutenberg Martínez a seguir el consejo del ministro del Interior Mario Fernández, quien señaló que “hay que abrirle paso a las nuevas generaciones”.

Fue jefe de gabinete de Ricardo Rincón, pero hoy marca diferencias personales y políticas con el diputado saliente, a quien de todas formas le reconoce una gran gestión parlamentaria.

Además, señala que el mandato de la Junta Nacional fue claro y aspira a un acuerdo programático en la oposición que vaya desde la DC hasta el Frente Amplio.

¿Qué tipo de oposición debe ser la DC?

-El mandato de la Junta Nacional fue defender los derechos y conquistas sociales alcanzados en los gobiernos en que hemos participado y eso nos obliga a conversar con todas las fuerzas de oposición. Soy partidario incluso de llegar a un gran acuerdo programático desde la DC hasta el Frente Amplio para defender esas conquistas sociales.

¿Qué tienen en común la DC y el Frente Amplio programáticamente?

-Cuando hablo de defender las conquistas sociales hablo de temas como la gratuidad en educación superior, ahí tenemos puntos de encuentro. También en derechos laborales que se alcanzaron a través de la reforma laboral. Podemos tener un punto en común respecto del sentido con el que se trabajó la reforma tributaria. Quienes más ganan en nuestro país tienen que aportar más, y por lo tanto, contribuir más al desarrollo del país. Esos son algunos elementos en lo que podemos tener puntos de encuentro.

¿Se considera el heredero de la gestión de Ricardo Rincón?

-No, somos muy amigos, fui su jefe de gabinete, pero tenemos muchas diferencias, tanto a nivel personal como político. Son nuevas generaciones las que están ingresando a la política y no es bueno compararse con los que van de salida. Destaco la gestión parlamentaria de Ricardo, pero nuestro trabajo tendrá otro foco que apunta a un recambio generacional que es clave para el futuro del partido. La gente no quiere las mismas caras.

¿Qué identidad de la DC va a defender en el Congreso?

-Una DC sin impronta progresista no tiene razón de existir. Esa es la impronta que voy a defender y por la cual me la voy a jugar. Parte de la esencia del partido es proponer al país un proyecto de transformaciones sociales en beneficio de la ciudadanía. Esos son los conceptos que hicieron grande al partido y son los que le pueden permitir volver a serlo.

¿Se puede llegar a un acuerdo con Chile Vamos para la administración de la Cámara?

-El mandato que nos dio la ciudadanía de ser oposición nos obliga a agotar las instancias internas dentro de la oposición. Yo esperaría que se lograra un gran acuerdo desde el Frente Amplio a la DC. La disposición de la Democracia Cristiana está, pero se requiere de la voluntad del resto de los partidos y haremos el intento para alcanzar un acuerdo. Si no se logra por responsabilidades externas, habrá que revisar el nuevo escenario y ver qué alternativas tenemos.

Gutenberg Martínez está analizando su renuncia al partido, ¿qué tan dura fue su derrota en la última Junta Nacional?

-Lo que perdió en la Junta Nacional va más allá del voto político. Perdió una vieja manera de ver la política. Aquellos que llevan ejerciendo el poder en las sombras durante décadas en el partido y que lamentablemente le han hecho mucho daño, porque lo han llevado a tensionar mucho durante los últimos meses, perdieron en su postura, que era una postura de exclusión. No tenemos que excluir a nadie, tenemos que estar dispuestos a hablar con todos en la oposición.

¿La salida de Martínez ayudaría a calmar esa tensión?

-Para el nivel de polarización y de falta de fraternidad que hay, cualquier salida le hace daño al partido. En todo caso, yo respeto las libertades, si llegara a dejar el partido no me complicaría para nada. Si es que se queda le pediría que no siga tensionando el partido, que se desprenda de este poder que ha ejercido en las sombras. Incluso, le diría que se tome un cafecito con el ministro del Interior. Tiene un buen consejo que darle porque ya es tiempo de que algunas generaciones vayan en retirada y le den paso a nuevas generaciones.

Usted ha nombrado a Yasna Provoste, Ximena Rincón y Francisco Huenchumilla como buenas cartas para conducir el partido, ¿qué opina de las acusaciones de “deslealtad” que recibieron estas figuras por no apoyar la candidatura presidencial de Carolina Goic?

-Desconozco la situación personal de los senadores, yo trabajé en mi distrito. Ahora, lo que pasó en mi región fue justamente lo contrario: fue la candidata Carolina Goic quien no me apoyó a mí porque decidió tener un candidato impuesto desde Santiago, hijo o familiar de una persona histórica del partido de apellido Frei. Y la verdad es que con todo el apoyo económico y político del partido y de la candidata presidencial logró solamente el 1%. Hay una prueba patente de que no es sincero el reclamo por parte de la ex candidata presidencial respecto de que hubo gente que no la apoyó. Yo le daría vuelta el comentario porque ella no apoyó a todos los candidatos del partido.

¿A qué atribuye los malos resultados de la DC?

-Hay dos causas para la debacle electoral más importante en la historia del partido. Primero hay un factor histórico que tiene que ver con una pérdida de votos que se viene dando hace varios años y que tiene que ver con un acomodamiento en el poder. Soy autocrítico en ese sentido, la DC se fue acomodando y acostumbrando a ser gobierno, al cuoteo político, al clientelismo. No salimos más a la calle y eso nos alejó de la ciudadanía. Ese proceso histórico tuvo un elemento acelerador que fue el camino propio que decidió la Junta Nacional.