Internacional

Garretón: "No es la negociación colectiva la madre de todas las batallas"

Gladys Piérola 27/01/2016

La reforma laboral es uno de los proyectos a los que más pone atención Garretón, pero también observa el avance de otras reformas clave, sobre las que tiene un juicio crítico. 

¿Dónde cree que se perdió el diálogo con la ciudadanía? ¿Por qué no se leyeron bien las reformas?

Creo que las reformas no fueron muy pensadas. Podría nombrarte un par de reformas tributarias que recolectan lo mismo o más, sin tener los efectos devastadores en la inversión como la que tuvo ésta. Yo habría comenzado por la educación pública y no por la “bajada de los patines” de la educación subvencionada. Creo que en las reformas hay un tema de incomunicación con la población y es muy fuerte.

¿Le sorprende?

Me sorprende en las encuestas el mayoritario rechazo a la reforma laboral. Yo conozco harto a los trabajadores. Converso mucho con ellos y tengo la impresión que hay una incomunicación. No creo que en la Nueva Mayoría haya alguien que quiera perjudicar a los trabajadores y no creo que los trabajadores se hayan puesto derechistas, pero sí creo que algo que debería reflexionar la política es que hay una enorme dificultad de poder hacer sintonía con lo que los trabajadores realmente quieren. El mundo sindical hoy cambió mucho. No es la negociación colectiva la madre de todas las batallas, como parece que se da a entender en el proyecto de ley. Para un dirigente sindical actual es mucho más difícil armar un pliego de peticiones.

Hoy la discusión de la reforma laboral está entrampada, entre otras cosas, en la huelga efectiva y en el reemplazo interno.

El que crea que el reemplazo hace que la huelga no sea efectiva, le recomiendo que haga un viaje a Alemania, Italia y Francia, lugares donde tienen los movimientos sindicales más poderosos del mundo y donde sí existe reemplazo. Cualquiera que conoce una empresa por dentro y le ha tocado enfrentar un conflicto, sabe que aún con reemplazo una huelga es una cosa que para la empresa le juega en contra y que trata de arreglarla por todos los medios. En la empresa, a diferencia de algunas partes del sector público, no sobra gente. Cuando algunos se van a huelga y otros reemplazan, la empresa se paraliza igual. Es mentira que no sea una huelga efectiva. Y una segunda razón, como la diversidad de especialidades es tan grande, los que reemplazan no hacen la pega igualmente bien como los titulares.

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