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Consejo de Observadores corrige diseño de La Moneda para cabildos provinciales

Renata Fernández 06/07/2016

Hoy los observadores harán llegar al Gobierno un documento con los detalles de todos los cambios que pretenden introducir. Luego el Ejecutivo analizará cuáles de estas recomendaciones serán incorporadas y cuáles optará por desechar.

Originalmente en su sesión del lunes pasado, el Consejo de Observadores debía zanjar si aceptaba la metodología que el Ejecutivo les había propuesto para implementar en la etapa de cabildos provinciales. 

Durante toda la semana pasada los observadores habían estado estudiando el texto que les había hecho llegar el Gobierno con su propuesta. Incluso habían avanzado en la redacción de borradores con las observaciones que harían a la metodología.

Sin embargo, el Consejo de Observadores no pudo definir en su última sesión si daba el visto bueno a la propuesta gubernamental ya que los reparos a ésta terminaron siendo demasiados.

El planteamiento del Gobierno apunta a que el 23 de julio, día de realización de los cabildos provinciales, se congreguen a aproximadamente 500 personas en colegios y liceos. Ahí se formarán grupos más pequeños donde se abrirá el debate constitucional tomando como base el contenido de las actas de los encuentros locales. Con esos debates concluidos, se pasaría al “plenario”, donde se abriría una conversación masiva para poner en común las diferentes posturas. 

Pero los observadores no quedaron completamente conformes con la propuesta ya que hay aspectos que se consideran imposibles de aplicar en la práctica y por los “vacíos” que se detectaron en la propuesta.

Por ejemplo, según la visión de los observadores no está claramente planteado cómo se conducirá un debate en un plenario de 500 personas. Tampoco queda establecido si se forzará la búsqueda de acuerdos entre todos los asistentes o qué pasará en caso de que el debate suba de tono y no haya posibilidad de encontrar consensos mínimos.   

La preocupación de los observadores también apunta a que el actual modelo sería una réplica de los encuentros locales ya que el foco estaría en el debate en grupo de 10 a 20 personas.

Además, hay temor por la posibilidad de que se impongan reglas muy estrictas para poder participar en el cabildo provincial. 

Uno de los escenarios evaluados por los consejeros es qué pasará si el 23 de julio llegan personas con intención de participar en el cabildo sin haberse inscrito previamente.  ¿Se les negará el acceso y se les marginará del proceso?, ¿habrá posibilidad de levantar un sistema de inscripción en terreno? Esos son algunas de las interrogantes que los observadores buscan zanjar cuanto antes.

Así, dado los reparos hechos a la propuesta de La Moneda, el Consejo de Observadores amplió el plazo para seguir trabajando en las observaciones. 

Desde que terminó la sesión del lunes y hasta esta mañana, los consejeros han estado en contacto permanente a través de correos electrónicos y con llamados constantes para tener una opinión definitiva sobre qué aspectos pedirán que el Gobierno cambie, corrija o precise.

En ese contexto, para hoy está programado que los observadores le entreguen al Gobierno el documento con la síntesis de las observaciones realizadas. 

Luego, será la Secretaría General de la Presidencia la repartición encargada de evaluar cuántas de esas observaciones se pueden acoger y cuáles podrían desecharse.

Luego, en la sesión que el Consejo de Observadores celebrará el lunes próximo, se continuará con el debate sobre la metodología de esta segunda etapa. 

Este proceso de revisión de la metodología no es nuevo ni para La Moneda ni para los observadores. Durante la primera etapa, cuando se estaban diseñando los encuentros locales autoconvocados, el Consejo de Observadores criticó varios aspectos del plan que tenía el Gobierno. Eso implicó que el cronograma inicial se aplazó, decisión que no cayó nada bien en Palacio.

Pese a las discrepancias, los observadores insistieron en cambiar aspectos que consideraron incorrectos.

En el Gobierno saben que no tienen margen para rechazar de plano las correcciones del Consejo de Observadores ya que, por mandato presidencial, a ellos se les entregó el trabajo de velar por la transparencia y validez del proceso constituyente.

Mientras se terminan de definir los detalles de la metodología, el Ministerio del Interior está avanzando en la organización técnica y en la operativa de estos encuentros.