2291647_500.jpg

Internacional

Impeachment a Rousseff pone fin a 13 años de gobiernos del PT marcados por agenda social y crisis política

Paula Namur 12/05/2016

Al cierre de esta edición (1:30 horas), el total de senadores que en sus discursos se manifestaron a favor del impeachment llegaba a 35 de los 47 que habían hablado hasta esa hora. La proyección de los medios brasileños era que la destitución reuniría un total de 53 votos a favor, versus 21 en contra.

“Dar vuelta la página”, “día histórico” y “golpe”, fueron algunas de las palabras más escuchadas ayer en el pleno del Senado brasileño. La jornada en la cual se votaría la admisibilidad del juicio político a la Presidenta brasileña, Dilma Rousseff, estuvo marcada por las largas intervenciones de los senadores inscritos para dar sus argumentos antes de votar.

El total de senadores que se había manifestado a favor del impeachment llegó a 55, mientras que 22 se declararon en contra. La proyección de los medios brasileños apuntaba a que el juicio político reuniría un total de 53 votos a favor versus 21 en contra, superando los 41 votos necesarios para su aprobación.

La jornada comenzó con el rechazo del magistrado Teori Zavascki, del Supremo Tribunal Federal de Brasil, de la solicitud de último minuto del Gobierno de suspender el proceso de juicio político contra la mandataria. La Abogacía General de la Unión (AGU), el órgano defensor del Estado, había ingresado el martes una solicitud para que el proceso fuera suspendido en el Congreso, bajo el argumento de que existen vicios de procedimiento porque éste fue iniciado por el expulsado presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

La sesión en el Senado se inició a las 10:00 de la mañana con los discursos de los 68 senadores que se inscribieron para usar su derecho a hablar por 15 minutos. Uno de los discursos más esperados fue el del senador Fernando Collor de Mello, ex presidente que renunció en 1992 en medio de un proceso de impeachment en su contra. En su discurso de 15 minutos, el parlamentario dijo que ofreció su ayuda a la Presidenta Rousseff para evitar el juicio político, pero que no fue escuchado. “La autosuficiencia le ganó a la razón”, dijo en un discurso marcado por una defensa a su gobierno.

Algunos ex ministros de los gobiernos del PT se manifestaron durante la jornada a favor del impeachment. Una de ellas fue la ex ministra de Dilma Rousseff, Marta Suplicy (PT), quien aseguró que “crece en la población la esperanza de dar vuelta la página. Los desafíos no serán pequeños. Hay que conseguir que prevalezca un interés mayor, que es el interés de Brasil”. Por su parte, el senador Cristavão Buarque, ex ministro de Lula y ex PT, dijo que “no es el fin de un proceso”, sino “el inicio de un nuevo país”. El senador dijo que la izquierda envejeció y prefirió la asistencia social a la transformación social.

Luego de casi seis meses de crisis, que ha exacerbado la peor recesión en casi un siglo y que ha paralizado al Congreso en su labor de aprobar las reformas necesarias para salir de esta situación, la salida de Rousseff podría lograr que el clima de inversiones de Brasil se vuelva más predecible, por lo menos de forma temporal. La pregunta es, hasta qué punto su reemplazo, el vicepresidente Michel Temer, puede hacer frente a las expectativas de los inversionistas de reducir el déficit presupuestario casi récord, dijo a Bloomberg el director del Instituto Brasil de Woodrow Wilson International Center for Scholars, Paulo Sotero. “La gente está cansada, quieren que la economía se recupere”, dijo  Sotero. “Temer debe presentar un gabinete y tiene que convencer a la gente y a los mercados a través de sus acciones, de que puede estabilizar las cosas y gobernar el país”.

Una visión más optimista es la de Ricardo Ribeiro, analista MCM Consultores Associados. “El mayor desafío de Temer es componer una mayoría sólida y estable en el congreso. Yo creo que van a tener éxito en esto, porque los miembros del PMDB tienen mucha experiencia en los acuerdos con los políticos en el congreso. Entonces, en mi opinión es posible que Temer tenga éxito”, explicó a PULSO.

De acuerdo con Reuters, Temer anunciaría hoy mismo un nuevo gabinete, inclinándose hacia una política económica liberal: como ministro de Hacienda escogería al ex presidente del banco central Henrique Meirelles y, según medios locales, al economista jefe de Itaú Unibanco, Ilan Goldfajn, para dirigir el banco central.

Estado de la economía. Los años de gobierno del Partido de los Trabajadores dejan un saldo negativo, con la mayor recesión en el último siglo. Sin embargo, en los 13 años del PT, el crecimiento promedió el 2,91%. Mientras, la tasa de desempleo ha caído desde el 11,7% en que estaba en 2002, antes que asumiera el gobierno de Lula da Silva, a 6,8% el año pasado. En tanto, el PIB per cápita avanzó en línea con el resto de América Latina: de acuerdo con el FMI, el PIB per cápita a paridad de poder de compra pasó de US$9.615 en 2002 a US$15.615 el año pasado.

Durante los 13 años, la inflación promedió el 6,7%, aunque se ha ido incrementando desde 2009 hasta cerrar el año pasado en 9%, lo cual ha obligado al banco central a mantener la tasa de interés en su mayor nivel de la historia reciente, en 14,25%. En tanto, la deuda neta se redujo prácticamente a la mitad, desde el 60% en que empezó el gobierno de Lula a 36% el año pasado.

Para el analista de MCM Consultores Associados, Ricardo Ribeiro, el principal legado del ciclo petista en el gobierno es positivo: la importancia de prestar atención a la población de menores recursos. “Para los otros partidos que no son tan de izquierda está claro que no es posible volver atrás en los avances sociales que se han construido durante la administración del PT”, explicó desde Sao Paulo. 

En esto coincide en parte el director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la U. Finis Terrae, Alberto Rojas. “El gran legado del PT está dado fundamentalmente por la gestión de Lula a lo largo de sus dos mandatos. Sacó a más de 30 millones de brasileños de la extrema pobreza gracias a sus planes sociales, pero además mantuvo controlada la inflación, garantizó altas tasas de interés y logró un claro superávit fiscal. Esta combinación de elementos fue lo que generó el apoyo de los brasileños al PT. Por lo mismo, que a la vuelta de los años las personas que lo respaldaron vieran que una vez en el poder importantes figuras del PT cayeron en los mismos vicios que habían criticado, como la corrupción y el tráfico de influencias, ha sido visto por muchos como una verdadera traición a las bases”.

La visión de Gustavo Segré, académico de la Universidad Paulista, uno de los primeros problemas del gobierno de Rousseff ocurrieron cuando resolvió cambiar “El trípode económico” impuesto por Fernando Henrique Cardoso y mantenido por Lula (metas de inflación, superávit fiscal y libertad de tipo de cambio) por una matriz económica que aumentaba el crédito, disminuía impuestos para determinados sectores y descuidaba el control de la inflación. “Cuando el gobierno de Dilma se dio cuenta que los índices inflacionarios irían hacia arriba de la meta del 6,5% (meta superior), y notando que perderían una de las tres bases del trípode, el Comité de Política Monetaria del banco central comenzó a aumentar la tasa de Interés de referencia para contener el consumo y de esta forma moderar la aceleración de la inflación, con lo cual la tasa de interés pasó a ser una de las más elevadas del mundo en términos reales. La gente comenzó a consumir menos: quien tenía dinero en el banco, lo dejaba allí y no consumía. Quien no tenía dinero, dejaba de comprar a crédito porque la cuota le resultaba más alta”, aseguró desde Sao Paulo. 

Enlaces relacionados