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Crisis del agua: ¿se podría replicar el caso de Ciudad del Cabo en otras partes del mundo?

Paula Núñez López 07/02/2018

Cambio climático y la falta de planificación explican la escasez del suministro que podría terminarse el 11 de mayo.

El 11 de mayo pasará a la historia como el día en que se acabaría, por primera vez en la era moderna a nivel mundial, el suministro de agua en una ciudad. Es que la sequía que arrastra el segundo poblado más grande de Sudáfrica desde 2014, sumado a falencias en la planificación y cambio climático, tienen a Ciudad del Cabo al borde de una crisis social y sanitaria. Algunos se preguntan si éste será el primero en una seguidilla de centros urbanos que experimentarán ese nivel de estrés hídrico en los años venideros.

Para Guillermo Pickering, presidente de Aguas Andinas, hay una combinación de factores que explican la situación: crecimiento acelerado de la ciudad, falta de planificación, priorización de otras necesidades en la agenda de las autoridades y una grave sequía, que mermó mucho los niveles de los embalses de donde sacan el agua para la ciudad. “Las autoridades parecen haber confiado en que en algún momento llovería y eso rellenaría los embalses, pero no ocurrió”, enfatiza.

A partir de mayo se entregarán 25 litros diarios de agua por persona. Para hacerse una idea, la OMS recomienda como mínimo 100 litros por persona al día para tener un entorno de salubridad bajo.

El agua y la economía

La escasez de agua, exacerbada por el cambio climático, podría conllevar la reducción de hasta el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) en algunas regiones, provocar migraciones y generar conflictos, según un informe del Banco Mundial. En él establece que, a menos que se adopten medidas en el corto plazo, el agua comenzará a escasear en regiones como África central y Asia oriental, y la escasez se intensificará considerablemente en regiones donde el agua ya es un recurso escaso, como Oriente Medio. Para 2050, las tasas de crecimiento de esas regiones podrían registrar una disminución de hasta el 6 %, debido a los efectos de la escasez de agua en la agricultura, la salud y los ingresos. “La escasez de agua constituye una amenaza importante al crecimiento económico y la estabilidad en el mundo, y el cambio climático está agravando el problema”, declaró el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim.

¿Podría pasar en Chile?

Pickering señala que un escenario como éste está lejos de la realidad chilena. Explica que hay varias razones: “Las empresas sanitarias chilenas están altamente profesionalizadas y están entre las mejor gestionadas del mundo. Su prioridad es mantener el abastecimiento a la población y trabajan con planes de desarrollo de mediano y largo plazo”, enfatiza.

Para hacer frente al cambio climático y las sequías se hace necesario contar con estudios de proyección y gestión de la demanda, análisis de experiencias internacionales en sequía, proyección de oferta hídrica y de sinergías a nivel de usuarios. “Esto último, porque una respuesta efectiva a los desafíos de la gestión de los recursos hídricos en el futuro requiere el compromiso de todos: gobierno, usuarios del agua, sectores productivos, sociedad civil, cada uno de nosotros. No hay que olvidar que las sanitarias usamos sólo el 8% del agua que se utiliza en Chile para abastecer a toda la población urbana del país, 24/7”.