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Christiana Figueres, ex líder de cambio climático en la ONU: “Trump tiene un discurso erróneo de principio a fin”

Daniel Fajardo 07/06/2017

La ex secretaria de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático analiza la decisión de EEUU. Además, Figueres explica porqué América Latina es clave en la lucha contra los combustibles fósiles a nivel mundial.

“Tristeza…”. Christiana Figueres queda en silencio unos segundos. Mira al suelo, suspira profundamente y continúa: “Mi primera reacción es de tristeza”. Se refiere a la decisión de, presidente estadounidense, Donald Trump, de sacar a su país del Acuerdo de París. Cómo no. Esta antropóloga y economista costarricense fue nombrada Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en 2010. Uno de sus grandes hitos fue liderar las negociaciones de la COP 21 en Francia (diciembre de 2015), que tuvo como resultado el Acuerdo de París. En definitiva, sobre sus hombros pesa uno de los tratados globales más grandes de la historia de la humanidad.

La semana pasada estuvo de paso por Chile, en el marco de la 47 Asamblea general de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo, ALIDE, donde el anfitrión fue BancoEstado. Horas antes de dar su charla, el presidente de EEUU tomó la histórica decisión de desconocer el pacto climático. “Realmente estoy triste de ver un liderazgo tan débil e irresponsable, en un país que tiene un impacto tan grande en el resto del mundo. Trump tiene un discurso erróneo desde el principio al final”, dice la actual fundadora de Mission2020.

Figueres no tiene ningún problema en dar su opinión. Está acostumbrada a codearse con los presidentes de los países más poderosos. También se reúne con personajes que han declarado su apoyo a la sustentabilidad como Bill Gates, Al Gore, Richard Branson o Leonardo di Caprio (que la entrevistó para su documental). En 2001 obtuvo el premio “Héroe del Planeta” de National Geographic y en 2016 fue nombrada por la revista Time como uno de los 100 personajes más influyentes del mundo. Además, es una de las candidatas para ser la próxima secretaria general de la ONU.

¿Qué otro sentimiento le genera la decisión de EEUU?

-De alegría, porque irónicamente, un anuncio tan fallido ha generado una ola de apoyo (tanto dentro de EEUU como a nivel global) al Acuerdo de París, no sólo por cumplir con las metas, sino por ir más allá.

¿Qué reacción debería tener la comunidad internacional en los próximos meses?

-La reacción ya la estamos viendo. Por ejemplo, de inmediato la comunidad europea y el premier chino declararon un acuerdo de ayuda mutua en tecnología, normas, etc., para llevar adelante el proceso de descarbonización. Una gran cantidad de países han salido individualmente o colectivamente a mostrar su rechazo a Trump.

¿Pero ahora tendrá que repensarse el Acuerdo de París?

-No. ¡Es que ni siquiera se pueden hacer modificaciones! Esto es parte de la estructura internacional y legal de este planeta. No se puede renegociar porque a un país no le gustó. Durante seis años, 195 países se sentaron a la mesa y construyeron un acuerdo de interés de cooperación mutua, en base a los insumos que cada uno aportó, incluyendo a EEUU.

¿Pero EEUU tiene el derecho a salirse?

-Sí, pero no como lo dijo Trump. Es extraño que un jefe de estado esté tan mal informado de los procesos legales. Como el acuerdo fue ratificado por EEUU, sólo pueden salirse en un plazo de tres años. O sea, el 5 de noviembre de 2019. No sé si en la casa Blanca tienen un calendario distinto (ríe).

¿Cómo ha tomado América Latina el Acuerdo de París?

-Antes que todo, hay que darse cuenta de que América Latina es una región bendecida con naturaleza. Si bien tenemos recursos fósiles, estos no necesariamente han dictado el desarrollo económico de toda la región. También hemos sabido aprovechar otro recurso, que es el hídrico, el cual ha sido la espina dorsal del crecimiento energético de la región.

¿Y con respecto a las ERNC?

-Tenemos dos de los países con mayor insolación del mundo: Chile y México, que están vendiendo la energía solar fotovoltaica a precios récord en el mundo (A menos de US$0,3 por kW/h). También está la geotermia. En definitiva, tenemos un gran portafolio que evita fosilizar la generación eléctrica y hay un reconocimiento de que Latinoamérica tiene el liderazgo en ERNC.

¿Qué nos falta entonces para asumir ese liderazgo?

-No estamos bien en transporte. Estamos mucho más apegados a los combustibles de diesel en comparación a otras regiones. Además, tenemos sistemas (con algunas excepciones) que están colapsados. Dichosamente eso presenta una gran oportunidad, porque en la región debemos y podemos hacer un gran esfuerzo por electrificar el transporte.

¿Cómo se puede priorizar el cambio climático si aún hay tantos temas sociales sin resolver?

-Ninguna región tiene todo solucionado. Todos cargan alguna mochila. En los 17 ODS hay un concepto conductor: el cambio climático. Muchas de esas metas son causantes del cambio climático (como es el caso de la energía) y otras, son los efectos que produce, como la pobreza, la paz y la seguridad alimentaria. Entonces, si no le podemos hacer frente al cambio climático, definitivamente, no tendremos paz y no podremos erradicar la pobreza extrema. Estamos acostumbrados a ver por un lado los temas medioambientales y por otro, los sociales. Y eso no es así. Mientras más carbono tengamos en la atmósfera y en el sistema productivo, vamos a tener más pobreza y más falta de paz.

¿Y cómo es esa visión en los gobiernos de América Latina?

-Es dispar, y es aún más dispar dentro de los estados. Hay que darse cuenta de que cada país o región empieza sobre las circunstancias en que está y hace lo que puede desde su realidad política. Pero la sustentabilidad pocas veces gana una elección. Por eso, hay que poner mucho más esfuerzo a la educación de nuestros pueblos al respecto.