Hub Sustenibilidad

Claudia Pascual: “No hay evidencia más científica de la subvaloración de la mujer que la brecha salarial”

Daniel Fajardo 08/03/2017

La ministra de la Mujer explica la importancia de una alianza entre el Estado, los privados y los trabajadores para mejorar la equidad de género. Además, detalla los ejes de trabajo del ministerio para este año.

Un poco más de nueve meses. Eso es lo que lleva el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género de historia, luego de su puesta en marcha oficial el 3 de junio de 2016. En consecuencia, hoy es el primer Día Internacional de la Mujer que celebran como ministerio.

Pero para Claudia Pascual, Ministra de la Mujer y Equidad de Género, aparte de los temas propiamente de esta cartera, estos meses han significado un fuerte trabajo administrativo que – según indica- es invisible para la ciudadanía. “Hemos cumplido un compromiso anhelado de muchas mujeres de nuestro país, que es robustecer la institucionalidad para mejorar la igualdad entre mujeres y hombres.

En ese sentido, hago un balance positivo del tiempo que llevamos, ya que hemos seguido con los programas que tenía el Sernam, nuevas iniciativas y un compromiso con la tramitación legislativa. Pero también hemos estado muy atareados con todo lo que significa instalar un ministerio: arriendos, habilitación de oficinas, contratación de personal, tomas de razón, trámites con Contraloría, etc. Una gran cantidad de trabajo que a veces no se ve, pero que toma muchas horas del día”, reconoce Pascual.

¿En qué tareas que provienen del ex Sernam están más enfocados este año?

-Este año queremos ir cerrando los compromisos que asumimos con la Agenda de Género, donde hay temas que son de instalación de políticas, de definiciones y tramitaciones legislativas, entre otros. Esta agenda es muy ambiciosa, pero la hemos ido cumpliendo y este año hay que gestionar de mejor forma esos cierres de compromisos.

¿Como cuáles?

– Entre los temas fundamentales está lo que dice relación con avanzar en legislaciones que le permitan tener a las mujeres más derechos y en ese ámbito, hay todo un trabajo legislativo que hemos estado haciendo y que no sólo se explica por las leyes tramitadas como Ministerio junto a otros servicios, sino que también miradas con respecto a la equidad de género en otras áreas legislativas, como la Reforma Laboral y la Ley de Partidos Políticos, que han incorporado temas de paridad de género. Claramente todos estos temas son importantes y seguiremos avanzando, pero hay un foco clave para este año, que es la autonomía económica de las mujeres.

¿De qué forma abordarán ese concepto?

-Queremos hacer un impulso para que las mujeres en Chile puedan tener una participación laboral mucho mayor que el 48% actual. Esto es clave, porque son tendencias estructurales que hay que visualizar como país. Y esto no es sólo una tarea de este ministerio, sino del conjunto de las políticas públicas para lograr una mayor y mejor inserción laboral de las mujeres, donde no sólo se incorporen más al mundo laboral, sino también que tengan mejores condiciones para enfrentarlo, lo que pasa por repartir la carga del cuidado doméstico y de los hijos e hijas u otro familiar que lo requiera.

¿O sea, una mayor conciencia de corresponsabilidad?

– Sí, pero no sólo al interior de las casas, sino también en las empresas. O sea que cuando se generan derechos de corresponsabilidad y conciliación trabajo y familia, no sea sólo algo de las mujeres, sino también de los hombres, para así repartir más las tareas. Y es ahí donde necesitamos generar una alianza más fuerte entre el Estado, el mundo privado y los trabajadores(as) orientada a desarrollar mejores políticas de conciliación laboral y familiar.

¿Qué iniciativas están haciendo para disminuir la brecha salarial?

– Estamos trabajando muy fuerte en eso, en una agenda que nos permita no sólo promover el “Sello Iguala-Conciliación”, que tiene que ver con la conciliación de vida personal y laboral, sino también generando conversaciones con distintas empresas y espacios públicos que nos permitan crear conciencia que tenemos que colaborar entre todos para eliminar la brecha salarial. No hay explicación más científica de la subvaloración de la mujer que la brecha salarial y la no repartición equitativa en torno al cuidado doméstico. Y ahí necesitamos que haya entre todos un trabajo.

¿La Reforma Laboral es un factor relevante en esos cambios?

– Dentro del marco de la Reforma Laboral es muy importante que se entregue esta información en los espacios de negociación colectiva, porque es parte conjunta del trabajo. No es sólo un tema reivindicativo de las trabajadoras y trabajadores, sino que le entrega al empleador un diagnóstico de qué está pasando en su empresa. Y en ese marco, estamos apoyando iniciativas, pero además generando espacios de sensibilización en el mundo privado y de los empleadores, además de hacerlo en las organizaciones de trabajadores.

El Ministerio de la Mujer ha sido bastante enfático con el tema de la violencia de género. ¿Cómo abordarán el tema este año?

-Un tema clave para 2017 es la agenda de prevención y atención de la violencia en contra de las mujeres, que tienen que ver en ocasiones con la autonomía económica. Muchas veces los círculos de violencia en torno a una mujer se explican por eso. La mujer empoderada en general debería tener más herramientas que una que depende económicamente de otro. Para esto, por ejemplo, hemos aumentado la dotación de casas de acogida e implementado un programa que sensibiliza la prevención de la violencia y además genera una alianza con dirigentes sociales.

¿De qué forma se puede mejorar esto a partir de la educación?

-Parte de los compromisos de nuestra agenda tiene que ver con introducir con mayor énfasis en el currículo escolar la concepción de igualdad, algo que estamos trabajando con el Ministerio de Educación. También estamos trabajando para la promulgación de una ley que permite incorporar el ramo de formación ciudadana y derechos humanos en los colegios, donde se pueden incluir las perspectivas de equidad de género y de promoción de la no violencia en contra de las mujeres. Además de incorporar estos temas en la información docente. Pero estos son cambios culturales que no se hacen de la noche a la mañana.

Son cambios culturales muy fuertes…

– Sí, pero soy optimista. Los cambios culturales están ocurriendo cada vez más rápido. No es algo que vaya a suceder en 100 años más y prueba de ello es que hoy tenemos una sociedad que condena de manera mucho más abierta la violencia en contra de las mujeres. Que se rebela ante estos temas y se indigna, por ejemplo, con hechos como el de Nabila Rifo o cuando no entienden un fallo judicial en contra de un agresor. Esto no sólo genera marchas en contra de la violencia, sino que también se ve en las empresas y en el trabajo, donde tanto empleador como empleados están muy preocupados sobre la posible violencia que pueden estar sufriendo sus trabajadoras.