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Firmas de EEUU en deuda con factores sociales, ambientales y de gobernanza

Daniel Fajardo 12/07/2017

El segundo estudio de Bank of America Merrill Lynch sobre ESG (environmental, social y governance) indica que hay una relación directa entre la incorporación de estas herramientas y el valor de la acción futura en las grandes compañías. Pero alerta que mientras Europa lleva la delantera, Estados Unidos aún no entiende la importancia de esta tendencia.

Los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) son demasiado críticos para ignorarlos”. Esa es una de las principales afirmaciones de Savita Subramanian, jefa de renta variable de Bank of America Merrill Lynch (BofAML) con respecto a cómo las compañías incorporan el ESG en sus estrategias de sustentabilidad.

La opinión es parte de la introducción del informe de BofAML titulado “Equity Strategy Focus Point. ESG Part II: a deeper dive”, acerca de cómo las grandes compañías están incorporando ESG como una forma de mejorar su desempeño financiero y reducir los riesgos en el negocio.

ESG es una metodología para incorporar la sustentabilidad en las empresas, que está produciendo varios cambios en el sector corporativo, principalmente porque permite herramientas de medición de cómo la empresa se desempeña y afecta a su entorno en base a tres factores: medioambientales (enviromental), sociales y de gobierno corporativo (governance). Su forma de implementarse, que va más allá del clásico reporte de sustentabilidad, entusiasma mucho a inversionistas y al sector financiero.

El estudio (el segundo que realiza la firma sobre la materia) trae varios datos interesantes, como por ejemplo, que las empresas europeas están subiéndose al carro de ESG muy rápido e incluso, generando nuevas regulaciones. Mientras que en EEUU, las compañías no se entusiasman mucho. Pero en general, el 20% de las compañías dicen estar utilizándolo de alguna forma. Además, el estudio -enfocado más al mercado norteamericano- está dividido por sectores (ver gráfico), donde claramente se aprecia que el de Productos Básicos de Consumo, es el que lidera el ranking con un promedio general que supera los 70 puntos (de 100). Sin embargo, en términos de gobernanza, el mercado de las utilities o servicios básicos, lleva la delantera con 81,2 puntos (ver tabla).

Clave en la volatilidad

Según el informe, la inversión basada en ESG ofrece a los inversionistas de capital a largo plazo enormes beneficios en la mitigación del riesgo del precio de la acción, así como en el riesgo en las ganancias.

Subramanian -quien lideró el equipo de desarrollo del estudio- señala que las compañías que se involucran con prácticas sustentables como ESG, tienen mejores retornos de capital de tres a cinco años que sus contrapartes, además de una mayor probabilidad de éxito a largo plazo.

Por ejemplo, – dice el documento- un inversionista que tomó en cuenta ESG en las decisiones de inversión a largo plazo a partir de 2008 habría evitado el 90% de las quiebras corporativas de los Estados Unidos que se han producido en el universo de empresas que analizaron desde entonces.

Incluso, el texto sostiene que las compañías con los peores percentiles en la incorporación de ESG, presentaron un 92% más de volatilidad en cinco años, mientras que las que se subieron de forma oportuna al carro de esta tendencia sustentable, lograron la volatilidad más baja (32%). “Cuando alguien compra una acción, está comprando el poder de ganancia de una empresa, junto con la seguridad y previsibilidad que esas ganancias seguirán creciendo”, dice Savita Subramanian, y agrega: “He sido analista por 20 años y nunca he visto nada tan efectivo como los elementos de ESG cuando se trata de anticipar las ganancias futuras y la volatilidad de las corporaciones estadounidenses”.

Por sector

Entrado más al análisis por sector productivo, el informe indica que en el caso de las industrias de materiales y de energía, el factor medioambiental en estrategias de ESG ha sido uno de los más importantes en el ROE (Return on Equity) de las acciones futuras.

Con respecto a los sectores de bienes raíces y servicios públicos, ESG ha sido una señal fuerte y consistente del futuro “factor Alfa”, en el riesgo de ganancias y el ROE, particularmente los factores sociales. “Dentro de los Bienes Raíces, las acciones con un nivel de ESG por encima del promedio superaron a sus pares en 10% durante los cinco años siguientes de realizada al medición”, señala el documento.

Pero es en el sector financiero donde la mejora o el deterioro en la incorporación de ESG han sido más críticas que en cualquier otra industria. “En particular, antes de la crisis financiera mundial, las finanzas estadounidenses -especialmente aquellas que no sobrevivieron- observaron descensos desproporcionados en la política de remuneración, los derechos de los accionistas y la diversidad”, apunta el estudio de Bank of America Merril Lynch.

Con respecto al sector utilities, los factores de gobernanza, así como los sociales (principalmente stakeholders externos) generaron los mayores márgenes de desempeño, destacando: Visión y Estrategia y Derechos Humanos (4% de aumento cada uno durante los próximos tres años). La preocupación por los social en esta industria -señala el estudio- “también está siendo un factor fundamental para el ROE futuro, algo que es menos consistente en los elementos medioambientales y de gobernanza”.

La deuda norteamericana

“A nivel mundial, ESG está floreciendo”, apunta la investigación. Las regulaciones relacionadas con ESG se han duplicado desde 2015 y actualmente, más de 6.000 empresas de los Estados miembros de la UE estarán obligados a publicar sus aspectos sociales, medioambientales y de gobernanza. Además, 12 bolsas de valores mundiales ya incorporaron guías escritas de ESG.

Sin embargo, ninguna de esas bolsas está en EEUU.

Incluso, el informe hace énfasis en que, a pesar de la evidencia empírica de su eficacia, ESG no está atrayendo mucho entusiasmo de empresas estadounidenses. “Entre las empresas que participaron en nuestra encuesta de Relaciones con Inversionistas de marzo de 2017, casi la mitad de los encuestados indicaron que no tienen recursos dedicados a las iniciativas de ESG, ni intenciones de implementación”.

¿Y qué pasa con China?

El estudio de BofAML no habla mucho de Asia. Al respecto, un reciente análisis de Morningstar titulado “China no pasa los tests de ESG”, indica que las empresas de este país está bastante atrás en cuanto a las ponderaciones sustentables basadas en ESG.

Morningstar cita además un informe de Sustainalytics que analiza los factores ESG de los distintos países de los mercados emergentes y explica por qué China está detrás de los demás países en esos aspectos. “No es sorprendente que la expansión económica de China y el rápido crecimiento demográfico del país hayan contribuido en gran medida a la contaminación ambiental”, comenta el artículo de Morningstar.

Mientras tanto, -dice el análisis- en el frente social, China carece de normas y políticas laborales adecuadas. Como resultado, en el trabajo, los accidentes de los empleados ocurren más frecuentemente en China en relación a otros países BRIC. Y “con respecto al gobierno corporativo, las deficiencias de información operativa y financiera de las compañías chinas dificultan que los inversionistas extranjeros evalúen el riesgo de seguridad. Un ambiente de negocios opaco también fomenta la corrupción y el soborno”, dice el texto de Morningstar.

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