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Las técnicas y fórmulas para bajar la producción de basura en Chile

E.Benítez y E. Ramírez E. Benítez y E. Ramírez 28/02/2018

Los chilenos producimos 456 kilos de basura per cápita al año, una de las cifras más altas de la región. Sin embargo, el 50% afirma que separa los residuos para reciclar. Es claro que cada vez hay más medidas, tanto del mundo público como del privado, en pos de aumentar el reciclaje y disminuir la contaminación de diverso índole. Aquí una guía de cómo vivir con menos basura.

La reducción de residuos, la utilización de productos no contaminantes y la reutilización probablemente no eran tópicos comunes hace 10 años. Hoy son parte esencial de la economía circular, que busca el uso de elementos que no generen desechos o que, por contraparte, los produzcan en menor cantidad.

Según cifras de Greenpeace, el país que genera más residuos por persona en la región es Chile, llegando a los 456 kilos al año. En promedio, de acuerdo al Ministerio del Medio Ambiente, cada chileno produce 1,1 kilos de basura al día.

Esto último se ha vuelto un aspecto relevante para la población, como lo muestra la Encuesta Nacional de Medio Ambiente de 2018, que reveló que la basura es uno de los temas que más afectan a la población chilena (29%).

El ministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, atribuye este resultado a la preocupación por los vertederos ilegales, como también a la contaminación de los océanos por plástico. “(Esto) está calando hondo, además de una serie de conflictos que se han dado a nivel nacional en torno a una Ley de Residuos”, dice.

Mena agrega que los cambios en la legislación, como la prohibición de bolsas plásticas o la implementación de la Ley de reciclaje (REP), “están provocando una transformación cultural muy profunda”, ámbito que para él, se ve reflejado en la separación de residuos, ya que un 50% de los encuestados afirma realizar este proceso.

¿Cómo seguir generando conciencia? Para el ministro de Medio Ambiente, es fundamental que las autoridades reconozcan una preocupación, porque así la ciudadanía apoya las causas: “Si tú ignoras un problema, difícilmente se va a entender que las medidas van al bien común”.

De esa forma, sostiene, se han formado espacios en la ciudadanía para abordar la problemática de la basura, permitiendo a los organismos levantar temas emergentes y crear un soporte institucional necesario.

Un problema transversal

Para organizaciones como la Fundación Basura Cero, los residuos y el generar conciencia parte por la prevención y una serie de acciones previas al reciclaje.

“Chile está muy enfocado en qué hacer con el problema, lo más importante es la línea de acción previa, que es la prevención, la educación, ya sea el rechazar, el reducir y empoderar a la gente para que tome conciencia de sus hábitos de consumo”, señala Alejandra Kopaitic, coordinadora de educación socio ambiental la Fundación Basura Cero.

Sin embargo, Kopaitic sostiene que la reducción de la basura pasa por un tema transversal, que toca al sector público y privado, “porque son también las empresas las que tienen alternativas y nuevas ideas”.

En este aspecto, se han visto ofensivas en pro de la sustentabilidad y el reciclaje desde las empresas. Cada vez es más común ver campañas que llaman a la conexión con el medio ambiente y a cuidar la naturaleza, pero además, las compañías están apostando por participar en el proceso.

Por ejemplo, en enero Coca-Cola informó que se comprometió que para el 2030 reciclará el 100% de sus botellas y latas; en octubre Unilever anunció que sus detergentes -OMO, Drive y Rinso- son 100% reciclable, libres de fosfato y contienen activos biodegradables que los hacen amigables con el medio ambiente; por último, Metro se comprometió a tener el 76% de su matriz energética basada en Energías Renovables No Convencionales (ERNC), para principios de este año. Y estos son sólo algunos ejemplos.

“Hay conciencia en que las empresas no solo deben crear valor para sus accionistas, sino también para los trabajadores y para la sociedad”, comenta Luis Hernán Bustos, académico UC, pero agrega que esta visión está más enraizada en las grandes empresas ya que “las Pyme en muchos casos luchan por salir adelante y ser rentables”.

Bustos explica que la influencia que tienen en los consumidores estas decisiones ligadas a la sustentabilidad tiene que ver con la lealtad hacia la marca. “Los consumidores se involucran con las marcas que son buenas para ellos y un aporte a la sociedad, de lo contrario se cambian con mucha facilidad entre una u otra oferta”.

En ese sentido, el académico asegura que sí es posible hablar de una tendencia y que “las empresas o marcas que atentan contra los intereses más globales de las comunidades se ven más expuestas a restricciones y presiones sociales difíciles de controlar”. Por lo tanto, explica, que hay un círculo vicioso: “la sustentabilidad como práctica empresarial genera marcas más sustentables”.

De todas maneras, desde la Fundación Basura advierten que aún las acciones de muchas empresas no son suficientes y recomiendan “consumir local” ya que el producto que se hace a poca distancia genera una menor huella de carbono.

Guía para vivir con menos basura

  • Rechazo – Consiste en dejar de utilizar elementos que no sean reutilizables y que generen daño al medioambiente: utensilios de plásticos, bombillas, vasos de café y envases desechables para bebestibles, entre otros.
  • Reducción – Va acompañada del rechazo y tiene como objetivo controlar la utilización innecesaria de productos y crear consciencia al consumir: buscar la prevención para reducir el volumen de basura y dejar de utilizar elementos dañinos que no puedan ser reciclados.
  • Reutilización – La idea de reutilizar es prolongar la vida útil de artefactos. Para esto es necesario la creatividad: por ejemplo, usar envases plásticos como maceteros, pintar neumáticos y acolcharlos para asientos, Cds para crear mosaicos y otros elementos para el diseño del hogar.
  • Reparación –Consiste en pintar, reorganizar y poner en uso artefactos que se dejan de ocupar por su vejez, obsolescencia o porque se reemplazaron por elementos nuevos.
  • Reciclaje y compostaje – Último paso de un elemento para convertirlo en una nueva materia prima: Plástico, Papel y cartón, Vidrio, Alumini, Tetrapak, entre otros. Además, el compostaje toma parte esencial, ya que más de la mitad de la basura que se produce son desechos orgánicos. Estos pueden ser utilizados como nutrientes en la tierra para nuevas plantas.