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Internacional

Ignacio Walker: "Existe mucha confusión e incertidumbre (...) hay que tomar el timón"

Tomás Martínez 10/06/2016

"Rectificación. Eso es lo que Chile necesita, eso es lo que el Gobierno tiene que ofrecer" dice Walker. "Tenemos que ser conscientes de que la Nueva Mayoría hoy es un Gobierno de minoría", asegura.

EN LA Democracia Cristiana es uno de los más cercanos al renunciado ministro del Interior, Jorge Burgos. Y en repetidas ocasiones se encargó de respaldar públicamente el sello que el ahora ex jefe de gabinete imprimió a sus 13 meses de gestión en La Moneda.

El ex presidente de la DC, Ignacio Walker, pide ahora que el Gobierno rectifique su rumbo y termine con un período de “desprolijidades e improvisaciones”, que a su juicio, imperó en el denominado primer tiempo de la actual administración de la Presidenta Michelle Bachelet.

Viendo el momento político en que se desarrolla el cambio de ministro del Interior y los nombres que implica el movimiento, ¿cree que fue una decisión adecuada?

-Yo lamento la renuncia de Jorge Burgos, creo que fue capaz como jefe político del gabinete, junto con Rodrigo Valdés, como jefe económico, de darle una conducción política y económica adecuada al Gobierno. Sin embargo, respeto su decisión en términos de que fue una renuncia personal, la que, sin duda, tiene un trasfondo político, y evidentemente que felicito a Mario Fernández, quien tiene todas las condiciones para poder desempeñarse en esa posición.

¿Cómo queda ahora el panorama para la DC en La Moneda? ¿Cree que el partido mantendrá su incidencia? Burgos aparecía como un ministro apegado a la DC y Fernández llega como un bacheletista.

-Ambos representan genuinamente a la DC, ese no es el problema, lo que habría que preguntarse es cómo explicamos que en seis años de Gobierno la Presidenta Bachelet haya tenido cinco ministros del Interior de la DC. Evidentemente que hay algo que no ha funcionado. Espero que esta sea una decisión definitiva, porque nos quedan veinte meses de Gobierno y evidentemente hay que consolidar una obra gruesa que está hecha, como ha dicho la propia Presidenta, pero que en las terminaciones, en la implementación, en el afiatamiento al interior del Ejecutivo y en su relación con el Parlamento y los partidos, hay mucho trabajo por hacer.

¿Qué se debe hacer entonces?

-Si se le quiere imprimir un giro al Gobierno en esta etapa final debiera poder resumirse en una sola palabra: Rectificación. Eso es lo que Chile necesita, eso es lo que el Gobierno tiene que ofrecer.

Usted alude a que Bachelet ha tenido cinco ministros del Interior DC, ¿qué ha fallado entonces? ¿No se entiende la Presidenta con la DC?

-La DC ha sido plenamente leal en los dos Gobiernos de la Presidenta, y lo será hasta el último día, eso no está en discusión, sin embargo, uno constata que ahí ha habido un síntoma de algo que no ha funcionado bien, a pesar de que tanto la Presidenta como el partido hemos puesto los mejores esfuerzos por tratar de lograr una buena relación. Espero que la Presidenta tenga más interacción con sus ministros, que al interior del comité político puedan procesar adecuadamente sus diferencias, para mostrar una unidad de propósito.

¿Cómo se logrará esto durante la nueva etapa?

 -Espero que esto se traduzca en una mejor relación con los partidos y parlamentarios de la Nueva Mayoría, porque lo que hay hasta ahora es un desorden y una desconcertación que producen una confusión y una incertidumbre, agravado por las improvisaciones y desprolijidades del primer tiempo, que tenemos que dejar atrás. Hay que terminar bien con la Reforma Laboral, hay que resolver bien el proyecto sobre educación superior, hay que entender que el tema económico es un tema político y que el Gobierno debe plantear una agenda pro crecimiento para incentivar la inversión privada.

¿Estas improvisaciones y desprolijidades del primer tiempo a las que hace mención cómo se solucionan? 

-En una democracia presidencial como la nuestra es inevitable apostar al liderazgo de la Presidenta, en su triple condición de jefa de Estado, jefa de Gobierno, y jefa de la coalición. No hay sustituto para ese liderazgo, y ella por lo tanto, debe asumir una definición política para fijar un rumbo en este segundo tiempo, que a mi juicio tiene que necesariamente pasar por una rectificación, que implica consolidar las reformas que hemos impulsado.

¿En términos concretos cómo se lleva a la práctica esta rectificación de la que usted habla?

-Antes de la práctica y la ingeniería de detalles debe haber un diseño, una arquitectura, una definición política que ordene. Habrá que ver cuáles son los mecanismos para en términos prácticos resolver una adecuada relación entre el Ejecutivo, el Legislativo y los partidos, pero lo primero es tener claridad de qué es lo que queremos para este segundo tiempo.

¿Y usted tiene claridad de qué es lo que quiere la Presidenta para esta nueva fase?

-No, la verdad es que esa es una decisión que corresponde a ella, y lo más importante no es sólo que adopte una definición política para el segundo tiempo, sino que se perciba claramente cuál es esa decisión presidencial. En la medida que no se perciba desde los partidos y parlamentarios de la Nueva Mayoría que el Gobierno está cohesionado y tiene una sola postura, va a ser muy difícil superar este cúmulo de desencuentros que hemos tenido hasta ahora.

¿Hoy día no se sabe hacia dónde va el rumbo el Gobierno?

-Evidentemente que existe mucha confusión e incertidumbre al respecto, no hay un rumbo claro, falta fijar el norte, hay que tomar el timón y conducir este barco en el que todos estamos, no sólo la Nueva Mayoría, sino que el conjunto del país, a buen puerto, porque la gente quiere mayores niveles de certeza, de certidumbre, de predictibilidad de sus vidas para poder saber a qué atenerse.

¿Cómo debe hacer frente a este escenario el Ejecutivo?

-El Gobierno de la Presidenta Bachelet y de la Nueva Mayoría tiene que recoger el sentido común ciudadano, nos hemos ido alejando del sentido común ciudadano, y la gente quiere seguridad en las calles, en los barrios, quiere crecimiento económico y quiere equidad. No basta con decir concluyó la obra gruesa, tenemos que hablar de las terminaciones, de la implementación y cuál es el objetivo que nos permita ordenar en el segundo tiempo nuestra acción como Gobierno.

¿El Gobierno perdió sintonía con la ciudadanía?

-Evidentemente hemos ido perdiendo sintonía con la ciudadanía, porque el 70% de la gente desaprueba nuestra gestión como Gobierno, y sólo el 21% la aprueba. Tenemos que ser conscientes de que la Nueva Mayoría hoy es un Gobierno de minoría, eso es lo que somos, y nosotros como sector tenemos vocación de mayoría y de Gobierno, no tenemos vocación de oposición.