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Mayling Yuen: “El sector privado ve con desconfianza a los recicladores de base”

Daniel Fajardo 11/10/2017

Entrevista con la directora ejecutiva de CEMPRE Chile.

Mayling Yuen es ingeniera medioambiental, lo que ya dice bastante acerca de la organización que dirige: Compromiso Empresarial para el Reciclaje (CEMPRE Chile), una asociación civil sin fines de lucro, constituida por un grupo de empresas que buscan contribuir a la minimización de residuos y aumento de la tasas de reciclaje, con un fuerte énfasis en un reciclaje inclusivo.

Con presencia en Colombia, Brasil, Uruguay y Argentina, llevan cerca de dos años en Chile. Empresas como Arcos Dorados, Natura y Falabella ya se han sumado a este grupo, “con un claro énfasis en todo lo que implicará la nueva Ley de Reciclaje (REP) y cómo informar y preparar tanto a los recicladores de base como a los municipios al respecto”, como comenta Yuen.

El tema no es menor, si se considera que según el Movimiento Nacional de Recicladores, son cerca de 60.000 recicladores de base que operan en Chile.

¿Qué es lo más difícil para los recicladores?

-Todos estos años han trabajado de manera informal y fuera del sistema. Hoy la ley les pone una serie de condiciones que los iguala con un gestor privado, entendiendo que muchas veces son personas que no tienen los recursos e infraestructura para equiparse, además de competencias de gestión, sistemas de trazabilidad o una autorización sanitaria. Pero los recicladores son los que conocen el negocio, como separar los residuos, qué vender y a quién vender.

Pero, finalmente, son los que están reciclando

-Claro, por eso hay una gran oportunidad de incorporarlos, ya que ya hay una capacidad instalada. O sea, entregan un servicio que no siempre puede ser abordado por un gestor privado, porque no les es muy rentable. Los recicladores saben hacerlo, pero necesitan de apoyo técnico para desempeñar su función histórica, pero en mejores condiciones y con las exigencias de la REP.

¿Cuál es la percepción de los recicladores con esto que se les viene?

-Ha sido un largo camino. Al principio, la ley era sólo un concepto, por lo que se creó un proceso donde se visibilizó mejor y se acotó mucho más cuál era la labor de los recicladores. Muchos no entendían lo que era la ley y lo veían como una amenaza, especialmente la Certificación de Competencias. Pero en el último taller que hicimos en el Palacio de La Moneda, ya vimos líderes que llamaban a sus compañeros a certificarse e ir avanzando. O sea, un oficio que se profesionaliza.

¿Sería bueno que se unieran en cooperativas?

-Hay que abrirse a todas las alternativas, pero lo importante es que esas opciones estén acorde a la realidad y contexto nacional. O sea, si hoy los recicladores no se agrupan, quizás habrá que ver alternativas de trabajo. Pero si se los ponemos como requisito, puede haber aún más resistencia.

¿Cree que realmente los recicladores mantengan su rentabilidad con la REP o tendrán que transformarse y dedicarse a otra cosa?

-El año pasado, en un proyecto de reciclaje inclusivo comunal que llevamos a cabo, configuramos una mesa técnica acerca de cómo la ley afectaba a los recicladores, pero desde el análisis de las empresas. Una de las conclusiones es que hay un gran riesgo en marginalizar aún más esta labor.

¿De qué forma?

-Dado que el reciclaje inclusivo está como una meta de la Ley REP (que puede ser incluso un sello), algunas empresas pueden decir que trabajan con un reciclador de base, con empleados con sueldo mínimo. Pero los recicladores ganan más que eso, razón por la que es tan difícil incorporarlos dentro de una empresa, Muchos perciben unos $400.000 o $600.000 e incluso hasta $1.000.000. Es muy amplio el abanico, lo que exige definir de forma muy clara el perfil y los servicios que prestará. Por eso, un riesgo es que este servicio se masifique y que cualquiera diga que es un reciclador de base (porque es un servicio inclusivo), pero realmente no está en las mismas condiciones de los recicladores que ya llevan un tiempo.

¿Pero ahí no entra ChileValora con una certificación especial?

-Si, pero cualquier persona puede decir que es un reciclador de base y se certifica como tal. Ahora, si alguien dice ser reciclador y no lo es, cuando quiera certificarse no podrá cumplir con todas las condiciones, porque ChileValora hace una evaluación teórica y otra práctica.

¿Cómo ven las empresas a esta figura del reciclador de base?

-Creo que por su informalidad y cómo prestan su servicio, el sector privado ve con desconfianza a los recicladores de base, por lo que se deben generar en el corto plazo acciones concretas de incorporación, para demostrar la capacidad que tienen en la gestión. O sea, darle la oportunidad a los recicladores de demostrar lo que hacen y es ahí donde necesitan apoyo, durante ese proceso. De lo contrario, al no tener casos exitosos o experiencias para replicar, las empresas va a contratar un gestor privado, con el que habla el mismo lenguaje sobre metas de cumplimiento, independiente que sea más caro.