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Internacional

Luis Larraín: "El escenario Piñera-Lagos tiene que ver con la debilidad de este Gobierno"

R. Fernández y T. Martínez 25/01/2016

Descarta que antes de las municipales haya candidaturas presidenciales "de verdad". Con miras a 2018, plantea que en Chile Vamos pretenden "no cometer los mismos errores" del pasado.

Fue el año 2010, justo cuando Sebastián Piñera se instalaba en La Moneda, cuando Luis Larraín asumió la dirección de Libertad y Desarrollo. Tras seis años al mando de la institución -la cual fue reconocida como uno de los 100 think tanks más influyentes del mundo por la Academia China de Ciencias-  el economista y presidente de Cruzados, analiza el futuro de la centroderecha, los errores cometidos por el Gobierno y la próxima carrera presidencial.

¿Cuál es su balance sobre el desempeño de la derecha? ¿El saldo de 2014 y 2015 es positivo? 

Hay un balance positivo que tiene que ver con la conformación de Chile Vamos, que es el primer intento serio de la centroderecha de tener una coalición política. Pero después hay un saldo negativo con  los temas de financiamiento de la política. En medio de eso resalta el intento de tener una coalición política que todavía es incipiente, pero que ya empieza a actuar en conjunto. Eso es promisorio. La debilidad de la centroderecha ha sido política y, por lo tanto, esto viene a constituir un referente que le da un nuevo aire y una nueva importancia a los partidos más pequeños cuando los partidos grandes están en una situación más complicada. 

Usted es hombre de fútbol. ¿Qué tiene que hacer Chile Vamos para dejar de ser promesa? ¿Es un trabajo de largo o corto aliento?

Hay que ir marcando ciertos hitos, teniendo ciertos triunfos. El primer hito es la elección municipal. Chile Vamos debiera ser capaz de tener un buen resultado electoral, y es un desafío, porque con todos los problemas de desprestigio de la política que han involucrado a mucha gente del sector, se hace difícil. Es una oportunidad para que la centroderecha tenga temas comunes en la campaña municipal. Y a mí, uno que me salta inmediatamente y donde creo que hay una ventaja frente a la Nueva Mayoría, es el tema de la seguridad ciudadana. 

Ese tema tiende a unir al sector, pero ¿cómo se puede convivir en una coalición amplia en otros temas? ¿Hay riesgo de una pugna de ideas?

Chile Vamos es una promesa y tiene que demostrar algunas cuestiones básicas, como la unidad de criterio en temas fundamentales. Si se está en una coalición es porque se acepta que se va a hacer una acción política conjunta con partidos que no necesariamente piensan lo mismo que tú. Está claro que hay posiciones distintas dentro de la coalición, lo que admite que en algunos proyectos de ley haya votaciones distintas. Lo que no puede darse es la descalificación del otro por tener un pensamiento distinto. Va a ser una prueba de madurez. 

¿Cómo se puede producir un equilibrio de fuerzas? Los partidos tradicionales siguen por sobre los partidos chicos.

De partida hay vocerías que son rotatorias. Son partidos que tienen muy poca representación parlamentaria y, sin embargo, están teniendo una tribuna. Efectivamente hay un peso histórico que hace que haya una mayor hegemonía de los partidos grandes. Pero viene una elección, y en esa elección no sabemos cómo le va a ir a los partidos. A lo mejor nos llevamos una sorpresa y hay un cambio en la correlación de fuerzas relativas al interior de la coalición. Eso se prueba en la cancha. 

¿Por qué debiera funcionar Chile Vamos? En el sector ya está la experiencia de la Coalición por el Cambio, que no tuvo buenos frutos.

Un Gobierno meramente de administración no concita las adhesiones que en política son necesarias. Uno tiene que tener algo más. La crítica que en un momento se hizo a un déficit de política en la centroderecha ha permeado. Esa fue una crítica que se le hizo al sector, al Gobierno de Piñera, y ha permeado entre los dirigentes del sector. Por lo tanto, hay una disposición a no repetir los errores. Tiene que haber un proyecto en común y la centroderecha se ha ido dando cuenta de eso. 

¿Se han demorado mucho en hacer esta autocrítica? 

En los hechos empezó a haber en la centroderecha una mucho mayor demanda por discutir el proyecto político. Hemos participado en al menos tres cónclaves sobre las ideas de la centroderecha. Ha habido una reacción, pero a nivel de partidos políticos no sé cuánto. 

¿Cuál es hoy el principal desafío de la centroderecha? Hay algunos que dicen que han caído en la inacción.

Eso es exagerado. La derecha, pese a la abrumadora mayoría que tiene la Nueva Mayoría en el Congreso, ha sido activa legislativamente. Lo hemos visto en la discusión en educación y en el tema de la constitucionalidad de las reformas. Además, hasta el momento, por lo obtuso que ha sido el Gobierno, por su falta de disposición al diálogo, ha tenido mucho menos apoyo popular a sus reformas que la que podría haber tenido. Ha cometido muchos errores que podrían haber sido advertidos en una discusión más amplia y sin estos plazos fijos que obligan a apurar el trámite legislativo. Lo que se ha llamado el frenesí legislativo, existe. Si el Gobierno persiste en eso y quiere sacar a matacaballo su programa sin diálogo, le va a seguir yendo mal. 

¿Puede la centroderecha capitalizar los errores del Gobierno? El sector también ha ido a la baja en la encuestas.

Es evidente que con todos los temas de financiamiento de la política no vamos a salir bien en las encuestas. La prueba de fuego son las elecciones, y es muy difícil para la oposición capitalizar los errores del Gobierno mientras no haya una elección. 

¿Esa elección la ve como una medición a las reformas?

No completamente, porque hay elementos locales, pero obviamente hay un componente de eso. Las dos últimas elecciones municipales han sido predictoras de lo que pasó en la presidencial. 

En caso de que Piñera decida competir en la presidencial, ¿podría haber una primaria a la medida como la de Bachelet en 2013?

Si dice a la medida estaría presuponiendo que es porque tiene una mayoría importante. Entonces, si tiene esa mayoría importante da un poco lo mismo. Hoy suenan nombres, pero falta todavía un poco de agua debajo del puente. No creo que haya candidaturas de verdad antes de las elecciones municipales. 

¿Cuánta agua debajo del puente falta para que Piñera se defina?

Me da la impresión de que va a esperar después de las elecciones municipales. Cualquiera, porque esto es como un ajedrez: la decisión no depende solamente del propio sector, sino que también depende del sector del frente. 

¿A Piñera lo ve como la única carta de la derecha?

Es prematuro decirlo hoy día, pero evidentemente es una carta. El tiempo dirá si es verdaderamente la carta. 

¿Ve un escenario Piñera-Lagos?

No lo descarto. El escenario Piñera-Lagos tiene que ver con la debilidad de este Gobierno, es la añoranza de gobernantes que gobernaron en el pasado, con los cuales las cosas no anduvieron tan mal después de todo. 

¿Cómo ve al Gobierno en términos políticos? 

Ellos están muy jugados a la carta de la gratuidad en la educación como el salvavidas, pero si bien es cierto le puede traer alguna mejoría, no creo que eso sea suficiente para revertir el déficit político que tiene el Gobierno.

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