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Reutilización: la clave para hacer frente a la crisis del agua

Paula Núñez 22/03/2017

Cerca de 25 productos de la canasta del IPC dependen de manera directa del agua. Con casi una década de déficit hídrico, nuestro país tiene como gran desafío impulsar la eficiencia del recurso y la implementación de procesos que permitan reutilizarlo. Considerado como uno de los más avanzados en la región, los expertos señalan que aún hay mucho espacio por avanzar en Chile.

Chile se enfrenta a un escenario donde la insuficiencia del recurso hídrico es parte del día a día. Con casi una década de escasez, el Banco Mundial apunta que una mala práctica en su consumo puede generar pérdidas por miles de millones para las economías. Sin embargo, áreas productivas como la minería y agricultura buscan dar un giro, y promover la reutilización de este recurso.

Hoy se celebra el Día Mundial del Agua, cuya fecha fue propuesta en la Cumbre de Río en 1992, y este año tiene por premisa: “¿Por qué desperdiciar agua?”. La relevancia de ello radica en que -tal como señala un informe del Foro Económico Mundial- la carencia de recurso hídrico está clasificado como el segundo riesgo global de mayor impacto y entre los cinco riesgos más probables a nivel mundial.

“En Chile la reutilización del agua no es homogénea. Dependiendo de la zona, se ven distintos grados de reúso del recurso hídrico”, dice Patricio Mártiz, director de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso del Agua A.G (Aladyr). Él destaca que la minería es, sin duda, el sector productivo más activo en reutilización del agua, basado en ciclos cerrados. Si bien usan un volumen grande, éste pasa entre cinco y siete veces por el sistema, generando un porcentaje elevado de eficiencia. “El uso del agua es un tema clave en la minería, por lo que hemos desarrollado una estrategia alineada con la Política Nacional de Recursos Hídricos, que busca poner en equilibrio el uso del agua, asegurando el abastecimiento de nuestras operaciones con la protección de la biodiversidad en nuestra área de influencia. A través de acciones concretas hemos logrado un 80% de recirculación de agua en la planta concentradora, posicionándonos dentro del grupo de empresas de mejor desempeño en este ámbito”, señala Bernardita Fernández, gerente de Asuntos Corporativos de Collahuasi.

El sector de la construcción también está tomando parte de este desafío. Por ejemplo, en ciudades como Antofagasta y Copiapó, entre otras, cada vez son más los edificios que incorporan la reutilización de aguas grises -aquellas de uso domiciliario provenientes de duchas, lavamanos o lavadoras- para el riego. “La idea detrás de este tipo de iniciativas es que se haga un uso eficiente de un recurso que es limitado”, enfatiza Mártiz.

En la Región de Valparaíso, las provincias de Petorca, Quillota y Valparaíso han sido las más afectadas por la falta de agua. Para hacer frente a ello, Fundación Chile realizó un estudio y propuso aprovechar las aguas residuales que se arrojan al mar vía emisarios submarinos, sometiéndolas a tratamientos de limpieza. El estudio determinó que si se reusara la totalidad de las aguas residuales tratadas, se lograría abastecer al menos un tercio de la necesidad hídrica regional de los principales sectores productivos -sin considerar las restricciones legales-. “El reúso es una alternativa para suplir la falta de agua, que países como Israel o Singapur hoy llevan a cabo en grandes magnitudes por el severo estrés que sufren. En el caso de la Región de Valparaíso, el agua residual que se desecha al mar anualmente y que podría tratarse se estima en 80 millones de m3”, explica Ulrike Broschek, Líder del equipo coordinador de Escenarios Hídricos. Al mismo tiempo, según las proyecciones del análisis, la implementación de la iniciativa tendría un impacto en el PIB regional de hasta un 13% y una generación de hasta 83 mil empleos. En ese contexto, “hemos sostenido hace tiempo que las aguas servidas tratadas constituyen un recurso estratégico, ya que la experiencia internacional muestra que es posible reutilizarlas, por ejemplo en recarga de acuíferos y procesos industriales. Incluso, en escenarios de emergencia hídrica se podría pensar en su repotabilización”, plantea Víctor Galilea, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios (Andess).

La falta del bien hídrico tiene una incidencia directa en la economía nacional, que se aprecia de forma evidente en la canasta del IPC. Alrededor de 25 productos dependen de forma directa del factor climático. “Esto se traduce de manera clara en la agricultura, donde hay un desafío importante para lograr una gestión integrada. Si bien, la agricultura está atrás en términos de implementación tecnológica y conservación del agua, se han visto esfuerzos por cambiar esto”, señala Guillermo Donoso, profesor titular del Centro de Derecho y Gestión del Agua de la Universidad católica.

Por su parte, Alex Godoy, director del Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de Recursos (Cisger) de la UDD apunta que “vivimos un escenario en que geográficamente hay un desequilibrio entre stock y demanda. En el norte hay actividades humanas con una demanda superior. En el sur pasa todo lo contrario. Hay una mirada homogénea del territorio, cuando la realidad es muy diferente dependiendo del lugar”.

Escenario actual

Donoso establece que comparado a los demás países de la región, en Chile el agua se reutiliza bastante. “Eso se da, en gran parte, debido a la normativa vigente, que tiene como resultado que casi la totalidad de aguas servidas reciba tratamiento y que sea utilizada en procesos de regadío o industriales estamos adelante. Sin embargo, aún hay mucho espacio por avanzar”. Agrega que en la medida en que se fomente la productividad del agua y una gestión integral, se podrá aprovechar de mejor manera en el largo plazo.