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Tamara Agnic: “Que levante la mano quién no dio una boleta a un familiar o amigo”

Bárbara Sifón A. 20/04/2017

Las autoras del libro "Corrupción a la carta" aseguran que en Chile falta consciencia sobre la corrupción en el mundo privado. Cuestionan que desde agosto de 2016 esté en el Senado el proyecto que pena el soborno entre privados.

Un almuerzo entre amigas hace un año derivó en un libro con entrevistas a los ex Presidentes Frei, Lagos y Piñera, además de la Presidenta Bachelet y otra treintena de personajes del sector público y privado para analizar la cultura de la corrupción en Chile. La tarea la llevaron adelante Tamara Agnic (TA) -hoy socia en KPMG y ex Superintendente de Pensiones, así como antigua directora de la Unidad de Análisis Financiero y que además estuvo dedicada a la prevención del lavado de activos y financiamiento del terrorismo-, junto a Susana Sierra (SS), directora en BH Compliance. Sierra tuvo la idea de escribir “Corrupción a la Carta” tras llegar de un workshop en Colombia para ayudar al gobierno en cómo prevenir la corrupción post conflicto.

Para las autoras, la definición de corrupción es amplia: se trata del lavado de activos, infracciones a la libre competencia, soborno entre privados, uso de información privilegiada y también la manipulación de información que se entrega al mercado.

¿Es Chile un país corrupto?

A Lo peor que podemos hacer es decir que no. No hay ningún país que pueda decir que no es corrupto, lo que existe son grados de corrupción y nuestro país, afortunadamente, aún esta en un nivel en que no es tan corrupto.

S Nos hemos escandalizado mucho por los últimos hechos y eso demuestro que no somos corruptos en el sentido que no estamos acostumbrados a la corrupción. No tenemos la corrupción del día a día. A nadie se le ocurriría pagarle al policía en la calle. Lamentablemente cuando vemos los casos que ocurrieron nos damos cuenta de la poca conciencia de que la corrupción está en todos lados: no es sólo el maletín con plata.

A Ha llegado el minuto de hacer mayor reflexión para ver dónde puede estar el germen de la corrupción y todos lo tenemos.

¿Dónde hay mayor exposición a la corrupción?

A Nos enfocamos en el sector privado, porque en general se suele asociar corrupción al ámbito público y nuestra intención es levantar la alerta para que pongamos los antídotos necesarios.

S Se tiende a culpar al sector público y empresarios, pero para que exista corrupción tiene que haber dos partes. El sector público lo previene a través de leyes, pero el privado se duerme mucho en los laureles.

Cuando le preguntamos a las empresas que financiaron las campañas políticas, la respuesta era “bueno, si se sienta el político al frente, ¿qué voy a hacer?”.

A Es lo que ha hecho la OCDE a nivel internacional, ha dicho que el sector privado no es pasivo y tiene que asumir una responsabilidad que en algunos casos es penal. Lo importante es que Chile despierte y nos hagamos cargo de que no tenemos fronteras y eso nos hace permeable de las prácticas que pueden provenir de afuera.

¿Falta conciencia en el sector privado o falta que se haga responsable?

A Las dos cosas.

S Las dos cosas. Se parte por la conciencia. Este año, el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional aumentó en Chile, por tanto uno podría decir que Chile es un país más corrupto que antes, pero no es más corrupto, hay mas conciencia.

A Se suele magnificar algunas cosas y como todo es magnifica, no lo ordenas en su lugar correspondiente. Por ejemplo, ¿es malo el conflicto de interés? No, todos tenemos, lo importante es cómo se maneja.

¿Ven interés por parte del sector privado en tomar medidas?

A Una de las gracias del libro es que conversamos con más de 30 personalidades del ámbito público y privado y nos dejó muy contentas que todos tenían una postura de que es un tema relevante.

¿Qué área es más conflictiva en términos de corrupción?

S Todas las empresas están expuestas, pero en términos de corrupción del día a día, todavía hay mucho tráfico de influencia, conflictos de interés, soborno entre privados…

A ¡Ni siquiera es considerado delito el soborno entre privados!

S De la comisión Engel salió una ley, pero desde agosto está parada en el Senado. El gran desafío es poder crear cultura y hay un arma de doble filo que es el compliance, pero se pone toda la responsabilidad en ellos, pero ellos no determinan.

Considerando que entrevistaron al sector público, ¿por qué la ley no avanza? 

A Por falta de conciencia, no asumimos que tenemos el problema de corrupción en el mundo privado.

S En el mundo público sienten que la corrupción entre privados no es problema suyo.

El año pasado, el estudio Edelman Trust Barometer determinó que el principal problema mundial hoy y por el que los países están más preocupados, es la corrupción, entonces ¿por qué acá en Chile estamos asilados?

A Si un chileno decide poner inversiones en otro país más abierto a la corrupción, es importante que tome conciencia que tiene la llave pra convertir esto en un circulo virtuoso.

S Además, nos tenemos que cuidar que las empresas que Chile está exportando al mundo no contribuyan en aumentar la corrupción en otro países.

¿No creen que los últimos escándalos han abierto los ojos?

A Tenemos un capítulo que se llama “La manzana podrida”, que es cómo la sociedad encasilla estos problemas, los aísla. Nosotras planteamos que el problema no se resuelve eliminando la manzana, sino que higienizando el canasto completo.

S Hoy tenemos más conciencia, pero cuando pasó La Polar se individualizó en una persona: Pablo Alcalde. Con Penta se les cuestionó a ellos, después vino SQM, Caval y otros casos y recién ahí nos abrimos a que no eran tan aislados. Lo mismo con CMPC y la libre competencia, ya no eran solo las farmacias ni los pollos.

A Recién cuando se hizo público el caso de las boletas ideológicamente falsas recién se hizo la luz que era incorrecto entregar boletas sin prestar el servicio, pero que levante la mano quién no dio una boleta a un familiar o amigo.

¿La gente no ve el problema o no lo quiere ver?

A Existe un poco de las dos cosas.

S También hay mucho de comodidad y la excusa de que “sí, esto me puede doler un poco la guata, pero todos lo hacen”. Por ejemplo, analizamos la evasión al Transantiago, si le preguntas a las personas si no pagarían, nadie diría eso, pero si nadie paga, yo soy tonto si pago.

A Hay que eliminar el dicho del fin justifica los medios.

¿Sigue siendo válido en Chile?

A Es distinto cuando es un autoanálisis que en un tercero. Somos mucho más críticos con el otro y muy poco con nosotros mismos.

S: Según un estudio, 80% de los chilenos piensa que somos corruptos y 80% dice que nunca sería corrupto.

¿Qué tan cerca está Chile de ser un país corrupto?

A Mejor decir que estamos lejos de ser un país con cultura corrupta.

S Lo que me asusta es que, como sociedad, nos hemos centrado mucho en las grandes empresas, pero qué están haciendo los emprendedores, el pequeño empresario, estamos generando una cultura emprendedora, pero que no está considerando estos temas. Incluso las empresas medianas no lo ven y como la mayoría de las empresas son familiares, todo se basa en la confianza y no tienen los protocolos adecuados.

¿Qué tiene que hacer la sociedad chilena?

A Tendríamos que hablar de la conclusión del libro… esto no es una responsabilidad de un órgano o ente, es individual y mientras no se asuma eso, es muy difícil la tarea.

S La corrupción es como el agua y va buscando nuevos caminos.

¿Qué forma tomó hoy?

S Hay mucha corrupción tradicional, en temas municipales hay mucha corrupción. Los atentados a la libre competencia que parecían de lo más normales y ahora son un delito.

A Si antes la corrupción iba asociada a billetes, hoy hay que acotarla y de manera más precisa, es un abuso de poder no importando en qué lugar de la sociedad estés.