Hub Sustenibilidad

Empresas adaptan sus políticas a la nueva realidad

Daniel Fajardo 24/05/2017

Dependiendo del sector económico, de la cultura corporativa o incluso, de si son chilenas o matrices de compañías multinacionales, las empresas ya están incorporando políticas y proyectos para acoger a los inmigrantes y, de esta forma, mejorar la productividad y la calidad en la convivencia entre colaboradores.

Cada vez más las compañías están adaptándose a la llegada de inmigrantes a Chile. Según Néstor Milano, director Ejecutivo de Laborum Chile, Panamá y Venezuela, las empresas están cambiando desde un punto de vista interno, “generando a nivel de las gerencias de RRHH, instancias que propicien una adaptación más rápida de estos colaboradores, haciéndolos parte de su cultura organizacional, mediante instancias que promuevan la participación y la integración de los distintos equipos de trabajo”, dice Milano.

Esta “migración” de parte del sector privado ya está incluso en muchas políticas corporativas, como por ejemplo en la minera María Inés de Collahuasi, que tiene expresamente definida la importancia de la inclusión al respecto: “Rechazamos todo tipo de discriminación en el desarrollo de nuestra actividad y la de nuestros colaboradores y proveedores”, señala la Política de Sustentabilidad sobre la no discriminación de esta firma.

De acuerdo con Milano, la inmigración potencia los valores de una organización, “apuntando a la no discriminación, fomentando la tolerancia y el respeto, lo que repercute en la productividad y el mejoramiento de relaciones interpersonales” y agrega “Con el paso del tiempo, es probable que tengamos una fuerza laboral heterogénea, con distintas formas de actuar que enriquezcan el intercambio de ideas y la generación de nuevos mecanismos para lograr mejores resultados”.

De hecho, durante los últimos años, se ha visto un alza exponencial de la incorporación de extranjeros en las compañías y seguramente, la tendencia se irá replicando en el futuro, considerando que según los registros del Departamento de Extranjería y Migración, las visas de trabajo han tenido un alza de un 19% anual.

Un ejemplo es lo que sucede en la empresa Starco|Demarco, filial especializada en recolección de residuos del Grupo KDM Empresas, donde aproximadamente el 5% de su dotación está compuesta por colaboradores extranjeros. En total, son 158 trabajadores de 10 nacionalidades, entre las que destacan colombianos y haitianos.

Hoy, los trabajadores inmigrantes se desempeñan principalmente en tareas de operaciones -como aseadores, auxiliares de recolección y barredores- concentrándose especialmente en Antofagasta, en el caso de colombianos, y Santiago, en el caso de haitianos. Aunque no existe una política formal al respecto, el gerente general, Rodrigo Pardo, explica que la no discriminación y la inclusión son parte de la cultura de la empresa. “Estamos convencidos de que, al contar con equipos diversos, construimos una cultura robusta y orgullosa de su trabajo”, afirma.

Para el ejecutivo, la experiencia de contar con trabajadores provenientes de otros países ha sido positiva. “La organización gana riqueza cultural, nos hace más creativos, eleva la motivación interna y nos permite comprender y atender mejor a nuestros colaboradores”, señala Pardo, en referencia a los beneficios, para la empresa, de la contratación de inmigrantes.

Otro caso es Walmart Chile, quienes cuentan con colaboradores de 38 nacionalidades, los que suman 1.820 personas. “Contar con equipos diversos y un ambiente de trabajo inclusivo son conceptos estratégicos. Al respecto, nos basamos principalmente en dos políticas: la de diversidad e inclusión, que establece la incorporación de personas de diferentes culturas como un grupo objetivo; y la política de prevención de la discriminación y el acoso, que establece que todo colaborador merece un trato respetuoso, independiente de su cultura, y que la nacionalidad nunca puede ser origen de discriminación”, comenta Miguel Ángel Ruiz, gerente de Talento y Cultura de Walmart Chile.

Otro tema en el que trabajan en esta compañía es en la barrera idiomática, por ejemplo, en el caso de los colaboradores de nacionalidad haitiana. “Estamos ejecutando un plan de apoyo y generando nexos con instituciones que les imparten clases de español. También, estamos impulsando que los contratos estén escritos en español y francés, para que entiendan claramente sus derechos y deberes”, señala Ruiz.