Actualidad & Política

Dilma reconoce que mayor error fue no percibir el tamaño de la desaceleración

Paula Namur 08/01/2016

La mandataria aseguró además que espera que a fin de año la inflación se acerque al techo del rango meta del Banco Central. Ayer se conoció que el IPC avanzó 10,7% en diciembre pasado.

El mayor error del gobierno brasileño fue no darse cuenta del tamaño de la desaceleración y no haber tomado medidas lo suficientemente rápido. Ese fue el mea culpa que realizó ayer la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en entrevista con los periodistas que cubren el Palacio de Planalto. Además, la mandataria aseguró que espera llegar a la meta de inflación lo antes posible y que el gobierno hará todo lo que esté de su lado para cumplir con el superávit de 0,5% del PIB.

“El mayor error del gobierno, estoy hablando de 2014, y que tuvo repercusión en 2015: nosotros, como muchos, no percibimos el tamaño de la desaceleración que ocurriría debido a efectos externos e internos. Ustedes pueden haber visto otros errores también, como no haber tenido la rapidez para tomar alguna medida. Cualquier actividad humana es susceptible de error”, declaró la presidenta brasileña.

“Nuestro objetivo es que la inflación vuelva más rápidamente hacia el centro de la meta. El Banco Central dice que lograremos eso en un horizonte hasta 2017. Nos queremos acercar a la banda superior de la meta de inflación (6,5%) lo más rápido posible este año”, dijo a periodistas en el Palacio Planalto.

La meta parece lejana. Ayer, la Fundación Getulio Vargas anunció que la inflación de diciembre de 2015 versus el mismo mes del año anterior, alcanzó el 10,70%, y hoy se espera el dato oficial del gobierno, que se habría ubicado en 10,79%, de acuerdo con las proyecciones de Bloomberg. Ayer también se informó que la producción industrial se contrajo 12,4% en noviembre en comparación con el mismo mes del año anterior.

El escándalo de corrupción en Petrobras, conocido como Lava Jato, ha involucrado a una serie de funcionarios del oficialista Partido de los Trabajadores, y ha debilitado a la presidenta Rousseff. A esto se ha sumado el intento de la oposición de llevar adelante un juicio político en su contra por maquillar las cuentas fiscales para mostrar un déficit inferior al real. Todo esto la ha llevado a cumplir el primer año de su segundo período como presidenta con un nivel de aprobación que no supera el 10%.

Además, ayer se conoció que los fiscales brasileños están investigando mensajes de texto de un ejecutivo que podrían demostrar que el jefe de gabinete de la presidenta, Jacques Wagner, favoreció a firmas constructoras que hicieron donaciones a su partido cuando era gobernador estatal. 

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