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Internacional

Carlos Montes: "Se perdió el apoyo popular en reformas que tienen una gran base, pero que tuvieron una gran distancia en la implementación"

Gladys Piérola 15/01/2016

Tras el impasse Burgos-Bachelet afirma: "Una descoordinación no tiene por qué anular todas las otras cosas que se hacen bien". "Quien crea que Lagos, si es candidato y Presidente, vendrá puramente a ordenarnos, está muy equivocado", agrega.

El año partió con tensión en La Moneda y llamados desde la NM para mejorar el diálogo. Por eso, Carlos Montes (PS) pone en la balanza el efecto de las reformas y el resultado de las municipales que serán claves en la hoja de ruta para el segundo tiempo del gobierno.

Tras el impasse entre el ministro Burgos y la Presidenta, ¿ha sido un inicio de año desordenado para la Nueva Mayoría?

Es bien curioso, porque se habla de desorden, pero estamos trabajando intensamente siete proyectos, todos muy centrales y reformas gruesas. Es un desorden relativo, porque si bien hay diferentes opiniones públicas, hay una capacidad para ponerse de acuerdo desde la diversidad. Respecto del desorden, la imagen fue por el caso de la Araucanía y el viaje que generó una cierta descoordinación, pero eso ya está superado. Una descoordinación no tiene por qué anular todas las otras cosas que se hacen bien.

¿Hubo sinceridad en el cónclave de Cerro Castillo sobre los tiempos reales de los proyectos que quiere despachar el Gobierno antes del 31 de enero? 

Siempre. Desde la primera vez que se acordó poner el énfasis en estos siete proyectos la idea fue sacar todo lo que se pueda. En algunos casos se va a llegar hasta la mixta y lo fundamental quedará resuelto. Pero es cierto que pueden algunas materias pueden postergarse. Esto no es de vida o muerte.

¿Hubo por parte de la Presidenta una autocrítica de cómo se estaban haciendo las cosas? 

Aquí hubo una revaloración de los objetivos fundamentales de las reformas y de pasar a otra etapa en el país. Se ha actuado consecuente más allá de los cálculos de corto plazo. También  se habló que en la implementación de algunos aspectos se han cometido errores de distintas naturaleza, más políticos, más técnicos o más comunicacionales, pero que en lo fundamental, se ha estado avanzando en buena dirección.

En la línea de los errores, usted fue crítico de cómo se despachó la gratuidad y en cómo se inició la discusión de la Reforma Educacional. 

Soy un convencido en que el sistema educacional requiere una reforma estructural. Me parece bien que hayamos avanzado incluso más de lo que se pensaba en conceptos de calidad y educación, como, por ejemplo, en el debate por el Simce. No se ha llegado a todos los logros que uno quisiera, pero se está avanzando en esa dirección. En la implementación, muchas veces uno tiene duda de cuáles son los mejores caminos y las imperfecciones que pueden haber en ello. Yo creo que el hecho que la educación pública no esté tan en el centro, es algo que dificulta. Por alguna razón, que hay que pensar muy bien, se perdió el apoyo popular en reformas que tienen una gran base de apoyo en lo profundo, pero que tuvieron una gran distancia en la implementación. 

¿Puede pasar lo mismo si se retrasan los tiempos de la Reforma Laboral?

La Reforma Laboral lleva 24 años discutiéndose. No podemos decir que es una cosa acelerada. Lo que pasa es que en la Reforma Laboral hemos llegado varias veces en estos años a algo parecido y a última hora se ha impedido. Esto es simplemente ponernos en la norma que tienen todos los países de América Latina y de otros lados. Lo que pasa es que aquí ha habido mucha resistencia. Aquí tiene que haber huelga efectiva, no puede no haber huelga. Si en las condiciones de Chile no hay la posibilidad de hacer huelga, los empresarios no van a estar dispuestos a distribuir mejor los beneficios.

¿Ha habido tensiones con la DC?

Yo no me atrevería decir que es con la DC. Son algunas personas de la DC y eso es propio de la democracia. Es compleja y así fue también en otros momentos. Pero creo que tenemos cultura de coalición. El problema no es tener diferencias, el problema es encontrar acuerdos que permitan avanzar. Nosotros durante años en materia laboral hemos cedido. En eso, muchos creemos que exageramos y aceptamos al final que se mantuviera un orden en el plan laboral.

La DC en una declaración pública evitó comprometerse con la proyección de la NM como conglomerado político. ¿Cómo ve ese debate? 

No conozco el debate en la DC, pero sí son temas en disputa dentro de la Democracia Cristiana y también en la Nueva Mayoría, el cómo sigue y con qué objetivo. Y eso se va a jugar mucho en cómo sigan adelante las reformas y en cómo se recupera el Gobierno. Si la NM se recupera en estos dos años que quedan y logra hacer bien las cosas, recupera el apoyo popular y mejora las formas de gobernar, creo que no hay lugar a dudas que la coalición va a seguir. 

Mirando ese calendario, ¿cuándo el PS debería definir sus cartas presidenciales?

Es bien prematuro estar definiendo nombres. Hay gente que piensa lo contrario. Es un orgullo tener para el PS tres nombres potentes (Allende, Lagos e Insulza). La decisión debe ser con posterioridad a las municipales. Ojalá los tres nombres circulen bastante por el país. Me parece que bien que el resto de los partidos también tengan candidatos. Eso es bueno para la NM. Se trata no sólo de tener buenos nombres para darlos vuelta, sino para que esos nombres salgan al país a explicar las transformaciones que estamos haciendo, cuál es su contenido y cómo vamos a seguir consolidándolas.

Hay dirigentes del PS como Camilo Escalona que han dicho que Ricardo Lagos es alguien que “le da seguridad al país”.

En general los candidatos mayores tienden estar asociados al orden, por mayor experiencia. Pero a mí no me cabe la menor duda que Ricardo Lagos también va a querer hacer cambios. Quien crea que Ricardo Lagos, en caso que sea el candidato y el Presidente, va a venir puramente a ordenarnos, está muy equivocado. Lagos tiene claro que el país tiene que encontrar un camino distinto de crecimiento. La manera que hemos crecido hasta ahora, no va a repetirse, cosa que también tiene claro de Isabel Allende. El país tiene que encontrar otra ruta de crecimiento.

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