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Internacional

Alfredo Torres, Ipsos Perú: "Si gana Keiko, lo que vamos a ver en los próximos años es stress democrático, pero no creo que se salga del sistema"

Paula Namur 31/05/2016

De acuerdo con el experto, los partidarios de Kuczynski ven un riesgo real de autoritarismo en un eventual gobierno de Keiko. Él plantea que podría haber intentos por controlar contenidos en los medios, pero que la sociedad no lo permitirá.

Hoy se realizará en Lima la última gran marcha “No a Keiko” antes de la segunda vuelta de la elección presidencial de este domingo en Perú. A juicio de Alfredo Torres, presidente de Ipsos Perú, esta manifestación marcará un punto de inflexión, porque en ella se podría ver la participación desde su contendor Pedro Pablo Kuczynski hasta líderes de izquierda. Sin embargo, son pocos los recursos que le quedan al candidato de Peruanos por el Kambio para superar a la aspirante de Fuerza Popular, quien, según todas las encuestas, ya lleva la delantera por hasta siete puntos.

En las primeras encuestas de Ipsos tras la primera vuelta se veía a PPK con una leve ventaja sobre Keiko. ¿Cómo se explica el cambio de tendencia?

-Keiko ha hecho una mejor campaña desde hace cinco años, cuando ambos pierden la elección frente a Ollanta Humala ella sigue haciendo campaña a diario, mientras él se retira de la política. Ella mantiene la bancada parlamentaria unida; él no lo consigue. Luego de la primera vuelta el 10 de abril, ella sale a hacer campaña al día siguiente, mientras él se toma un viaje de una semana en EEUU. Ese viaje es una semana que le regaló a Keiko en términos de campaña. Luego, a lo largo de la campaña se ha visto a ella mucho más dinámica, haciendo propuestas concretas para ciertos grupos de interés que han ido sumando votos a su base. Por ejemplo, se juntó con líderes religiosos para prometerles que no va a apoyar el matrimonio gay, lo cual es una fortaleza para ella en una sociedad conservadora como la peruana. Les prometió a los mineros que los va a apoyar. Entonces con ese tipo de acciones ha ido sumando grupos de interés a su base de apoyo.

¿Cómo cambió la visión tras los dos debates? ¿Triunfó ella en los dos?

-En el primero ella triunfó. Él parece que no tenía ganas de agredirla a ella, no estaba preparando anímicamente para polemizar. En el segundo debate, el del domingo, hubo opiniones más divididas, él estuvo mejor que en el primero. Puede haber recuperado.

¿Eso marcará un cambio en términos de apoyo?

– Él levantó en el debate algunos temas que preocupan a la población y puede haber recuperado algo en las clases medias, por ejemplo, el tema de la corrupción y autoritarismo del fujimorismo, que preocupa a la población, pero me parece que no le alcanza. No significa que vaya a voltear el partido. Puede haber acortado la distancia.

¿Qué podría hacer PPK para revertir la situación y lograr ser elegido presidente?

-Lo único que lo ayudaría es que se generalice esta sensación que tienen algunos de que alrededor de Keiko hay personas corruptas, malas prácticas y mentiras. Me refiero concretamente a investigación de la DEA respecto de Joaquín Ramírez y al intento que hizo el vicepresidente de Fuerza Popular de desacreditar esa denuncia, falsificando un audio para que pareciera que el informante de la DEA había dicho lo contrario. Es un tema complejo pero que ya hoy está circulando muy fuerte y si eso comenzara a permear, no sé si llegue a tiempo para las elecciones. Pero la gente podría percibir que es lo mismo de la vez pasada y el temor a que haya cosas feas en el gobierno.

¿Es el único factor?

-También el tema del autoritarismo versus democracia, pero esa es una preocupación de intelectuales, clases medias, universitarios, pero en sectores populares no les preocupa mucho. Confunden autoritarismo con autoridad, que enfrente la inseguridad.

¿Le sirve el apoyo del ex candidato de derecha, Julio Guzmán?

-Guzmán sí es un apoyo bienvenido, de un perfil parecido, tecnócrata, joven, de centro. Pero hay otros apoyos que no lo ayudan tanto. El de César Acuña, por ejemplo, acusado de plagio, a muchos les pareció mal. Ahora también lo apoya Verónika Mendoza (candidata de izquierda en primera vuelta). Ese apoyo le puede sumar… pero también le puede restar entre la gente de derecha.

¿A qué se debe el apoyo de Keiko en el interior?

-Viene del pasado, del gobierno de su padre, quien viajó por el país haciendo clientelismo. Ella ha hecho el mismo tipo de trabajo político, incluso vistiéndose con el traje típico de cada pueblo, y con eso se ha ido ganando la confianza de la gente, porque sus propuestas son muy generales. En seguridad, construir cárceles, en programas sociales, más recursos. Su plan de gobierno es bien general, no hay ninguna oferta que resulte muy atractiva para algunos o preocupante para otros. Ella ha centrado su campaña en la seguridad. En el campo ha traído oferta de infraestructura.

Se ha visto un cuestionamiento a la democracia entre los seguidores de PPK. ¿A qué se debe? ¿Se espera un gobierno con visos de autoritarismo?

-Es una incógnita. La gente que está activando marchas no a Keiko -partidarios de PPK- cree que sí hay un riesgo real y que todo lo que nos ha venido contando Keiko es una máscara para esconder sus verdaderas intenciones. Ella ha dicho que es diferente a su padre. Lo que vamos a ver en los próximos años es stress democrático, pero no creo que se salga del sistema porque el Perú es otro. Ya hemos visto la película así que no nos la van a contar de nuevo.

¿En qué sentido?

-Tensiones en el sentido de que haya presiones sobre dueños de medios de comunicación, o presiones contra los propios periodistas que denuncian, que haya amenazas veladas, de repente judiciales. Por ejemplo, que intenten controlar los contenidos en la televisión o incluso se ha hablado de que en internet, con el pretexto de defender a menores de edad, se podrían revisar o prohibir contenidos. Se ve en regímenes en otras partes del mundo, con sistema democrático, pero con gobiernos muy fuertes. 

¿Por ejemplo?

-Estoy pensando en regímenes asiáticos, donde se admiten espacios de libertad de prensa y oposición, pero con el pretexto de orden público se limita o presiona a los medios y periodistas para que no se toque ciertos temas o se trabaje la información de determinada manera. Tensión o stress porque la prensa no se va a dejar. Hoy la opinión pública está mucho más decidida a no dejarse manipular.