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Cómo Chile se prepara para la revolución del transporte

Efraín Moraga 12/01/2018

Desde entidades educacionales que preparan programas y carreras para adaptarse a la movilidad sustentable, hasta iniciativas gubernamentales y nuevas organizaciones que convierten automóviles a combustión interna a este tipo de motorizaciones. Estos son los principales avances locales en esta materia.

Hace unos años, el concepto de la electromovilidad no pasaba de las mesas de dibujo de universidades y garajes de aventurados en la materia, por lo que la idea de que en Chile se construyera un vehículo de estas características parecía lejana.

Eso, hasta que en 2012 un grupo de emprendedores creaó al Soki, el primer automóvil eléctrico local. El proyecto parecía prometedor, pues con una carga de tan sólo unas horas, podía recorrer unos 60 kilómetros, algo significativo para una ciudad centralizada como Santiago.

La buena acogida inicial de la iniciativa y apoyo de entidades gubernamentales, se fue diluyendo con el tiempo. Así, más tarde, la falta de interés por parte de inversionistas, terminó con la cancelación del Soki a finales del año pasado.

Un reciente estudio de la Agrupación de Generadoras de Chile consigna que en el escenario optimista habrá 462.778 vehículos livianos eléctricos al 2030, mientras que en el contexto conservador esta cifra se reduce a 128.502.

Por otro lado, gracias a la cooperación entre el sector público y privado se desarrolló la “Estrategia nacional para potenciar la electromovilidad en Chile”, iniciativa en la cual participa el Ministerio de Energía, Enel e instituciones de Educación Superior, entre otras.

Sus metas son ambiciosas, pues afirman que buscarán lograr que un 100% del transporte público y un 40% de los autos serán eléctricos en 2050.

Iniciativas locales

Si bien la muerte del Soki fue un duro golpe para el desarrollo local de la electromovilidad, existen otras iniciativas que buscan dejar a Chile en buen pie de cara a una revolución que está dando sus primeros pasos a nivel mundial.

Por ejemplo, Duoc UC creó un plan para preparar a sus estudiantes de cara a lo que será la demanda de profesionales técnicos para reparar vehículos eléctricos. “Contamos con un optativo donde los alumnos aprenden de manera práctica a realizar mediciones con instrumentos específicos y generar diagnósticos de acuerdo al tipo de circuito con el que cuenta el vehículo, además de abordar las normativas de seguridad y medioambiente vigentes”, señala Santiago Marín, Director Área Escuelas Ingeniería, Construcción y Recursos Naturales Duoc UC.

Esta nueva asignatura se orienta hacia el diagnóstico básico, además de interpretación de información técnica y manejo de procedimientos de intervención en función de componentes y sistemas de vehículos híbridos y eléctricos, considerando un nivel base de los alumnos en modalidad presencial.

“También implementaremos un diplomado que tiene por objetivo centrarse en la profundización de este tema, donde además se suma el arme y desarme de los subsistemas del automóvil y la ejecución de diagnóstico electrónico frente a fallas propuestas en cada actividad práctica”, dice Marín.

Incluso, esta entidad está incorporando cada vez más conceptos, módulos y materias relacionadas a energías renovables no convencionales (ERNC), dentro de las mallas curriculares de varias carreras que hoy necesitan actualizarse hacia la sustentabilidad.

Duoc UC no es la única institución de Educación Superior que está realizando esfuerzos al respecto, pues Inacap también está creando programas y proyectos para enfrentar los nuevos tiempos.

“Estamos trabajando, principalmente, en dos áreas académicas: mecánica y electricidad. Estas tienen convergencia en este tema. Incorporamos las temáticas pertinentes en ambos currículums, tanto técnicos como profesionales”, afirma Mónica Brevis, directora del Área de Electricidad y Electrónica de Inacap.

De esta manera, la institución educativa les entrega conocimientos para la reparación, mantención y habilitación de motores eléctricos, además de clases de eficiencia energética. “Cuando se lanzó la estrategia de electromovilidad junto a los ministerios de Energía, Medio Ambiente y Transportes (2017), nos comprometimos a formar durante este año, al menos cuatro laboratorios para autos eléctricos, en la zona norte y sur del país”, dice Mónica Brevis.

También existen iniciativas fuera del campo gubernamental y académico. Por ejemplo, el Club de Autos Eléctricos de Chile participa de forma activa en la reconversión de automóviles y en el apoyo a quienes deseen sumarse a esta tendencia.

“Hay que pasar varios procesos, primero se evalúa su viabilidad por medio de la matemática, porque hay una relación peso-potencia, y después, hay que estudiar económicamente el kit de conversión, porque hay varios”, dice Carlos López, presidente del Club de Autos Eléctricos de Chile.