Internacional

Jaime Bellolio: "La UDI tiene una crisis de identidad hace un buen rato, que se aceleró con casos como Penta y SQM"

Tomás Martínez 20/05/2016

El parlamentario hace un llamado a "volver a escribir la historia de la UDI en vez de contar lo que ya fue su historia".
"Es posible que Piñera termine siendo el candidato de Chile Vamos, pero la UDI no puede renunciar a tener su propio proyecto y su candidato".

Su nombre era uno de los que aparecía como eventual candidato a la presidencia de la UDI en el diseño original, que contemplaba la renovación de directiva durante este mes. Pero el mismo Jaime Bellolio transmitió que su idea era esperar hasta noviembre para generar un consenso amplio en torno a su proyecto.

Y en busca de ese respaldo, ahora está empeñado en generar cambios “por dentro” en su partido, asumiendo que existe una crisis de identidad.  

¿Qué escenario se abre en la UDI tras los dichos de Joaquín Lavín, sincerando que el candidato natural del partido es Piñera?

-Una de las cosas que le valoro a Joaquín Lavín es su sinceridad, plantear sus opiniones y sus razones. Este es un debate que si bien no había estado en la palestra, era obvio que sí había algunas personas que ya tomaron la decisión de que la UDI debe tener como candidato presidencial a Sebastián Piñera. Pero estoy en desacuerdo con Lavín. En el ciclo antiguo de la política importaban más los nombres que los contenidos, el quién, el para qué, y en este ciclo nuevo de la política, que es más ideológico, es esencial que tengamos primero un proyecto político y a continuación la persona que lo encabeza, y en eso me cuesta ver que la UDI renuncie antes de empezar a desarrollar el proyecto o buscar un nombre decida hacerlo desde afuera.

¿Cómo debe ser el cronograma?

-Es esencial para la UDI, particularmente por la situación de crisis que vive, que defina un proyecto político de futuro y luego que tenga un candidato que vaya a una primaria. Eso le conviene a quien gane, porque Evópoli y Ossandón tienen un proyecto político y serán candidatos, entonces me pregunto: ¿Y la UDI se va a quedar de brazos cruzados viendo desde afuera lo que ocurre? Yo creo que debe tener su proyecto político y un candidato y luego, para quien gane esa primaria, que ese proyecto quede fundido como programa de Gobierno unitario de Chile Vamos.

¿No se asume una actitud derrotista de la UDI con este tipo de dichos?

-Es más bien una visión pragmática, y en algo tiene razón. Si es que uno evalúa las encuestas y si este domingo fueran las elecciones, es obvio que quien tiene mayores chanches es Piñera, pero eso no implica que no podamos tener un proyecto político y un candidato, porque falta mucho tiempo para las primarias y la presidencial. Al frente uno de los problemas que veo que tiene la Nueva Mayoría es que tienen que recurrir al pasado todas las veces posibles, porque no tienen futuro. Yo no quiero que nos pase eso como centroderecha, que tengamos que recurrir siempre a los mismos nombres porque no tenemos otros. Es posible que Piñera termine siendo el candidato de Chile Vamos, y no sería un mal candidato, pero la UDI no puede renunciar a tener su propio proyecto político y su propio candidato, y al menos yo me la voy a jugar por eso.

¿Se está perdiendo la identidad de la UDI?

-Yo creo que la UDI tiene una crisis de identidad hace un buen rato, que se aceleró con los casos como Penta, Soquimich y otros. Aquello que diferenció a la UDI en el pasado ya no la diferencia en el presente. Lo que hizo distinto la UDI a fines de los ’80 y ’90, que sintonizaba más con el sentido común, hoy no lo hace, entonces la UDI necesita con urgencia reposicionarse frente a la opinión pública y eso no es una cuestión de marketing, no es cambiar la vocería o hacer un cambio de imagen, sino hacer un cambio más profundo. Nosotros tenemos la obligación política de ofrecerle una alternativa al país.

¿Cómo se lleva a la práctica este cambio?

-Hoy día más importante que el poder formal o el título de presidente, vicepresidente o secretario general, importa el poder real y eso se construye a través de mayorías. Para hacer un proyecto político de cambio en la UDI se requiere una mayoría de sus militantes y que sea sometido a una votación.

¿Cómo ha afectado a la UDI que históricos como Novoa y Longueira se vean vinculados a casos de irregularidades?

-Obvio que afecta porque la exigencia de la ciudadanía frente a los partidos es que hay que ser y parecer. Pasamos de la lógica de la cocina, como era la forma antigua de la política, a la forma del acuario, en donde todo se ve, entonces se requiere de una transparencia brutal, que llega a ser incómoda para muchos de los que estamos en posiciones de autoridad hoy día. La UDI está sometida a un escrutinio mucho más estricto hoy día que en el pasado y todos estos casos le pegan en su imagen y credibilidad.

¿Ha visto gente desencantada por estos hechos y dispuesta a dejar el partido?

-La suma de todo esto más el ambiente hoy día de que estar en política no es lo más atractivo del mundo, hace que muchos piensen si quieren refichar o no y si quieren participar activamente o no. Hay una frustración respecto de la política más que a nombres en particular. Quienes más se han inscrito son nuevos, más que los antiguos y ahí hay algo potente, que es volver a escribir la historia de la UDI en vez de contar lo que ya fue la historia de la UDI. Estas personas que eran más emblemáticas van a seguir siéndolo para la UDI, porque ellos eran un grupo de fundadores que jugaba de memoria, que contribuyeron a que la UDI fuese el partido más grande, pero ese ciclo ya se agotó.

¿La UDI debe llevar sí o sí un candidato a la primaria?

-Yo creo que tiene que llevar un candidato previo a haber hecho el trabajo de un proyecto político.

¿Pero no se corre el riesgo de que sea una candidatura testimonial como han advertido algunos dirigentes?

-Sería una candidatura testimonial si se basara exclusivamente en el nombre de alguien, pero si se basa en un proyecto político no lo es, entonces es fácil que si es sólo un nombre haya un manotazo que lo bote, pero si es un proyecto de convicciones es más importante que el resultado de las elecciones.