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Internacional

Las fisuras que enfrentan al Gobierno de Bolivia con el vocero de su demanda marítima

Renata Fernández 15/01/2016

A pesar de las tensiones vigentes con el ex Presidente Carlos Mesa, que involucran directamente a Evo Morales, no estaría contemplado realizar cambios en el equipo que trabaja en el juicio en La Haya.

En Bolivia se han vivido semanas agitadas. De forma inédita, las máximas autoridades del Gobierno de ese país iniciaron un enfrentamiento público con el vocero de la causa marítima y ex Presidente, Carlos Mesa, evidenciando un quiebre que contrasta con la unidad absoluta que hasta hace poco mostraba La Paz en el marco del juicio que enfrenta con Chile en La Haya.

Las divisiones se hicieron públicas el 6 de enero, cuando en una entrevista Carlos Mesa dijo: “El Presidente Evo Morales le debe al Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada mucho más de lo que él mismo se atreve a reconocer”. Sus palabras no cayeron bien en Palacio Quemado, ya que Sánchez de Lozada salió del Gobierno luego de una protesta que terminó con la muerte de 67 trabajadores.

Y Mesa no tuvo una, sino que dos respuestas por parte del Gobierno boliviano. En una primera instancia fue el propio Morales quien dijo que “a mí me han sorprendido mucho esas declaraciones”.

Luego le respondió el vicepresidente Álvaro García Linera, quien sostuvo que Mesa “es un excelente comentarista de televisión, un excelente explicador de la causa marítima, pero como político, internamente, es un rotundo fracaso”.

Mediante un texto, luego Mesa se lamentó por la “falsa polémica” creada a raíz de sus palabras. Sin embargo, el problema no terminó ahí, porque luego García Línera encaró a Mesa por acciones emprendidas durante los dos años que fue Presidente.

En un último intento por finalizar la pelea, Mesa escribió en su cuenta de Twitter que “una reflexión histórica en una entrevista dio pie a la lamentable manipulación mediática para fabricar una inexistente polémica”. Sin embargo, según informan medios bolivianos, la molestia de Mesa radica en que cuando asumió como vocero de la demanda boliviana no se le puso como condición que no hiciera comentarios sobre política interna.

En círculos diplomáticos se comenta que hay un factor clave que explica el quiebre al interior del equipo boliviano: el referéndum del 21 de febrero próximo, donde se votará si se permite reformar la Constitución para permitir una nueva reelección de Morales en la Presidencia. Ha sido el propio Presidente de Bolivia quien ha dicho públicamente que sabe que Mesa no está de acuerdo con una nueva reelección suya.

Quienes siguen de cerca la política interna boliviana, destacan que los magros resultados que Morales está sacando en las encuestas han generado un contexto donde los conflictos emergen con facilidad. Además, ya que en Bolivia suena con fuerza el nombre de Mesa como un eventual candidato presidencial, peleas como ésta servirían para marcar distancia de un posible contendor.

Pero a pesar de la pugna, tanto las autoridades como el ex presidente han sostenido que esto no tendrá ningún efecto en el trabajo en el que está Bolivia en el litigio con Chile y que en ningún caso Mesa se alejaría del equipo. No obstante, diplomáticos creen que fisuras como éstas pueden ser irreversibles.

“Nosotros separamos claramente en lo que es política partidaria interna, donde como acaban de ver ustedes comete traspié tras traspié, y el tema de difusión e información sobre la demanda de Bolivia, donde el trabajo que él hace es un trabajo muy bueno lo valoramos y vamos a seguir manteniendo. En eso no hay la menor duda”, dijo García Linera.

Por su parte, la Cancillería chilena mira con cautela la situación boliviana, ya que saben que la mejor estrategia de Morales para “fortalecerse” a nivel interno es hablar sobre la demanda marítima, y que el mes que queda para el referéndum el litigio será tema obligado. Casualidad o no, el quiebre público de Bolivia se dio justo en la semana en que el embajador chileno en misión especial, Gabriel Gaspar, estuvo en Bolivia.

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