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Actualidad & Política

Fernando Atria: "La DC está funcionando casi como la principal fuerza de oposición al Gobierno"

Úrsula Schüler 18/01/2016

Acusa que "el ministro Burgos demostró bien poca lealtad hacia la Presidenta". Y advierte que el "centro de gravedad parece que está volviendo a estar en la antigua Concertación".

Tras una semana que estuvo marcada, en lo político, por el cónclave del Gobierno con la Nueva Mayoría el miércoles en Cerro Castillo, el constitucionalista y militante PS Fernando Atria analiza el escenario actual y lo que denomina la “cultura política” que surgió bajo las reglas que “neutralizaron” las transformaciones en el país durante la Concertación. Y aunque algunas de estas reglas han cambiado y el oficialismo tiene mayoría en el Congreso, advierte que hoy “la neutralización se da en casos en que las reglas no la exigen: para aprobar una Reforma Laboral basta mayoría simple en las dos Cámaras”, pero “está amenazada de perder su contenido” por “un gran acuerdo” que evite el conflicto, que es propio de la política, acusa.

Este año comenzará la implementación de las primeras reformas, ¿está de acuerdo con que se pasará de su “fase legislativa” a la “ciudadana”?

Me gustaría saber qué significa eso. Se supone que está por delante la decisión final de la Reforma Laboral y el ingreso de un proyecto sobre educación superior. Entonces, si señalar que se está superando la etapa legislativa es decir ‘esas reformas que quedan son de segunda importancia o dónde no debería estar la preocupación del Gobierno’, yo estaría en desacuerdo. Pero si lo que se quiere decir es que lo que se ha hecho empieza a verse operativo desde el punto de vista del ciudadano, eso es verdad, y es importante. Los pasos que se han dado, que han sido relativamente modestos, pero importantes, en la dirección de la transformación, pueden empezar a dejar de ser vistos como una cuestión abstracta y normativa.

¿Cómo observa la tramitación de la Reforma Laboral?

Ahí estamos viendo cómo opera la neutralización de las reformas. Inicialmente se anunció como una reforma transformadora, ahora está amenazada de perder su contenido. Entonces, originalmente la idea era prohibir el reemplazo en la huelga, y ahora no es que esté permitido, sino que se podrán hacer “adecuaciones”. Y todos sabemos que en los hechos eso va a operar de la misma manera y que será una forma de reemplazo, pero se va a presentar como ‘hemos acabado con el reemplazo’ y después nos daremos cuenta que no y se tendrá que presentar otra Reforma Laboral.

¿Ve ese patrón de “neutralización” con todas las reformas?

Es el modo normal de los últimos 25 años. La parte transformadora de los proyectos originalmente presentados se pierde en el camino. Se perdió el Fondo Solidario del Auge, se perdió la prohibición al lucro y a la selección durante la tramitación de la ley General de Educación, la abolición del sistema electoral binominal en la reforma a la Constitución de 2005… Y esas eran las cosas que realmente hubieran cambiado… Ahora ha habido una diferencia, por ejemplo, la ley de inclusión escolar -de este Gobierno- no fue neutralizada, y es transformadora. Pero la dirección de neutralización constantemente aparece, la estamos viendo en el caso de la Reforma Laboral, ha aparecido en la discusión de la ley de aborto al ponerle condiciones a las tres causales que hacen que la ley sea un poquito ridícula.

¿Y quiénes neutralizan hoy?

En los ‘90 uno podría decir que  la neutralización estaba en las reglas constitucionales, por ejemplo, en la regla que implicaba que la derecha tenía control del Senado aún cuando perdía el control de todas las elecciones…

Pero el programa de la NM apuntó a la transformación y tienen mayoría en el Congreso.

Es importante darse cuenta que vivir 25 años bajo un orden neutralizado empieza a crear una cultura política que se entiende así. Entonces, ya la neutralización, 25 años después, ya no está sólo en las reglas -como en el Tribunal Constitucional y las leyes de quórum calificado-, sino que además ha pasado a ser asumido por la práctica política que su actividad necesita ignorar el conflicto, que hace impropio e intolerable que las cuestiones importantes se decidan en una votación en el Congreso, en la cual la oposición vota en contra. Y eso está mal. Hoy lo escuchamos del propio ministro Nicolás Eyzaguirre, quien dijo que lo que habían hecho durante el primer año, que terminó con la aprobación de la ley de inclusión -que es la más importante de los últimos 25 años-, estuvo mal hecho ‘porque terminamos sin un gran acuerdo’. La neutralización se da en casos en que las reglas no la exigen: para aprobar una Reforma Laboral basta mayoría simple en las dos Cámaras.

¿La apuesta de la NM era otra?

La NM era un cambio del centro de gravedad dentro del grupo político que antes se llamaba Concertación, y ese cambio era en beneficio de quienes durante los años concertacionistas habían sido sistemáticamente derrotados, quienes creían que era necesario hacer transformaciones al sistema neoliberal; y quienes creían que no era necesario transformar, sino que perfeccionar el modelo neoliberal, que ganaron durante esos 20 años, ellos habían perdido fuerza en el proceso que llevó a la NM.

¿Y por qué estaría pasando esto?

Lo que ha pasado últimamente es que este centro de gravedad parece -no quiero decir nada definitivo, porque está en desarrollo- que está volviendo a estar en la antigua Concertación. Y eso significaría que quienes creen que la neutralización no es un defecto, sino una virtud de la política, van a tener una voz más significativa y van a afectar las reformas, y si eso es así, van a dejar de ser transformadoras… Espero que esto se defina hacia una NM transformadora, pero sería tapar el sol con el dedo no decir que quienes empujan una comprensión más cercana a la Concertación, o sea, que se entiende a sí misma como neutralizada, hoy están en una posición más fuerte de la que estaban al principio del Gobierno.

¿Cuál es su opinión de la renuncia no aceptada del ministro Jorge Burgos?

El ministro Burgos demostró bien poca lealtad hacia la Presidenta. Claro, podrían decir que la Presidenta mostró poca deferencia con el ministro, porque no le anunció, lo que es verdad, pero por otro lado, el ministro tiene un deber de lealtad con la Presidenta que es mayor. En esas condiciones, lo que uno habría esperado es que el ministro le hiciera presente en privado a la Presidenta el problema, pero salir en público a impugnar a la Presidenta no es algo que corresponda a un ministro de Estado. A menos que salga en público y luego de eso presente su renuncia. Pero que renuncie de verdad.

¿Qué le parece que el PS pacte con la DC para las municipales?

La decisiones electorales siempre están atravesadas por consideraciones tácticas y estratégicas que tienen que ver con los cálculos que sacan los expertos electorales, pero la pregunta es, ¿por qué tenemos que quedarnos en ese nivel? Uno esperaría que en la discusión que lleva a un pacto electoral como éste apareciera la pregunta de cuánto ambos partidos están actuando políticamente en el mismo sentido… Y eso fue completamente irrelevante en la discusión, lo que es inaceptable en términos políticos. Hoy la DC está funcionando casi como la principal fuerza de oposición al Gobierno. Y, claro, tendrán sus razones, harán sus cálculos, y es parte del juego político, pero si el PS está comprometido con la realización del programa, es por decir lo menos extraño que sin dar una explicación especial haya elegido hacer este pacto con quienes, en los hechos, están poniendo la mayor cantidad de problemas a la realización del programa.

¿Qué actos de la DC han hecho que funcione “casi como la principal fuerza de oposición al Gobierno”?

No digo el principal referente de oposición, pero opera casi como la principal oposición al programa. Bueno, en la Reforma Laboral, eso no es sólo oposición de la UDI y RN. Ignacio Walker fue quien dijo que el proyecto de ley de inclusión transformaba al Mineduc en un ‘gestor inmobiliario’. En fin, es algo bastante obvio lo que estoy diciendo.

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