Fuera de Serie

El vino y sus aromas

PULSO 24/05/2016

Por Marco de Martino.

No se trata de escoger que sentido es más importante que otro, lo que es imposible, pero si bien en el mundo del vino el gusto es muy relevante, antes de probar nada el primer contacto que tenemos con una copa es siempre mediante nuestro olfato.

De esta forma, el aroma es la puerta de entrada a probar cualquier vino y un solo aroma tiene la capacidad de evocarnos lugares, situaciones, sabores y tantos otros recuerdos, lo que es parte clave de la experiencia de degustar un buen descorche.

Más allá de lo sensorial, y yendo a lo preciso, los aromas del vino se pueden clasificar en tres categorías diferentes, dependiendo de la etapa en la que se encuentre.

En primer lugar están los aromas primarios, que podríamos decir son la esencia del vino. Estos son determinados por la cepa, la variedad, la zona de cultivo, el terroir e, incluso, el clima. Los aromas primarios pueden ser frutales, vegetales, florales o minerales, y así como a nosotros nos define el lugar donde nacimos o nos criamos, ellos marcan al vino.

Luego, producto de la fermentación aparecen los aromas secundarios, que son aquellos directamente relacionados con el tipo de levaduras utilizadas en este proceso, y de las condiciones de aire y temperatura involucradas en ella.  En este tipo de aromas encontraríamos los caramelizados, lácticos y a quesos.

Por último están los aromas terciarios, mejor conocidos como el “bouquet”, que son los que se originan durante la crianza del vino y la posterior maduración en la botella. Usualmente son los aromas a madera, a cuero, miel, tabaco, café o los ahumados.

Los aromas del vino nos ofrecen un universo bien amplio y lo entretenido está no sólo en tratar de identificarlos al momento de beber una copa, sino también en dejarnos llevar y ver hacia donde nos transporta, porque un mismo vino puede presentar distintos aromas y evocar sensaciones muy distintas a cada persona.P 

Gerente Viña De Martino Wine MBA Bordeaux Management School