Internacional

Cómo se prepara la centroderecha para la segunda mitad del Gobierno

Natalia Olivares 25/01/2016

Parte el tercer año de la segunda administración de Michelle Bachelet, y con ello también, la meta de Chile Vamos de dejar de ser una coalición "en rodaje". ¿Desafíos? Instalar contenidos propios y ser un actor gravitante en las discusiones públicas, además de enfrentar "unidos" las municipales, y ver cómo se despliegan los presidenciables, incluido Piñera.

A fines de la semana pasada dirigentes de Chile Vamos -incluyendo al presidente de Avanza Chile, Andrés Chadwick, y los timoneles de la UDI y RN, Hernán Larraín y Cristián Monckeberg-, llegaron hasta la región de Coquimbo para dar el vamos a la orgánica de la coalición en la región, como un nuevo paso en la institucionalización del bloque opositor.

Un entusiasta puntapié inicial del 2016 para un bloque que tiene varios desafíos para este ejercicio, y no sólo por ser año de elecciones municipales y tener el peso de revertir los malos resultados obtenidos por la entonces Alianza por Chile en 2012. Sino también porque es un año de ajustes al interior de los dos principales partidos de la oposición: UDI y RN. Ambas colectividades tienen elecciones internas en mayo y, al menos Larraín, ya explicitó su intención de no seguir al mando del gremialismo.

El cómo se configuren las nuevas directivas, y la conducción que estas mesas le den tanto a sus campañas municipales como el terreno que ganen sus precandidatos presidenciales, puede fijar el rumbo de la coalición que aún está en rodaje.

Para el analista y académico de la UDD, Gonzalo Müller, la unidad de Chile Vamos (CV) sigue siendo “frágil”, por lo que “la manera de resolver la tensión entre candidaturas que compitan por fuera de la coalición será clave. Una señal de madurez de este nuevo referente o la vuelta al pasado de las peleas y divisiones”. De ahí que tanto la negociación municipal como los comicios en sí sean un desafío independiente para el bloque. 

A juicio de Müller, el conglomerado debe concentrar los esfuerzos “por sobre incluso de los intereses individuales de los partidos”.  “Aquellos que estén comprometidos de verdad con volver a ser Gobierno no deberían extremar posiciones por un municipio más o menos. O por un concejal más o menos. No entenderlo es hipotecar cualquier opción futura. Aquellos que insistan en la confrontación deberían ser castigados y marginados”, añade.  

El secretario general de la UDI, Guillermo Ramírez, también hace ver este punto y afirma que “el mayor desafío está en mantener el espíritu unitario, enfrentar la elección municipal de la manera más unitaria posible -porque vamos a estar en tres listas separadas de concejales y van a competir entre sí- y evitar indisciplinas en cuanto a candidatos que vayan por fuera de Chile Vamos”. Y en el caso particular del partido, “ la UDI va a apostar todas sus fichas en comunas como Santiago y Providencia, y finalmente el éxito o fracaso electoral al interior de la casa se va a juzgar por cómo nos va en comunas emblemáticas”. 

El futuro jefe de bancada de RN, Germán Becker, agrega que si bien en materia legislativa el partido va a  mantener una posición abierta al diálogo con el Gobierno, una de las metas de este año en la interna es evitar los roces. “En el tema presidencial un desafío importante es lograr mantener la armonía en nuestra bancada, dado que obviamente hay posiciones distintas respecto a los candidatos presidenciales”, insistiendo en que todos deben estar al servicio de las cartas municipales.

Factor Piñera

Si bien RN tiene varios nombres presidenciables sobre la mesa -como los senadores Manuel José Ossandón, Alberto Espina y Francisco Chahuán, además de Andrés Allamand-, una importante parte de la colectividad que lidera Monckeberg se mantiene “piñerista”, y esa dualidad persistirá hasta que exista transparencia en las definiciones. 

A esto se agrega que para todo Chile Vamos esta definición no debiese adelantarse a este año, sino que tomarse sí o sí el 2017, una vez resueltas las municipales.

De ahí que a juicio de Müller el liderazgo y adhesión del ex Presidente Piñera “es un patrimonio que Chile Vamos debe cuidar y potenciar. Eso no debe paralizar a los partidos de asumir sus propias responsabilidades en competir y ser capaces de capitalizar el mayoritario descontento que hay con el Gobierno de Bachelet y la Nueva Mayoría”.

Respecto al desarrollo de los liderazgos de RN que busquen hacerle frente a Piñera, el secretario general del partido, Mario Desbordes, reconoce como meta de este año  que “no se produzcan fricciones entre los candidatos de RN, y así poder admininistrar el hecho político de tener hartas cartas fuertes” al interior del partido.

Y dice que no está definido si la carta presidencial de RN se zanjará tras primarias internas o en el Consejo General, pero que sí o sí el bloque debe determinar su carta a La Moneda mediante primarias.

Rol opositor

Una de las principales falencias de Chile Vamos y que es asumida por sus líderes, es la falta de un rol protagónico en las discusiones centrales del debate público, principalmente frente a las grandes reformas impulsadas por el Gobierno. Algo que esperan revertir ya institucionalizada la orgánica de Chile Vamos a lo largo del país.

Desafío difícil, teniendo en cuenta que en la última encuesta CEP el bloque aparece con menos nivel de adhesión que el oficialismo. El porcentaje de identificación de los consultados llega a un  8% en el caso de la alianza opositora y a un 13% en el de la Nueva Mayoría.

Sin embargo, en el bloque reconocen que mientras no pasen los efectos de los casos judiciales en curso, es complejo instalar temas propios e influir en la agenda. También existe en la interna de Chile Vamos una autocrítica a la incapacidad del sector de anticiparse en las discusiones relevantes, apareciendo siempre con una actitud reaccionaria frente a lo que plantea el oficialismo.

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