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Internacional

Garretón y disputas en NM: "Tienen que ponerse de acuerdo (...), si no tendremos espectáculo bochornoso"

Gladys Piérola 27/01/2016

"Cuando unos tratan de imponer opiniones y otros de defenderse, la capacidad de gestión política se debilita", dice sobre desencuentros. Afirma que "al final le va mejor a los consensos en la historia que a las revoluciones".

En medio de semanas marcadas por la tensión en la Nueva Mayoría, el diagnóstico del empresario Óscar Guillermo Garretón sobre la coalición es crítico y pide al conglomerado pensar en los consensos y tratarse con más respeto. Advierte que “si no tienen un proyecto futuro en común, es muy difícil que gobiernen bien”.

El problema, dice Garretón, es que la lectura que le dio el Gobierno a los cambios que quería la gente fue errado. “Las reformas no fueron muy bien pensadas”, sostiene. 

¿Cómo ve el momento que hoy vive la NM? 

Soy parte de las mayorías que creen que muchas cosas se han hecho mal. De las mayorías que votamos por Michelle y que en este momento podemos ser críticos de muchas cosas, pero en un sentido de colaboración. Tengo la impresión que criticar a los adversarios es de las cosas más fáciles del mundo, pero advertir las cosas que uno ve mal en los suyos requiere otro valor. Tengo la impresión que hoy se pasa por un momento muy crudo, en que las debilidades de la constitución de la Nueva Mayoría se hacen manifiestas, porque al final crear coaliciones para ganar elecciones es relativamente fácil, es cuestión de sumar. Pero si esas coaliciones no tienen un proyecto futuro en común es muy difícil que gobiernen bien. Al final sólo se puede gobernar en coalición en aquellas cosas que son consensos. Puede parecer que es poco para los más revolucionarios, pero al final le va mejor a los consensos en la historia que a las revoluciones, que después se les caen los muros, les dan golpes de Estado, etc.  Cuando las  reformas no son parte de un proyecto de verdad a largo plazo, y nacen más bien de los disensos y el tira y afloja, tengo la impresión de que son poco perdurables.

¿Comparte los llamados del Gobierno a bajar las tensiones?

El ritmo  hay que bajarlo por razones  que no tienen que ver con la coalición. Tiene que ver, pero en un sentido: hechos internos de la economía de Chile, particularmente la ruptura entre el mundo empresarial y el mundo político, son un factor político crucial en lo que estamos viviendo. Pero también un escenario internacional tremendamente desfavorable. Son las dos cosas. Tienen que ponerse de acuerdo que pueden avanzar en conjunto y concentrarse en eso, archivando aquellas cosas en las que hay diferencias. Si no, lo que vamos a tener es un espectáculo bochornoso como el de estos días, de dirigentes políticos de la misma coalición insultándose. A mí no me había tocado ver nunca una cosa así. Diferencias siempre hay en una coalición, pero por lo menos es un trato con respeto al otro, porque todos tienen que comprender que la fuerza es el conjunto, no es cada uno. Cuando cada uno trata de imponerle al resto sus opiniones y otros tratan de defenderse del resto, es verdad que la capacidad de gestión política se debilita y entonces una coalición que pudo ser electoralmente exitosa, pasa a ser gubernamentalmente no exitosa.

¿Se perdió el respeto en la NM?

Un tema clave es ponerse de acuerdo en lo que se quiere impulsar en lo que queda de Gobierno, o sea, construir consenso entre todos, archivar los disensos y ponerse en la tarea. En la NM casi todos los partidos tienen la experiencia de convivir con personas que no piensan lo mismo que ellos y es el momento de aprovecharlas. No queda mucho tiempo y las elecciones se adelantan y la debilidad para responder a estos problemas es lo que anticipa las campañas presidenciales.

¿Cómo ve que  Lagos haya sido prácticamente proclamado en el Consejo del PPD? Este fin de semana el PS también tiene su Congreso, podría pasar algo similar.

En el PS están nombres como Lagos e Isabel Allende, por ejemplo. Creo que lo que pasó en el PPD no fue que desde la dirección partido se haya pensado una especie de proclamación, pero bastó una foto de él para que una sala completa se pusiera de pie y lo ovacionara. Eso refleja que las esperanzas de la gente se vuelcan al futuro más que al presente. Yo tengo la impresión de que en un Gobierno de Lagos nadie podría decir que va a hacer un Gobierno de continuidad.

¿Por qué?

Él tendría que resolver un tema. Si gana va a ser un Gobierno de la Nueva Mayoría. Va a ser un Gobierno reformista, pero en el fondo el problema que hoy se produce es la insatisfacción de esa mayoría que sigue teniendo profunda ansiedad por un país distinto y reformado, pero que se siente insatisfecha por las propuestas de reformas que le han hecho. Eso debería ser entendido por quien sea el candidato presidencial, que va a tener que volver a reconstituir los puentes con las mayorías que se han sentido muy decepcionadas, pero que son igualmente reformistas. El que crea que la gente no quiere reformas está profundamente equivocado.

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