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LATAM y Falabella destacan en anuario mundial de sustentabilidad

Daniel Fajardo 07/03/2018

El The Sustainability Yearbook 2018, cuya versión en español está en manos de Centro Vincular de la PUCV, muestra el desempeño de sostenibilidad de las compañías más grandes del mundo e incluye el 15% superior por industria, entregando medallas de clase Oro, Plata o Bronce. Uno de los temas destacados del informe se refiere a la influencia de las empresas en la política, donde los sectores salud y financiero, fueron los que más gastaron en este ítem.

Como líderes mundiales en el segmento retail y aerolíneas, fueron destacados SACI Fababella y LATAM Airlines Group, en The Sustainability Yearbook 2018, informe desarrollado por RobecoSAM, que destaca a las compañías más sustentables a nivel global.

Este anuario, cuya versión en español está a cargo del Centro Vincular de la Universidad Católica de Valparaíso, muestra el desempeño de sostenibilidad de las compañías más grandes del orbe e incluye el 15% superior por industria, entregando medallas de clase Oro, Plata o Bronce. RobecoSAM (Sustainable Asset Management) es una consultora especialista en inversiones sustentables, conocida por elaborar -en conjunto con S&P Dow Jones Indices- el Dow Jones Sustainability Index (DJSI).

En esta versión del informe se analizó el comportamiento de 2.479 empresas de 60 industrias durante 2017, lo que consistió en la revisión de casi 150.000 documentos y más de 2,2 millones de datos, bajo el criterio de ESG, que indica cómo las organizaciones trabajan los componentes medioambientales, sociales y de gobierno corporativo con respecto a la sostenibilidad. De las empresas revisadas, sólo 478 compañías calificaron para la inclusión en el anuario, lo que corresponde a ocho empresas más que el año pasado.

Respecto a la presencia de las compañías chilenas, LATAM recibió la categoría de “Miembro del Sustainability Yearbook”, donde ANA Holdings Inc, de Japón, lideró la categoría, con distinción Oro. Por su parte, SACI Falabella, logró la misma posición que LATAM junto a 11 empresas en el segmento retail. La firma líder de esta categoría fue la española Industria de Desarrollo Textil SA.

“Desde 2012, declaramos formalmente a la sostenibilidad como uno de los tres pilares estratégicos de desarrollo para todas las unidades de Empresas Falabella. Sabíamos que no era suficiente crecer y ser rentables si no éramos capaces de gestionar nuestros impactos y generar valor para el entorno”, explica Sandro Solari, gerente general corporativo de Empresas Falabella.

Esta compañía ha ido avanzando de iniciativas aisladas a una estructura cada vez más integrada en esta materia. “Ahora, estamos poniendo mucho foco en continuar fortaleciendo el gobierno corporativo, así como impulsar cada vez más la integración de la sostenibilidad en la estrategia de cada negocio”, dice Solari, con respecto a los próximos pasos.

Por su parte, Enrique Guzmán, gerente de Sostenibilidad LATAM , indica que el compromiso es “incorporar prácticas sostenibles no sólo para aportar valor a nuestros pasajeros, accionistas y socios, sino también a las comunidades en las que operamos”, explica.

Esta aerolínea fue destacada por el DJSI cómo los líderes a nivel mundial por sus acciones para medir y gestionar la huella de carbono, debido a iniciativas como la compensación (de la huella) en Colombia y Perú o aviones que consumen hasta un 15% menos de combustible. “Para 2018 estamos trabajando en apoyar el desarrollo de biocombustibles en Brasil. Además, estamos en un proyecto denominado ‘0 Waste’ que busca minimizar y valorizar nuestros residuos en vuelo y en la operación en tierra”, apunta Guzmán.

En total participaron 62 empresas chilenas de diversas industrias, desde el área tecnológica, como Sonda; hasta el sector vitivinícola, como Viña Concha y Toro, entre otras.

“El hecho de que por segundo año, sean las mismas empresas que logren estar entre los líderes, demuestra que, en general, las compañías chilenas no están logrando mejorar su desempeño en términos de sustentabilidad”, dice Ingrid Koch, gerente de Operaciones del Centro Vincular PUCV, y agrega: “Puede que estén bien en el índice de sustentabilidad local, pero -en su mayoría- aún no se acercan a los líderes mundiales”.

Influencia política

Uno de los temas tratados en profundidad este año por el anuario es de qué forma el sector privado influye en la política.

Según el documento, la capacidad de hacer solicitudes a los líderes políticos es un componente clave de la democracia moderna. “Sin embargo, la influencia política de las empresas también puede conducir a la ineficiencia económica, la degradación medioambiental y la pérdida de la salud y la vida humana. Es más, la conciencia pública sobre el uso indebido de la influencia y la desconfianza de las empresas va en aumento”, dice el anuario.

Además, el informe concluye que la influencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (17 ODS) incrementará la importancia del discurso del sector público y privado como vehículo para compartir información y generar ideas. “Una gran cantidad de beneficios espera a las compañías que usan sus canales de influencia en impactos positivos para las comunidades y la sociedad. Lo opuesto les espera a aquellas organizaciones que usen su influencia política por un deliberado interés propio”, indica el documento.

Tradicionalmente denominada como lobby, la influencia política a la que alude el informe, puede ir desde contribuciones a candidatos, hasta patrocinio de investigaciones científicas; pasando por financiamiento de think tanks o campañas publicitarias relacionadas a posibles legislaciones. Para hacerse una idea, según Lobbyfacts.eu, en 2016 se gastó cerca de US$3.200 millones en influencia política en EEUU.

Al incorporar el elemento lobby en la última versión del anuario, se pudo evidenciar que los niveles de gasto varían ampliamente por compañía, sector y región. Por ejemplo, las industrias de salud y finanzas son las que más invirtieron en estas influencias (ver gráfico).

Las compañías de puntaje más alto fueron aquellas que compartieron sus contribuciones de manera clara y transparente a lo largo del tiempo y entre diferentes temas/tipos de organizaciones, además de aquellas que proveyeron cifras y montos agregados en sus propios reportes públicos (por ejemplo, sin enlaces a otros sitios).

Materialidad

Otro tema que recoge el anuario es de qué forma las empresas de América Latina están abordando la “materialidad” dentro de sus operaciones. O sea, la identificación y gestión de los aspectos clave de sustentabilidad que impacta a su negocio y sus partes interesadas.

En general, los resultados del criterio de Materialidad muestran un promedio mundial de 39 puntos (de 100), con Europa como la única región que sobrepasa este puntaje. América Latina está ligeramente por debajo con un puntaje de 36.

“En general, esto muestra que hay una necesidad de mejoramiento sustancial en la identificación, administración y transparencia de los temas materiales a lo largo de todas las regiones”.

Al respecto, Chile es el segundo país latino con más empresas que participaron en la evaluación (62), después de México (ver gráfico). Sin embargo, a nivel regional, Panamá es el país que lidera el puntaje de materialidad, con 81 puntos, seguido de Colombia (66) y Brasil. Chile está en el cuarto lugar con 30 puntos, un alza respecto a los 26 que logró en el The Sustainability Yearbook 2017.

“Las empresas chilenas tienen que entender que los temas materiales tienen un fuerte impacto en su negocio, dice Koch, y agrega: “Les falta claridad de cómo implementar y medir este ítem. El problema es que muchas veces los temas materiales quedan sólo en las áreas de sustentabilidad y no se integran en el resto del negocio”.