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Internacional

Gabriel Gaspar: "En los últimos días hemos sido testigos de fuertes discrepancias entre diversas autoridades bolivianas"

Tomás Martínez 01/02/2016

Sobre la propuesta de Chile de retomar relaciones diplomáticas, dice que "corresponde a las autoridades bolivianas pronunciarse". Asegura que "la presencia del agente Insulza es un poderoso aporte" para el equipo que defiende a Chile en La Haya.

Desde que asumió como embajador especial para defender la postura chilena ante la demanda boliviana en La Haya, Gabriel Gaspar ha visitado varias ciudades de la región: La Habana, Managua, La Paz, Santa Cruz, San José y Bogotá han sido parte del itinerario para cumplir su rol, considerado clave en la segunda etapa del juicio en la Corte Internacional.

En su visita a Bolivia usted reiteró la propuesta de Chile para retomar relaciones diplomáticas. ¿Ve factible que La Paz acepte esta oferta? 

Chile ha mantenido inalterable a través de varias administraciones su propuesta de restablecer relaciones diplomáticas sin condiciones. Ello lo reiteramos en Bolivia hace pocas semanas, corresponde a las autoridades bolivianas pronunciarse sobre esta iniciativa.

Bajo esa lógica, ¿se puede volver a conversar del resto de la agenda mientras siga su curso la demanda en La Haya? En la CELAC la Presidenta propuso hacer un trabajo unitario con Bolivia y Argentina por el litio.

Si tuviésemos relaciones diplomáticas, dispondríamos de un espacio institucional para avanzar en tratar múltiples temas de mutuo beneficio, desde cooperación en materia policial para combatir al delito organizado, hasta medidas de convergencia en el desarrollo, como es el caso del litio, cuyas principales reservas mundiales se encuentran en Argentina, Bolivia y nuestro país.

¿Se ha descolocado a Bolivia con la nueva estrategia chilena? ¿Ha dado resultados positivos esta nueva fórmula de trabajo? 

Lo que estamos viviendo es una nueva etapa en el proceso de la Corte Internacional de Justicia, pero me gustaría precisar que la diplomacia chilena no se restringe a una sola relación bilateral -por importante que sea- o a uno de sus aspectos. Ese es un tema exclusivo del agente (José Miguel) Insulza. La diplomacia nacional busca potenciar nuestro capital internacional, impulsando iniciativas, sean bilaterales o multilaterales, que acompañen nuestro proyecto de desarrollo y defiendan nuestros intereses.  Todo esto independiente del caso boliviano.

En ese sentido, ¿cree que Bolivia se sentía triunfadora antes de tiempo y ahora se han replegado mediáticamente? Bajó la presencia del agente y el vocero.

No creo que sea apropiado comentar estados de ánimo de la diplomacia boliviana; lo que es público y notorio es que en los últimos días hemos sido testigos de fuertes discrepancias entre diversas autoridades bolivianas.

¿Hay un antes y un después en el despliegue del equipo con la llegada de Insulza?

La presencia del agente Insulza es un poderoso aporte. Como hemos dicho varias veces, se trata de una personalidad que no necesita presentación y que juega en las grandes ligas de la política internacional.

Cuando asumió Insulza varios vieron que podía existir la posibilidad de una salida política al juicio, que Bolivia retirara su demanda. ¿Ve real esa opción a futuro? 

En estos temas no hay que trabajar con conjeturas, lo más conveniente para el interés nacional es asumir la realidad tal como es, enfrentamos una demanda de parte de un país vecino que, al mismo tiempo, no tiene interés en restablecer relaciones diplomáticas y contradictoriamente dice querer dialogar.

Al respecto, ¿Chile está disponible a tener una negociación con el objetivo de que Bolivia retire su demanda? 

Chile ha reiterado su voluntad para restablecer relaciones diplomáticas, no fuimos nosotros quienes rompimos las relaciones, ni tampoco los que iniciamos la demanda.

En su rol de embajador especial ya ha visitado varios países de la región. ¿Cómo observa la respuesta de los líderes con que se ha reunido a la postura chilena?

Mi labor es asesorar al señor canciller, cumplir sus instrucciones y cooperar con el agente.  Puedo asegurar que fuera de Chile y Bolivia, y probablemente en algunos círculos especializados, el tema de la demanda no está en las prioridades de la agenda regional, y mucho menos en la global. En mis entrevistas hemos desarrollado con diversas autoridades un diálogo estratégico, donde los temas prioritarios son aquellos que apuntan al afianzamiento de la paz y al fortalecimiento de la democracia en América Latina. Todos compartimos una nueva etapa del ciclo económico que se caracteriza por el fin de la era de oro del precio de las materias primas, hemos reiterado que en esos esfuerzos Chile quiere continuar siendo un buen vecino y un buen socio para los temas concretos del siglo XXI. El contenido de nuestros diálogos siempre convergen en la necesidad de incrementar la cooperación, la formación y capacitación de profesionales y técnicos latinoamericanos en nuestro país, el intercambio de buenas prácticas; por cierto, un capítulo importante es el incremento de nuestro intercambio económico. Parte importante también es nuestra cooperación en favor de la seguridad internacional.

Hace unos días el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, acusó a Chile de bloquear su candidatura a presidir la CELAC. Él mismo sinceró que podrían usar esta plataforma en favor de su demanda. ¿Qué peligros reviste ello? 

Conocimos esas declaraciones y permítame dos precisiones.  La primera es que en mayo del 2015, con ocasión de la visita del Presidente de Honduras a Chile, comprometimos nuestro apoyo a su candidatura a la presidencia de la CELAC el 2017, asumiendo el principio de la rotación subregional en los organismos internacionales. En segundo lugar, en política internacional es un principio básico que la dirección de los organismos multilaterales tiene como objetivo representar los intereses generales de todos los Estados miembros, y no servir de  plataforma de los intereses particulares de quien detente esa investidura, menos aun cuando ellos afectan a otros, tal es así que el consenso es el  mecanismo fundamental de la CELAC. El espíritu originario de este mecanismo es la convergencia, no la confrontación. Que a la luz de las citadas declaraciones, cada quien saque las conclusiones de cuál es el  propósito de la candidatura.

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