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El ABC del proyecto de interconexión eléctrica entre los sistemas SIC y SING

Efraín Moraga 31/10/2017

La unión del Sistema Interconectado Central (SIC) y el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) permitirá asegurar la matriz energética del país y aprovechar de una manera más eficiente el recurso. Además, posibilitará una mayor competencia entre los productores y aumentará la participación de las ERNC, proporcionando un servicio de menor costo y más limpio.

En enero de 2015, el por entonces ministro de Energía, Máximo Pacheco, anunció la unión del Sistema Interconectado Central (SIC) con el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), iniciativa que crea la columna eléctrica que enlaza la Región de Arica y Parinacota con Los Lagos, permitiendo un importante salto en eficiencia y seguridad del recurso.

Este proyecto de interconexión entre ambos sistemas de transmisión es, probablemente, el más importante en la historia del sector. Traerá consigo múltiples beneficios, como un impacto positivo en la economía del país y una reducción del coste de los megavatios hora. “Esta interconexión será muy beneficiosa para Chile. Permitirá una mayor competencia de los productores y aumentará la participación de las energías renovables, todo lo cual redundará en un servicio de menor costo y una matriz energética más limpia”, manifiesta Germán Henríquez, presidente del Consejo Directivo del Coordinador Eléctrico Nacional.

Tras revisar diferentes estudios nacionales e internacionales, el Ministerio de Energía definió que la línea de la Transmisora Eléctrica del Norte (TEN), que por entonces era en un 100% de propiedad de Engie Energía Chile, era la mejor alternativa para formar parte de la conexión del SING con el SIC, presentando una ventaja clara en términos de cronograma de disponibilidad.

Para convertir esta línea privada en troncal, TEN adaptó su proyecto agregando equipos y modificaciones requeridas por la Comisión Nacional de Energía (CNE).

Así, el proyecto quedó como una línea de doble circuito de 500 kV, entre las regiones de Antofagasta y Copiapó, la que a la fecha cuenta con más de un 99% de avance, por lo que se espera que entre en operaciones el próximo mes. Esto supondría un importante avance, pues se esperaba que estuviera lista en enero de 2018. “La iniciativa será una pieza fundamental en la tan esperada interconexión, que proveerá al país de un sistema eléctrico único, más competitivo y eficiente”, señalaron desde Engie.

A esta línea, se suma el tramo norte de Transelec (Changos-Kapatur), además de TEN que va desde mejillones a Copiapó (Changos a Cardone) y desde este último a Polpaico, que es el refuerzo de la interconexión a cargo de Interchile (Isa).

La unión entre ambos sistemas no ha sido un desafío sencillo de resolver. “Para hacer frente a este reto es que nuestros equipos técnicos han estado trabajando desde hace más de un año en la elaboración de estudios, revisión de procedimientos y preparación de los ingenieros despachadores en nuestros centros de control”, dice Henríquez.

Los beneficios al sistema serán considerables, pues aumentará su potencia. “En términos de capacidad, el intercambio entre el SING y el SIC llegará a los 1.500 MW en el mediano plazo, lo que lo hace comparable con interconexiones internacionales”, asegura el representante del Coordinador Eléctrico Nacional.

Para los expertos, el potencial de este proyecto es enorme, porque no sólo permitirá mejorar la conectividad del sistema, sino que también posibilitará aprovechar mejor las energías renovables. “La unificación de los sistemas instalará un mercado único de electricidad más seguro, que facilitará la incorporación de las ERNC a la matriz energética”, comentaron desde Transelec.

Bajo este escenario, la interconexión eléctrica permitiría garantizar una matriz energética nacional, de manera de proteger el funcionamiento y eficiencia del sistema. “En el mundo se ha ido demostrando que los países tienen sistemas eléctricos que son más robustos, económicos, eficientes y seguros, en la medida de que se interconectan. Esto quiere decir que cuando hay electricidad en una parte y en otra no, se puede transferir la energía por medio de esta estructura. De esta manera, se crea un sistema más diverso y sustentable”, dice Claudio Seebach, vicepresidente de la Asociación de Generadoras de Chile.

La última etapa

Actualmente, el proyecto que une al SIC con el SING está en la etapa de validación de protocolos de interconexión y en pleno proceso de energización de las instalaciones. Este último es clave, pues es fundamental para la puesta en servicio del sistema y permite asegurar el buen funcionamiento de la interconexión.

Este proceso es realizado por el Coordinador Eléctrico Nacional junto a las empresas involucradas: TEN, Transelec (tramo de interconexión norte) e Interchile (Tramo de conexión SIC Norte) en su primera etapa. Se espera que la interconexión entre ambos sistemas entre en operación durante noviembre. “Hacer efectiva la interconexión significa un gran desafío que implica coordinar estudios, pruebas de control y cronograma de puesta en marcha. Todos son procesos de alta complejidad, en los que múltiples actores hemos venido trabajando de forma conjunta, poniendo a disposición equipos técnicos y humanos”, comentaron desde Engie.

La unificación de los sistemas posibilitará un mayor respaldo para la operación , el que apuntará hacia la seguridad del suministro del recurso. “La interconexión permite generar respaldos mutuos entre los sistemas y al aumentar el mix de energía se le otorga mayor flexibilidad operacional a las empresas”, comentan desde la empresa Transelec.