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Gabriel Neumeyer: “La energía solar no es la energía del futuro, sino del presente”

Daniel Fajardo 29/03/2017

Entrevista con Presidente de Acesol.

Desde hace más de una década se viene hablando de las bondades de la energía solar. Tanto así, que nuestro país se ha trasformado en un verdadero hub de la energía fotovoltaica a nivel latinoamericano, con la planta solar más grande (El Romero, de Acciona) y una de las radiaciones más fuertes del planeta.

Pero el entusiasmo por el sol aún no ha acelerado demasiado la implementación de esta tecnología a nivel domiciliario y empresas medianas. Incluso, a dos años y medio de su promulgación, la Ley de Generación Distribuida (Ley 20.571) o de netbilling no ha sido un gran aliciente. Pero Gabriel Neumeyer, presidente de la Asociación Chilena de Energía Solar (Acesol), -entidad que acaba de cumplir 10 años y reúne a 60 empresas ligadas a esta industria- es optimista. “Estamos en un año clave por varias razones. Si bien este mercado aún es joven, ha demostrado en diferentes segmentos que la energía solar es totalmente factible. Durante el primer año de la Ley 20.571 efectivamente el crecimiento fue lento, ya que todos los actores interesados, aún no tenían bien implementados todos los procesos, lo que ahora ya está asentado”, dice Neumeyer.

¿Qué falta entonces para su masificación a nivel domiciliario?

– Se ha ganado experiencia, están las leyes y están las empresas capacitadas. Por eso, la energía solar no es la energía del futuro, sino del presente. En consecuencia, una de las grandes tareas de este año es la difusión. Todo el mundo sabe que existe energía solar y que sirve para el agua caliente, la calefacción, la electricidad, etc., pero muy pocos entienden sobre sus costos y retornos.

Pero también muchos reclaman que al conectarse a la red mediante netbilling, reciben menos dinero por la energía producida que lo que deben pagar a la empresa de distribución eléctrica. ¿No es eso un desincentivo?

– Lo que sucede es que a nivel domiciliario, la compañía no cobra por potencia instalada y consumo de energía por separado, como sí ocurre a nivel industrial. O sea, sólo te cobran por el consumo. Por eso cuando se definió la Ley se estableció que si uno compra por ejemplo a $100, la energía excedente puede venderla (y devolverla al sistema) a $60. Esto, porque el costo de la potencia se genera igual, pero no se traspasa al cliente. En otras palabras, se devuelve el consumo, no la potencia.

Me imagino que a nivel masivo cuesta entender esto…

– Por eso hay un trabajo de explicación que no es fácil de abordar. Hay argumentos técnicos de por qué está diseñada así la ley, por eso no existe un incentivo como en otros países en el mundo, que se han posicionado de forma más clara con respecto a las ERNC.

¿De qué forma funcionan esos incentivos?

– En esos países, a pesar de que saben que bajo netbilling no puede haber una devolución 1:1, de todas formas lo hacen, como ayuda para implementar la energía solar en casas, barrios y empresas. Es un apoyo a la gente que con sus recursos privados quiera aportar a una matriz más sustentable.

¿Y el precio de la instalación, no es también un desincentivo?

– El valor de los paneles fotovoltaicos está bajando mucho, con mejores niveles de calidad y eficiencia, lo que es clave, porque es lo más caro. Pero la principal barrera para masificar esto es el financiamiento de soluciones solares, porque claramente no podemos compararlo a un calefont. Pero mirado desde otro punto de vista, en una solución a gas, la inversión en el calefont es un pie y el costo del gas, las cuotas mensuales. El problema de eso es que el interés de las cuotas es variable y nunca sabré el comportamiento real del precio en el tiempo, porque el precio del gas es variable. En un sistema solar en cambio, se hace una inversión inicial (que en una casa puede ser de unos $2.000.000), pero la energía mensual prácticamente no tiene costo. Sólo la mantención del sistema.

¿Pero el sistema financiero no se entusiasma en financiar estos proyectos a nivel de hogares o empresas?

– Hay algunas iniciativas de empresas privadas bajo el modelo ESCO. También hay iniciativas de algunos bancos, pero ninguna ha tenido una cantidad importante de proyectos. Muchos bancos lo están evaluando, pero ninguno ha salido con una propuesta concreta. Sin embargo, el Ministerio de Energía ya está en conversaciones con un banco al respecto para lanzar algo en los próximos meses.

¿Cuánto cree que crecerá entonces este mercado en los próximos años?

– La curva va hacia arriba. Pero claro, es porque también había pocas instalaciones. Se han implementado cerca de 600 sistemas de generación distribuida en los dos años y medio que lleva la Ley. Pero si los bancos se suman con alternativas de financiamiento, esto se va a masificar y duplicaremos el crecimiento por varios años.