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Fuera de Serie

Oakmont recibe un nuevo US Open

Macarena Zarhi 08/06/2016

El torneo, que comienza en los próximos días, será un desafío para los profesionales del PGA que se enfrentarán a uno de los campos más difíciles del mundo.

Queda una semana para que las grandes figuras del PGA se reúnan en un solo lugar: Oakmont, el tradicional campo de 7.254 yardas ubicado en el estado de Pensilvania (EEUU), que nuevamente es sede del US Open, el segundo major del año. El torneo espera recibir a los 153 profesionales, los que competirán para quedarse con parte de los US$10.000 a repartir. 

El defensor del título, Jordan Spieth, intentará ganarle al campo, algo que no se ve difícil, ya que viene de jugar una muy buena temporada. Además de obtener el segundo lugar en el Masters de Augusta. Sin embargo, hay varios que están acechando el trofeo. Entre ellos, Jason Day, quien hoy es el líder en el ranking de ganancias y que ve este triunfo como una buena oportunidad para mantenerse en el primer lugar del circuito, además de adjudicarse una copa que nunca ha levantado.

Pero siempre un major trae sorpresas y más aún si es en una cancha que está bien preparada. Durante esta semana, algunos profesionales lo han podido comprobar, al jugar la clasificación para quedarse con uno de los cupos que entrega el torneo.

La dificultad del campo

Oakmont, junto con Winged Foot y Pine Valley, es una de las tres canchas más difíciles del mundo. Cuenta con un rough (hierba alta) a la que ningún jugador quiere llegar con su pelota, porque su complejidad es épica. Además, las trampas de arena y greens rápidos subirán los puntajes de los competidores. 

Este lugar ha sido sede del US Open en 1927, 1935, 1953, 1962,1973, 1983, 1994, 2007 y 2016. Sus prados han acogido también a varios majors, donde se incluye el PGA Championship, US Amateur y el US Women Open. 

Los cuatro hoyos finales son cruciales, pues gracias a los tiros acertados, varios se han adjudicado el título, entre ellos Bobby Jones, Jack Nickauls y Johnny Miller. Pero sin duda, el hoyo más emblemático es el 18, que termina en el Club House, un par cuatro en el que muchos han fallado producto del imponente green y la presión de los últimos golpes para finalizar el torneo. Definitivamente, lo que veremos en Pensilvania será un torneo reñido y con excelentes profesionales.