Internacional

El juicio del mundo intelectual al proceso de nueva Constitución

r. fernández/ t. martínez/ g. piérola 30/05/2016

La segunda etapa de la ruta para llegar a una nueva Carta Magna, denominada de participación, no ha estado libre de tensiones. Los encuentros locales, la selección de facilitadores y la difusión, han estado en el centro del debate. En su cuenta anual del 21 de mayo la Presidenta Bachelet descartó manipulaciones y aseguró garantías. Pero, ¿están dadas hoy en día? Aquí responden tres intelectuales que conocen experiencias locales y en el exterior.

“El Gobierno puede encontrarse en los mismos problemas que tuvo con otras reformas”

El director del CEP, Harald Beyer, toma distancia de la reacción que tuvo Chile Vamos el sábado, luego que la Presidenta Bachelet planteara que quien se margina del proceso consituyente se baja del carro de la historia.

“Yo no creo que sea una provocación, ella y sus ministros han insistido en este proceso, ella anunció garantías para que esto no sea sesgado, habrá que ver cómo eso se materializa”, plantea el ex ministro de Educación.

Pero, ¿están dadas las garantías hoy día?: “La primera parte está bien, habrá un proceso, algunas personas tienen ganas de participar, está bien que eso se materialice. Lo que no está muy claro son las etapas que vienen luego, y ahí el Gobierno ha sido ambiguo en cómo se sube esto a los encuentros provinciales, a las etapas regionales”, responde Beyer.

En ese sentido, remarca que “el Gobierno juega un poco. No sé si es intencional o no, pero hay mucha ambigüedad en cómo estos procesos continúan. Yo creo que no están bien diseñados y eso le va restando credibilidad”.

Por ello, Beyer lanza una advertencia para los próximos pasos del proceso constituyente: “El Gobierno puede encontrarse en los mismos problemas que tuvo con las otras reformas, que empiezan a perder credibilidad, y para eso el Gobierno institucionalmente no ha dado muchas garantías”.

“El proceso constituyente no se ha iniciado aún”

La historiadora Sofía Correa plantea, de entrada, que antes de evaluar el rumbo hay que detenerse en qué se entiende por  proceso constituyente. “Si como país hemos decidido mantenernos dentro de la institucionalidad evitando una ruptura revolucionaria, cualquier proceso constituyente debe estar necesariamente radicado en el Congreso Nacional, representativo de la ciudadanía chilena y como tal, portador de la potestad constituyente”, sostiene.

En ese sentido agrega: “En la medida en que el Congreso Nacional no ha iniciado la discusión y la negociación en torno a la Constitución que nos rige, el proceso constituyente no se ha iniciado aún”.

La historiadora profundiza algunos cuestionamientos a aspectos concretos del proceso. Por ejemplo, afirma que “el Ejecutivo ha organizado una dinámica de micro-asambleas llamadas, anacrónicamente, cabildos.  Estos ‘cabildos’, animados por ‘facilitadores’ y observados por una comisión multifacética, no son representativos de la ciudadanía y, por tanto, sus deliberaciones formalizadas sólo pueden ser ponderadas como una muestra no representativa de la sociedad chilena”.

Y va más allá, al sincerar, desde su mirada, lo que puede ocurrir en esta etapa. “Es innegable que quienes más se movilizarán para participar en estas micro-asambleas serán los militantes de partidos políticos y de organizaciones sociales con contenido político, además de las clientelas del Ejecutivo y de las alcaldías”.

En opinión de la historiadora, es relevante el “quiénes redactarán el resumen que recoja las deliberaciones de las micro-asambleas y con qué metodología; luego, qué valor se le dará a estos resúmenes, si acaso se pretenderá que tengan supremacía sobre la deliberación parlamentaria”.

Para Correa, la fase deliberativa sobre el cambio constitucional que vendrá presenta  dos caras diferentes. La primera de ellas con un debate académico y político, a su juicio “muy enriquecedor”, pero otra caracterizada “por un dirigismo populista que nos ha sometido a una pedagogía banal -pienso en el constitucionario-y que ha concentrado sus energías en las micro-asambleas dirigidas también a través de cuestionarios, formularios, y facilitadores. Este segundo rostro de la fase deliberativa es el que se ha prestado para desconfianzas y escepticismo”.

“La incertidumbre es lo que marca”

“Todos los procesos constituyentes son altamente inciertos, porque buscan el poder constituyente”. Así evalúa, hasta ahora, el rumbo del trabajo sobre nueva Constitución el historiador Alfredo Jocelyn-Holt. “El poder constituyente es un recurso que concibe la posibilidad de estructurar una sociedad a partir de leyes desde de la nada. Por lo tanto, ese es uno de los inconvenientes mayores de todo proceso. Se corre el riesgo de dar la espalda a las instituciones que son parte de toda una historia, de todo un proceso de ensayo y error. Este proceso constituyente y en el fondo cualquier proceso de esta línea, corre ese riesgo”.

Consultado si es que están dadas las garantías para el proceso, como señaló la Presidenta Michelle Bachelet en su cuenta anual ante el Congreso, el 21 de mayo pasado, el historiador sostiene enfático: “Ella no puede dar ninguna garantía. Hay dinámicas propias de estos procesos que normalmente superan cualquier intento de parte del Ejecutivo para encaminarlo o encauzarlo”. 

Para graficarlo alude a ejemplos históricos. “Ocurrió en la Constitución de 1925 y en el proceso anterior. Ocurrió en todas las instancias en las que se ha creado una nueva Constitución. Además, como la Carta se puede crear a partir de la nada, haciendo caso omiso de la institucionalidad pasada, siempre existen posibilidades del recurso de la fuerza. Y eso, no da ninguna garantía”, sostiene.

En uno de sus planteamientos más duros, el historiador afirma que “la tónica en general es de incertidumbre, en la que está todo el mundo observando con cierto grado de cautela y que no se sabe dónde va”.

Y relata uno de los hechos que marcaron las últimas semanas en el marco del debate. “Lo he conversado con gente que está vinculada al proceso mismo y la incertidumbre es lo que marca. Es una incertidumbre jurídica. Y en eso yo creo que (Hernán) Büchi tiene toda la razón” dice, aludiendo al análisis formulado por el ex ministro de Hacienda del régimen militar, quien al anunciar que deja el país para radicarse en Suiza, acusó una “incerteza jurídica”.

“Cada vez que se crean nuevas constituciones nadie puede dar garantías. Hay proyectos, redacción de textos y documentos que pueden cambiar de un día para otro”, comenta el historiador, y agrega que “encontrar consenso general en que una sociedad esté de acuerdo de que pueda salir humo blanco para partir desde cero, yo no lo conozco históricamente. Siempre las constituciones que se redactan son imposiciones”.