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Nick Silver: “No hay que decir en qué invertir, sino demostrar los beneficios de invertir en algo”

Leonardo Ruiz 09/08/2017

Entrevista con el autor del libro. El libro de Silver, “Finanzas, Sociedad y Sustentabilidad: cómo hacer que el sistema financiero trabaje para la economía, la gente y el planeta”, discute cómo hacer que el mundo financiero se desarrolle de la forma que queremos. Economista subraya que las decisiones que toman las finanzas moldean el futuro de la economía y llama a poner atención en ello.

Nick Silver, economista y autor del libro “Finanzas, Sociedad y Sustentabilidad: cómo hacer que el sistema financiero trabaje para la economía, la gente y el planeta”, conversó con PULSO sobre su nuevo libro y acerca de lo que incentiva a los inversionistas. Silver se especializa en cambio climático y seguridad social. También es director de Callund Consulting Limited, una consultora que asesora a gobiernos de países en desarrollo sobre seguros sociales y es el director de la iniciativa Climate Bonds, que apuesta a a facilitar la inversión institucional a escala para economías de bajo consumo de carbono.

¿De qué es lo que habla en su último libro?, ¿de qué se trata?

-El libro se acaba de publicar. Aborda al sistema financiero y se pregunta para que esta ahí, qué es lo que hace y qué es lo que queremos que haga o cómo podemos hacer que haga lo que quisiéramos.

¿Es posible controlar lo que la industria financiera hace?

– Según mis observaciones, la industria financiera no es un mercado libre, no es algo que surge espontáneamente, sino que es la creación de los gobiernos y de la gente más involucrada con los mercados financieros. Entonces, los mayores inversionistas trabajan como compradores en fondos de riqueza soberana o en fondos de pensiones, adquiriendo bonos de gobierno o acciones. Muchas empresas, como por ejemplo una empresa de defensa, que vende armas a gobiernos, lo hace al precio que fijan los mercados, y responde a tasas de interés que fijan los bancos centrales. A esto se suma que los mercados financieros están muy regulados por gobiernos o banco centrales, que son creaciones ficticias de diferentes gobiernos. En este sentido, los gobiernos deberían estar pensando qué es lo que quieren que hagan los mercados financieros.

Pero tienen elección…

– Esa elección, en cierto modo, a veces es arbitraria, siendo regulados de alguna manera para que se comporten de determinada manera. La teoría financiera dice que los mercados libres son algo bueno y, por lo tanto, queremos que actúen como si fueran mercados libres. Esto se reduce en una creencia ética, pero mi punto es que no es algo genuino o espontáneamente libre. En la práctica también tienen problemas para funcionar.

¿Y qué es lo que usted propone en el libro?

– Esto se reduce a qué hacen las finanzas. Por ejemplo, si hay un superávit económico, las finanzas reasignan este superávit en una inversión útil. Mi argumento es que las decisiones que toman las finanzas moldean el futuro de la economía y lo que importa, en ese ejemplo, es a dónde se redirige el superávit. O también China, que por ejemplo redirigen las finanzas al sector exportador, esto permite que ese sector esté creciendo. Las economías basadas en accionistas pueden dar pie a burbujas de activos que no son productivas, en lugar de invertir en realmente fabricar cosas.

¿No es un principio del mercado financiero que los accionistas decidan qué hacer con su dinero?

– Sí, pero los mayores accionistas son fondos de riqueza soberanos y grandes fondos de pensiones, y tienen el incentivo de invertir en retornos a corto plazo y cada vez las empresas le devuelven a sus accionistas en lugar de hacer nuevas inversiones.

¿Se puede fomentar tanto una inversión?

– Si los diferentes gobiernos entregan a los bancos licencias, están subsidiando el sistema, entonces deberían pensar en qué se utilizará el dinero para hacer que las inversiones se dirijan a cosas que necesitamos, como energía renovable. No hay que decir en qué invertir en particular, sino demostrar los beneficios de invertir en algo en particular. Hay que aprovechar que en muchos países existen subsidios o incentivos tributarios o que buscan fomentar ciertos sectores.

¿En qué momento se debe hacer el incentivo para inversiones que no suponen una recompensa evidente?

– De momento, lo que está pasando, por ejemplo, en ahorros previsionales, es que ese dinero se utiliza en acciones de empresas abiertas a bolsa. En el caso de las farmacéuticas también se invierte en el interés a largo plazo de los dueños de estas empresas. El sistema de incentivos está sesgado y si las reglas fueran diferentes habría un mejor resultado financiero además de un mejor resultados social.

¿Cómo ve el cambio climático a través de los inversionistas?

– Están hablando cada vez más del riesgo del cambio climático y hay muchas inversiones en energía renovable, pero todavía no es suficiente para evitar un cambio climático peligroso. En la realidad las iniciativas son muy limitadas. Muchos mercados de capitales están fuertemente inclinados a empresas de combustibles fósiles por razones históricas y no creo que nadie esté pensando en una transición.