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Internacional

Crisis en Venezuela: la OEA invoca Carta Democrática y Maduro llamó a la rebelión

Francisca Guerrero 01/06/2016

El secretario general del organismo, Luis Almagro, llamó a una reunión urgente para que los 35 estados miembros voten la Carta.

La crisis política y económica venezolana sigue escalando y la región comienza a tomar cartas en el asunto. Ayer el secretario general de la OEA, Luis Almagro, solicitó que se convoque a una sesión urgente del Consejo Permanente de los estados miembros del organismo, para votar la activación de la Carta Democrática sobre Venezuela. 

Según explicó Almagro en una misiva, en la reunión se realizará una “apreciación colectiva de la situación”  en el país, a partir de la cual se adoptarán las decisiones que se estimen convenientes. “El Consejo Permanente, según la situación, podrá disponer la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática”, agregó el ex canciller uruguayo.

Las reacciones no se hicieron esperar y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, señaló que “nadie va a aplicar ninguna carta”, al tiempo que llamó a una “rebelión nacional frente a las amenazas internacionales”.

Por el contrario, Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional y líder opositor, celebró la medida, asegurando que en su país “todos los órganos del poder público están puestos al servicio de una causa injusta, que es la que representa el Gobierno”. 

Para que se concrete la activación de la Carta se requiere del voto de dos tercios de los países que conforman la organización (18 de los 35), en la reunión del 10 y 20 de junio. En caso que den el visto bueno, se constituye una comisión para analizar en profundidad la situación de Venezuela. 

Otra opción. Se podrían considerar otras sanciones como una suspensión, sin embargo hay quienes consideran esta opción contraproducente. Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela, indicó a PULSO esa medida “podría ir en línea con la maniobra de auto aislamiento en la que el gobierno podría estar interesado para poder manejarse con más autonomía en materia represiva”.  

De todas, considera que la invocación de la Carta Democrática es positiva, debido a que “podría servir para que todo el mundo ponga sus ojos sobre Venezuela y tengamos una situación más favorable para la democracia, con el gobierno, la fuerza armada y la policía bajo monitoreo”. 

Su opinión es compartida por Diego Moya-Ocampos, analista de IHS, quien afirma que con esto se “promueve el diálogo democrático en torno a la crisis venezolana donde la intervención de los países de la región es fundamental para evitar una crisis institucional que derive en un descontento social que amenaza con convertirse en violencia política”. 

La Carta Democrática pondría presión internacional al gobierno de Nicolás Maduro en diversas materias, como el referéndum revocatorio, cuyo proceso ha sido retrasado por el Consejo Nacional Electoral, y la cooptación del poder judicial por parte del Ejecutivo denunciada por organismos como Human Rights Watch.